Economía
Crisis económica



Toro de Wall Street EE.UU.:
Alan Greenspan, asesorado por Ben Bernanke, bajó en 2003 el precio del dinero hasta el 1%. Con el exceso de dinero inyectado los bancos quisieron aumentar su margen de beneficios concediendo créditos inmobiliarios, descuidando las garantías exigidas a los clientes. Greenspan animó a los ciudadanos a tomar las poco tradicionales hipotecas de renta variable. Los bancos convirtieron las hipotecas en bonos colocados en el mercado de renta fija. Las agencias de clasificación concedieron a los títulos calificaciones excelentes. La Reserva Federal subió gradualmente los tipos de interés en 2004. El final del período de carencia trajo tal número de impagos que se cuestionaba la solvencia de todo el sistema. Los bancos negaron créditos ante las dudas sobre la solvencia de los solicitantes. El Estado consideró comprar a las empresas financieras de EE.UU. bonos por un valor de 500.000 millones de euros. En Europa se debatió una compra de 300.000 millones.


En febrero de 2006 Ben Bernanke presta juramento como nuevo presidente de la Reserva Federal, en sustitución de Alan Greenspan. Declaró, sobre la sucesión de Greenspan, que la mejor apuesta es un marco conceptual conocido como objetivos de inflación, al estilo de los que tiene el Banco de Japón y el Banco Central Europeo. En diciembre de 2008 se entrega a la policía Bernard Madoff a causa de la mayor estafa financiera causada por una sola persona durante la globalización. Reconocía un quebranto de unos 65.000 millones de dólares a través de un esquema Ponzi con el incentivo de altos intereses asegurados a cambio de depósitos. El sistema podía seguir en marcha con la incorporación de una cierta cantidad de nuevos inversores. Con los intereses ofrecidos por Madoff se podía hipotecar una propiedad, y gastar una diferencia de ocho puntos sobre los gastos de la hipoteca a pagar al banco.

Ayudas a los bancos (2008):
El 21 de enero las bolsas del mundo entero entran en pánico y los mercados registran sus peores pérdidas desde el 11 de septiembre de 2001. En julio el gobierno de EE.UU. intervino Indy-Mac, uno de los principales bancos hipotecarios. El 3 de octubre Bush firma como ley el TARP (Troubled Asset Relief Program) o PCR, el programa del gobierno para comprar activos y acciones de instituciones financieras para fortalecer este sector. El 8 de octubre el gobierno británico anuncia un plan de rescate financiero de casi US$90.000 millones para salvar al sistema bancario. En términos de PIB es un gasto menor que el de EE.UU. El 13 de octubre los líderes de los 15 países de la zona euro acordaron en París un plan de acción contra la crisis financiera, que prevé que los estados recapitalicen instituciones en riesgo y garanticen préstamos interbancarios. El 1 de octubre El Senado de EE.UU. aprueba el plan de Paulson de US$700.000.

TARP (oct 2008):
Originalmente se esperaba que costara al gobierno de EE.UU. unos $USD 356 mil millones, pero según las estimaciones más recientes del costo, al 30 de septiembre de 2010, se ha reducido el monto en unos de $ 50 mil millones. Esta cifra es significativamente menor que el costo a los contribuyentes de la crisis de Ahorros y préstamos a finales de 1980. El costo de esa crisis ascendió hasta el 3,2% del PIB durante la era Reagan/Bush, mientras que el porcentaje del PIB del costo de la crisis actual se estima en menos del 1%. Si bien se temía una vez que el gobierno estaría sosteniendo empresas como GM, AIG y Citigroup desde hace varios años, estas empresas se han estado preparando para comprar de vuelta la participación del Tesoro y salir del TARP dentro de un año. De los 245 mil millones dólares invertidos en bancos de EE.UU., más de 169 mil millones han sido pagados, incluyendo $ 13.7 mil millones de dólares en dividendos, intereses y otros ingresos, junto con $ 4 mil millones en ingresos en abril de 2010. AIG se considera en marcha para pagar 51 mil millones dólares de la privatización de dos unidades y otros $ 32 mil millones en valores. El 9 de febrero 2009, $ 388 mil millones habían sido asignados, y 296 mil millones gastados, según el Committee for a Responsible Federal Budget. Entre las compras están: $ 250 mil millones en acciones de los bancos de capital a través del programa Capital Purchase ($ 195 mil millones gastados); $ 40 mil millones en acciones preferentes de American International Group (AIG), entonces, entre las 10 mejores empresas de EE.UU., a través del programa Systemically Significant Failing Institutions; $ 40 mil millones en acciones de Citigroup y Bank of America ($ 20 mil millones cada uno) a través del programa Targeted Investment; $ 25 mil millones en préstamos a los fabricantes de automóviles y sus brazos financieros a través del programa Automotive Industry Financing

Goldman Sachs:
En medio de la crisis financiera, y ante la posibilidad de enfrentar la bancarrota, el 21 de septiembre de 2008, recibió autorización de la Reserva Federal para dejar de ser un banco de inversión y convertirse en un banco comercial. Al día siguiente junto con Morgan Stanley, el otro más grande banco de inversión, confirmó que había llegado a su fin la era de los grandes bancos de inversión de Wall Street. En 2008 recibió US$10.000 millones del programa TARP. Debido a las restricciones incluidas en el programa, se vio obligada a limitar las remuneraciones a sus empleados. Su presidente Lloyd Blankfein dijo que la medida limitaría la capacidad de competir en EE.UU. como en el extranjero. El lunes 12, Goldman declaró que recaudaría $5 000 millones mediante la venta de nuevas acciones comunes a los inversionistas; el banco declaró además una ganancia neta trimestral de 1.810 millones de dólares.

    Está comprobado que agentes de Goldman Sachs y de otros bancos de negocios se ofrecieron a gobiernos y entidades financieras para estructurar productos financieros con activos tóxicos, engañando al mercado, pero salvo uno o dos tipos que han cambiado de trabajo, nadie que no fuera contribuyente pagó por ello. La comisión de investigación del Congreso de EE.UU. concluyó con recomendaciones, pero sin responsables. (John Muller)

American International Group (AIG):
En septiembre de 2008 tuvo serios problemas para refinanciar una deuda de entre 10.000 y 20.000 millones de dólares, desplomándose en el mercado estadounidense un 60,8% el mismo día que quebró Lehman Brothers. De enero a septiembre de 2008 perdió el 92% de su valor en bolsa y acumuló pérdidas por valor de 18.000 millones de dólares. El 17 de septiembre de 2008, la Reserva Federal nacionalizó AIG, al borde de la quiebra, para evitar que su derrumbe arrastre a todo el sistema financiero mundial. De este modo entregaría 85.000 millones de dólares (60.000 millones de euros) a la compañía para hacerse con el 80% de sus activos. Después del escándalo por las bonificaciones ($165 millones) concedidas a algunos ejecutivos, 15 de 20 empleados acordaron devolverlas -24 de marzo de 2009-. El fiscal general de Nueva York, Andrew Cuomo, señaló que los empleados tienen pagar $50 millones hasta ahora, pero el fiscal espera que al final sea $80 millones.

Lehman Brothers (1850-2008):
Destacaba en banca de inversión, gestión de activos financieros e inversiones en renta fija, banca comercial, gestión de inversiones y servicios bancarios en general. En 2007 se vio seriamente afectada por la crisis financiera provocada por los créditos subprime. Acumuló enormes pérdidas por títulos respaldados por las hipotecas a lo largo de 2008. David Einhorn, gestor del Hedge Fund Greenlight Capital en la 13th Annual Ira W. Sohn Investment Research Conference en Nueva York, explicó que en su Hedge Fund tenia una posición short o a la baja en acciones de Lehman Brothers, ya que era muy escéptico con la contabilidad oficial de Lehman o mas bien insinuó que era falsa. Calculó que Lehman tenia un endeudamiento de $31.7:1, que tení prestado 31,7 dólares por cada dólar de liquidez en su balance. En el segundo trimestre fiscal, Lehman informó de pérdidas de 2.800 millones de dólares y se vio obligada a vender 6.000 millones en activos. En el primer semestre de 2008, había perdido el 73% de su valor en bolsa. Con un pasivo de $613.000 millones, se convirtió en la mayor quiebra de la historia.

    [La caída de Lehman Brothers] Aceleró el colapso de AIG, abocándola al regazo de la Reserva Federal; generó una pérdida general de confianza en todos los mercados monetarios; congeló el mercado de papel comercial, obstaculizando la capacidad de operar de las corporaciones; interrumpió los flujos de la banca de inversión... La secuencia de la caída de las piezas de dominó solo se interrumpió gracias a las masivas medidas de rescate gubernamental. (Simon Johnson y James Kwak, 13 bankers, the Wall Street takeover, 2010)

“Esta crisis no habría sucedido sin las agencias de calificación”, concluyen las 633 páginas del informe del Senado de EE UU “The financial crisis inquiry report“. “Sin su participación activa”, el mercado de las hipotecas-basura “no habría sido lo que llegó a ser”, remacha. Las agencias “usan y abusan del poder que tienen”; “tienen un impacto significativo en los costos de endeudamiento”, subraya el FMI. El presidente de Moody’s, Raymond Mc Daniel, reconocía al Senado de EE.UU. el 2 de junio pasado que “nuestro desempeño” en “calificar paquetes de títulos respaldados en hipotecas residenciales ha sido deplorable”. A los diez días se deshizo de 100.000 acciones de la compañía justo antes de airearse una investigación por malas prácticas.

El 17/09/2011 la revista canadiense alternativa Adbusters hizo una llamada a ocupar Wall Street. A principios de octubre el bloqueo del puente de Brooklyn tiene un saldo de 700 detenciones entre los manifestantes.


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