Economía
Emigración



Emigración:
Según la ONU (2013) sólo un 3,2% de la población mundial reside fuera de su país de nacimiento. La inmensa mayoría, el 97%, no se siente forzada o atraída para cambiar de país. En las regiones en las que un grupo de países ha acordado de manera recíproca abrir sus fronteras, los desplazamientos no aumentan excesivamente. Entre países de la UE el porcentaje sigue siendo el mismo 3% que el que existe a nivel mundial. En 2014 el número de refugiados admitidos en Europa fue de 42.000, una cantidad asumible sin excesiva dificultad. A medio plazo sería la mejor opción para la economía de la Europa envejecida. La España de la crisis es mirada con recelo por diversos cambios introducidos en el tratamiento de inmigrantes. Se pusieron en entredicho el funcionamiento de los CIEs y las verjas de Ceuta y Melilla con sus devoluciones en caliente. Durante las devoluciones en caliente se producen a veces malos tratos que han podido ser filmados.

Conflictos armados:
Según ACNUR al menos la mitad de las personas que cruzan el Mediterráneo para llegar a Europa huyen de la guerra y la persecución. Según la Organización Internacional para las Migraciones y la Marina Militar italiana los principales países de origen de los inmigrantes están inmersos en conflictos, en los que se dan las condiciones necesarias para pedir asilo a otro Estado. Nueve de cada 10 refugiados se quedan en su región, en países cercanos a los conflictos de los que huyen.

Fingimientos en la UE:
Los europeos fueron los primeros en recibir el amparo del régimen internacional del refugiado. Después de la I Guerra Mundial se constató la necesidad de proteger a los que huían de la persecución por su raza, religión, nacionalidad u opiniones políticas. La ciudadanía no quiere ampliar la perspectiva de su visión ni buscar soluciones al envejecimiento de la población. Europa puede fácilmente acoger algunos cientos de miles de refugiados hasta que se ponga fin al conflicto sirio. La negativa de hecho de los Estados a acoger refugiados constituye uno de los signos más evidentes de la integración real de la UE. Se asiste a un proceso en que dejan de aplicarse los valores éticos y los países se repliegan y cierran sus fronteras. Grecia e Italia se vieron afectadas por la falta de colaboración de otros miembros de la UE y debieron afrontar difíciles problemas en solitario. La imagen de poner la zancadilla a un emigrante que huye es poderosa, acusadora e irrebatible. Angela Merkel pagó un notable precio político por su decisión de acoger a gran escala refugiados sirios. En 2015 afirmó que la crisis de refugiados es el mayor reto al que se enfrenta Europa. El viejo conocido recurso de clamar contra la amenaza exterior se ha instalado en países de la UE. Con un discurso cada vez más directo se expresan los partidarios de la sociedad cerrada y de la nación homogénea. La rechazada presencia del de fuera es vista como un riesgo para la identidad nacional, religiosa o racial.

Peligros de la emigración clandestina:
En 1978, en Francia, los intelectuales, en su mayoría antiguos activistas de Mayo del 68, lanzaron una campaña, a instancias de un médico francés, Bernard Kouchner, para fletar un barco que iría a recoger a los boat people que huían del Vietnam comunista y arriesgaban la vida en el mar de la China. Para reducir el número de ahogamientos en el Mediterráneo Médicos sin Fronteras empleó un barco propio para reforzar las tareas de salvamento responsabilidad de Frontex. La militarización de la frontera sur norteamericana a finales del siglo XX supuso un desastre económico y humanitario. Según la Organización Internacional de las Migraciones más de 40.000 personas han perdido la vida al cruzar una frontera entre el año 2000 y el 2014.


Aylan Kurdi:
¡Nunca hubiera creído que llevar un niño en los brazos fuera algo tan hermoso!, anota en un instante de exaltación el protagonista de la novela de Michel Tournier El rey de los alisos. Pensé en esta frase al ver las imágenes de Aylan Kurdi, el niño sirio que murió ahogado en Turquía tras huir con los suyos de su país en guerra. Son muchos los que protestaron por la manipulación que de tales imágenes hicieron los medios de comunicación, argumentando que son incontables los niños que en circunstancias semejantes han muerto antes que Aylan Kurdi sin que apenas reparáramos en ello. Y tienen toda la razón. Sin embargo hay imágenes que tienen el raro poder de enseñarnos a ver lo que antes no queríamos o nos negábamos a aceptar. No me refiero solo a la imagen del pequeño sobre la arena, sino a la del policía que portaba su cuerpecito en los brazos, como si contuviera algo precioso que ni la misma muerte pudiera oscurecer. [...] Hay imágenes que tienen el poder de enseñarnos a ver lo que antes nos negábamos a aceptar El policía turco que portaba al niño muerto creaba al hacerlo un espacio así. Por eso le llevaba con ese cuidado, como si su gesto contuviera la promesa de una resurrección. Era el portador compasivo, para quien el peso de los niños se confunde con la dulce gravidez del sentido: un peso que se transforma en gracia. Pero ¿qué pasa cuando el niño que se lleva en los brazos está muerto? El cuerpo de Aylan Kurdi en la playa nos recuerda el cuerpo de esos niños que se quedan dormidos en el sofá de sus casas y que sus padres llevan con cuidado en los brazos hasta la cama para que no se despierten. (Gustavo Martín Garzo, octubre 2015)

Europa Press: Emigración | Desempleo 2011 | Desempleo 2012


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