Economía
Desigualdad



Desigualdad:
La preeminencia de la aristocracia fue perdiendo terreno frente a los hombres de negocios de éxtito. La clase media-alta basada en los negocios se fue constituyendo en la clase alta básica en la mayoría de las sociedades del mundo. La desigualdad pasó a estar estrechamente vinculada a la empleabilidad del individuo. La desigualdad de oportunidades de acceso a la formación va en detrimento del conjunto de la sociedad porque se desaprovechan los talentos disponibles. Según informes de la OCDE (2014) la desigualdad en los países más desarrollados tiene un efecto negativo sobre su crecimiento futuro.

España:
Junto a algunos otros Estados periféricos de la UE es uno de los países más desiguales y cuyos índices de pobreza relativa más se han incrementado en los últimos años. El paso de los gobiernos conservador y socialista no supusieron un cambio sustancial en el aumento contínuo de la desigualdad. Los gobiernos no se atreven a atajar el extendido fraude fiscal.

En 1937, el 1% más rico acaparaba en el Reino Unido el 16,9% de la renta nacional; en 1955, el 9,3% y, en 1978, el 5,7%… pero el descenso persistente que parecía apuntar a una repartición de recursos más justa se detuvo ahí. En 2010 se había vuelto a las andadas y se acercaba ya al 15%. La práctica totalidad del crecimiento de la renta en ese periodo fue a parar al 10% más rico, sobre todo al 1%, y de manera muy especial al 0,1%. En Estados Unidos, entre 1980 y 2008, el 90% más pobre vio crecer sus ingresos un 1%, mientras que el 0,1% más rico los aumentó en un 403%. A nivel mundial, se estima que las 211.000 personas más ricas del planeta (en torno al 0,003% de la población) atesoran el 13% de la riqueza del mismo.

EE.UU.:
Según Domhoff el 1% de la población (los superricos) posee el 43% de todos los activos financieros, es decir, acciones (38%), valores (60%) y participaciones (62%). Si añadimos los ricos a los superricos el 10% de la población posee el 90% de tales activos y más del 80% de las propiedades inmobiliarias (excepto la vivienda habitual de los propietarios). Un indicador de esta concentración de la riqueza y de las rentas que de ella derivan es el enorme crecimiento del consumo de lujo. Las oportunidades de ascenso social dadas a los niños quedan ilustradas con el hecho de que entre sus universidades de prestigio sólo el 9% de los alumnos provienen de las clases menos favorecidas. La proporción de niños pobres entre el total de la población es cuatro veces mayor que la de los países escandinavos. Muchos estados gastan más en prisiones que en educación y el gasto en educación de los estudiantes privilegiados es superior al que se destina a los más pobres.

Equilibrio libertad-igualdad:
[Entre los partidos europeos de derechas e izquierdas en la segunda mitad del siglo XX] Naturalmente que había diferencias en las políticas económicas y sociales, pero en todo caso había unos principios comunes. La fiscalidad y el grado de intervención estatal eran distintos, las políticas de bienestar también, pero ningún partido relevante, en el marco de las tendencias políticas antes mencionadas, ponía en cuestión ni la economía de mercado como el mejor sistema económico para aumentar la riqueza de un país, ni las prestaciones públicas en educación, sanidad y servicios sociales como elementos para contribuir a la igualdad social entre ciudadanos. La diferencia entre derechas e izquierdas, dentro de los partidos que no propugnaban una organización social radicalmente alternativa, se centraba, pues, no en el modo de producción de bienes sino en la forma de distribuirlos. Como sostuvo Bobbio, la divergencia entre derechas e izquierdas estaba en dar preferencia al valor libertad sobre el valor igualdad o viceversa: la derecha anteponía la libertad, la izquierda la igualdad. Pero nadie negaba que en una sociedad justa ambos valores tenían una cuota importante. Que esta fuera mayor o menor distinguía a la derecha de la izquierda. (Francesc de Carreras, 2016)

El sistema no recompensa el mérito:
● El 90% de los que nacen pobres, mueren pobres por inteligentes y trabajadores que sean, y el 90% de los que nacen ricos mueren ricos, por idiotas y haraganes que sean. Por ello deducimos que el mérito no tienen ningún valor. (Joseph Stiglitz) ● El tan cacareado tránsito de capitalismo a meritocracia es un mito, la herencia sigue superando al talento como criterio distributivo (Fernando Vallespín). Se desperdicia mucho talento por no dar a los jóvenes con menos recursos suficientes oportunidades para formarse. ● En las universidades estadounidenses de más alta categoría sólo aproximadamente un 9% de los estudiantes proviene de la población con ingresos que se ubican en la mitad inferior de la distribución de ingresos, mientras que el 74% provienen de la población con ingresos ubicados en el cuarto superior. (Joseph Stiglitz)

● La Ley, en su magnífica ecuanimidad, prohibe, tanto al rico como al pobre, dormir bajo los puentes, mendigar por las calles y robar pan. (Anatole France) ● Atacar a los ricos no es envidia, es autodefensa. La acumulación de riqueza es la causa de la pobreza. Los ricos no son simplemente indiferentes a la pobreza; la crean y la mantienen. (Jodie Foster) ● Los múltiples agravios sufridos por la clase trabajadora de Trumplandia o de Brexitlandia los ha causado el sector financiero, la élite corporativa y los evasores de impuestos. (Owen Jones)

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