Alimentos
Producción 2008



Producción de alimentos:
En 1800 la población mundial alcanzó los 900 millones de habitantes. Dos años antes, en su famoso ensayo, Malthus alertaba sobre límites absolutos en el incremento de la producción de alimentos. En el siglo XXI la subida de precios se ha convertido en una crisis global que afecta a millones de personas. Además del crecimiento del consumo se produjo una contracción de la oferta y sacudidas climáticas como las graves sequías de Australia. En España ha aumentado la producción de alimentos ecológicos ante una constante demanda exterior. El mercado español aún no ha crecido como en países de mayor poder adquisitivo. La Comisión Europea propuso en julio de 2008 crear un fondo de 1000 millones EUR para la ayuda a países en desarrollo ante la escalada de precios de los alimentos. El objetivo es incrementar la producción agrícola y la seguridad alimentaria en los países beneficiarios, reducir las tasas de malnutrición y disminuir la inflación de los precios de los alimentos.

Aumento de la demanda:
El crecimiento acelerado del consumo de grandes países emergentes (China, India) han presionado los mercados de cereales, oleaginosas, lácteos, cárnicos y otros, provocando alzas significativas de precios. Los ingresos mundiales han venido creciendo un 5% anual en los últimos años, un 4% en términos de crecimiento per cápita. Al mismo tiempo aumentó la demanda de alimentos. La demanda de carne intensifica la presión sobre el precio del cereal y las semillas oleaginosas. Para producir un kilo de carne se requieren varios de pienso.

Solicitud colaboración de Ban Ki Moon:
Según el secretario general la crisis alimentaria podría llevar a otros 100 millones de personas a sumarse a los 850 millones que no tienen acceso suficiente a los alimentos (La población mundial para el 2015 será de 7.200 millones y se requerirá unos 20.000 millones de dólares anuales). También es una oportunidad para que se revisen las políticas pasadas" y para que, al tiempo que se actúa para responder de forma inmediata a los altos precios de los alimentos, se adopten medidas a largo plazo para mejorar la seguridad alimentaria mundial. Se debería aumentar la producción alimentaria en un 50%. Se debería sufragar un importante incremento de la producción de alimentos en Africa aprovechando técnicas ya disponibles como semillas mejoradas, fertilizantes, e irrigación a pequeña escala. La financiación es el principal problema. Una nueva revolución verde africana debería subvencionar inicialmente a los campesinos para que adquirieran las técnicas; la cosecha de cereal se duplicaría. Los subsidios ayudarían a los campesinos a crear instituciones microfinancieras duraderas, que posibilitaría la mejora continua de los insumos agrícolas cuando cesen los subsidios temporales.

Los efectos de los elevados precios de los alimentos se dejan sentir con especial crudeza sobre los habitantes más pobres del planeta, y pueden poner en riesgo el progreso hacia la consecución de los objetivos del milenio, y exacerbar las tensiones en los países pobres, en concreto en África. Con este instrumento, dotado con 1000 millones de euros, se pretende generar una respuesta intensa y rápida de la oferta agrícola. Es un acto de solidaridad con los pobres del mundo, pero también una medida responsable en pro de la estabilidad. El objetivo es incrementar la producción agrícola de los países en desarrollo para combatir los efectos de la escalada de los precios de los alimentos. Este aumento de la oferta es necesario para hacer frente a la subida de los precios de los alimentos a escala mundial. (Durao Barroso)

    Mientras el Banco Mundial ha advertido de que el alza de los precios ha generado 44 millones de pobres en los últimos seis meses, la especulación no cesa. En la Bolsa de Chicago, convertido en uno de los principales mercados de commodities del mundo, los especuladores juegan con los futuros de los alimentos básicos,–cereales, soja, maíz–, influyendo en los precios de la comida que los ciudadanos de a pie encuentran en las estanterías de los supermercados de los cinco continentes del mundo. En medio de este panorama, las grandes multinacionales del sector alimentario se frotan las manos. En el mercado de futuros Chicago, en tan sólo un año el trigo se ha disparado un 27,8%, la soja un 44,4%, la leche un 37,3%, el maíz un 78,2% y la mantequilla un 44%.(V.Avilés, 12/03/11)

    El hambre, la peor y la más extendida de las pobrezas, cruel y paradójicamente nunca tuvo nada que ver con la falta de alimentos. En los últimos años, esta afirmación se presenta con su peor cara. Las crisis alimentarias –las subidas de precio de los alimentos básicos– han sido provocadas por la avaricia de personas, organizaciones y mecanismos que se dedican a la especulación con los alimentos. Unos negocios basados en la fabricación de escenarios de malas y pocas cosechas que, mientras consiguen que sus promotores recolecten grandes beneficios, hacen que para muchas familias desayunar, comer o cenar sea algo imposible, sobre todo en los países empobrecidos del Sur que dedican el 70% de sus ingresos a la necesidad de alimentarse. Pero aun sabiendo que no es un problema de abastecimiento, pues disponemos de alimentos suficientes para todo el planeta –más de la mitad de las cosechas de cereales se dedican a piensos para animales y agrocombustibles; los descartes de la pesca rondan el 40%; sólo en Europa en la cadena de producción, suministro y consumo de alimentos, se desperdicia hasta un 50% de los alimentos; y otros datos que señalan el mal uso y desperdicio de los alimentos–, es necesario revisar qué modelo de agricultura puede ayudar a revertir la situación. (Gustavo Duch, abril 2011)

Etanol de maíz norteamericano:
En los mercados de materias primas, una tonelada que costaba 250 dólares a principios de 2006, pasó a costar 560 dólares en marzo de 2008. En EE.UU. un tercio de la cosecha de maíz de 2008 se destinará a la elaboración de biocombustibles y afectará negativamente al suministro mundial de alimentos. Esta decisión era razonable antes de la elevación de precios de los alimentos y la disminución de existencias. Se dedican 4,1 millones de hectáreas de maíz y trigo a la producción de Etanol. EE.UU. produce unos 350 millones de toneladas de los 800 millones producción mundial. En 1990 destinó 10 millones de toneladas a la producción de etanol. En los últimos años se ha ido incrementando hasta los 60 millones de toneladas, lo que supone un 7% de la cosecha mundial. Un agresivo grupo de presión agrario promovió que por cada litro de etanol que se mezcle con gasolina se desgravara 13,5 centavos. La Ley de Política Energética (2005) exige un mínimo de 28.000 millones de litros de producción nacional de combustible renovable para 2012 que en su inmensa mayoría será etanol producido con maíz. Desde finales de junio las condiciones climáticas del medio oeste son ideales para obtener una cosecha que llegue al máxino histórico. Para 2008/2009 se espera una producción mundial de 789,6 millones de toneladas, superando en 60,2 millones a la del pasado año. Los precios disminuirán y los agricultores recibirán una cantidad que asegura la rentabilidad del cultivo.

Diesel recibió del Instituto de Ingenieros Mecánicos de Francia, la Orden del Mérito por el desarrollo de motores que utilizaban aceite de cacahuete. En la Feria Universal de 1900 se presentó el Motor Diesel usando como combustible el aceite de palma y el de coco. El precio más barato de los derivados del petróleo terminó con el uso de aceites vegetales para este fin.

Etanol de caña en Brasil:
La producción de etanol a partir del maíz no sirve de mucho para reducir la emisiones netas de carbono si se considera el ciclo completo de producción de etanol, consumidor intensivo de energía. Mucho más rentable es el producido a partir de la caña de azúcar, de origen brasileño y cargado con un arancel en EE.UU. que no favorece al etanol más ecológico. Esta política (subvenciones de 7.300 millones de dólares), según The Economist, mantiene el uso de la peor opción y perjudica al contribuyente. Brasil lleva desarrollando 30 años un programa de producción de metanol a partir de la caña de azúcar, que no ha impedido incrementar la producción de otros alimentos. La administración de Lula niega que este incremento se produzca a expensas de la extensión de la selva amazónica.

Lucha contra el hambre:
Es asombroso el hecho de que en una época en que la abundancia está empezando a ser la condición, al menos en portencia, de países y regiones enteras y no sólo de individuos aislados, al mismo tiempo que las proezas científicas superan los más atrevidos sueños pretéritos de la humanidad, resulte que hay en el mundo más seres padeciendo hambre y necesidad que en ninguna otra época anterior. Tal situación es intolerable y tan contraria al verdadero interés de todas las naciones que debe decidir a los países avanzados, conjuntamente con los insuficientemente desarrollados, a acabar con este estado de cosas. En otras palabras, la Humanidad padece hambre mientras posee la máxima técnica productiva de la historia. (José Luis Sampedro, Las fuerzas económicas de nuestro tiempo)

La 4ª Conferencia de la ONU sobre Países Menos Desarrollados concluyó (mayo 2011) sin soluciones para paliar la crisis alimentaria, que se prevé peor que la generada en 2008 por el alza de precios de los alimentos. Los países ricos no permitieron avances en condonación de la deuda externa, el aumento de la ayuda económica o la eliminación de aranceles. Una de sus conclusiones fue el reconocimiento de que la globalización aumentó el número de países menos desarrollados. La consecución de los Objetivos del Milenio se presenta muy difícil.

Según el informe de la FAO de 2013 una tercera parte del total de alimentos que producimos acaba perdiéndose o despilfarrándose. El gasto se calcula en unos 750.000 millones de dólares cada año. La pérdida de alimentos se traduce en desaprovechamiento de una enorme cantidad de agua y genera en la atmósfera 3.300 millones de toneladas de gases de efecto invernadero. Más de la mitad del despilfarro se produce en la fase de producción, manipulación y almacenamiento.

Aplicación creciente de la ingeniería genética:
Seguramente la ingeniería genética de las plantas cultivadas puede suponer una tercera revolución verde rompiendo el techo productivo que impone el límite de la disponibilidad de suelo cultivable. Nos interesa muchísimo aprovechar todos nuestros conocimientos para intentar mantener los niveles de producción y, a ser posible, aumentar los rendimientos. Si no queremos extender más el terreno cultivable y queremos producir más o como mínimo igual tenemos que ser capaces de obtener sisemas más productivos. Debemos intentar extender a muchas partes del mundo los rendimientos que obtenemos en los países más desarrollados. Las diferencias de rendimiento de los cultivos de cereales entre países son abismales. Hay que aproximar las técnicas más modernas a los lugares que demandan mayor consumo y para ello habrá que utilizar todas las herramientas de las que podemos disponer, por ejemplo, para disminuir las pérdidas en las cosechas. En algunas especies, el 20, 30 y hasta el 40% de las cosechas se pierden por infecciones de insectos, hongos o bacterias: eso tiene diversas soluciones ya conocidas, y la más sencilla es potenciar la resistencia de las plantas a estas plagas. Así pues, yo diría que el camino es el de una agricultura más productiva, con variables mejores y menos agresiva con el medio. Tenemos que conseguir una agricultura que utilice mejor sus abonos y todo aquello que interviene en el cultivo, incluso que permita reducir el suministro de agua. En países como España, más del 60% del agua que se consume se utiliza en regadíos y, en algunas zonas, se llega casi al 80%. (Pere Puigdomènech)

Desforestación de la selva amazónica:
La importancia de esta extensa masa forestal es extraordinaria para el mantenimiento de las condiciones climáticas del planeta y de su composición atmosférica. La región está siendo sometida a un acelerado proceso de desforestación que pone en peligro su conservación. Los datos derivados de diferentes estudios llevados a cabo por instituciones internacionales ponen de manifiesto que ha desaparecido ya cerca del 20% de la superficie selvática, alrededor de 800.000 km cuadrados, y, pese a las alertas dadas desde hace ya más de dos décadas, la tendencia continúa en el mismo sentido. Las últimas investigaciones, sin embargo, permiten adivinar una cierta desaceleración del proceso. Los últimos estudios que cuantifican la superficie desforestada indican que en 2006 han desaparecido alrededor de 13.100 Km cuadrados de selva, un valor que supone sólo la mitad de la superficie desaparecida durante el año 2004. La superficie total perdida desde este último año asciende a 58.000 Km cuadrados. Los factores que mayor incidencia tienen en la pérdida de superficie de bosque tropical amazónico son, por orden de importancia: el establecimiento de ranchos ganaderos, la agricultura de subsistencia, la construcción de infraestructuras, el aprovechamiento maderero y la implantación de cultivos comerciales. La ganadería extensiva, especialmente de ganado bovino, del que Brasil es uno de los mayores productores mundiales, es responsable de entre el 60 y el 70% de las pérdidas de bosque debido a las enormes extensiones que es preciso roturar para convertir en pastos. Sin embargo, la desforestación directa por diversas causas no es la única amenaza para la integridad de la selva amazónica. Están presentes diversas actuaciones en los cauces de los ríos Amazonas o el Madeira con el fin de aprovechar sus aguas para la producción de energía hidroeléctrica. La construcción de las presas en proyecto pueden supener la pérdida de una amplia extensión de selva que quedaría inundada de forma permanente. La pérdida de superficie selvática tiene graves implicaciones, no sólo en lo que respecta al papel de control climático de las grandes extensiones de bosque tropical desempeñan en la Tierra, sino también por su carácter de reservorio genético. Este ecosistema está considerado por los científicos como el que posee una mayor biodiversidad en el planeta, y la desaparición de especies tanto animales como vegetales que entraña la reducción de su superficie se contempla como una grave pérdida en las posibilidades de futuros desarrollos, tanto en la obtención de especies cultivables como de principios farmacológicos derivados de las plantas.


Coste ecológico del consumo de carne:
Para alimentar a los miles de millones de vacas, cerdos y pollos, incluso si no te preocupa la crueldad, incluso si te niegas admitir que ellos son individuos con sentimientos, que sienten dolor y tienen emociones, incluso si no admites eso, tienes que admitir que enormes áreas de bosques son taladas para cultivar granos para alimentarlos. El intenso pastoreo de ganado está convirtiendo a los bosques en matorrales... [El alimento del ganado termina convertido en] metano... un gas de efecto invernadero aún más potente que el dióxido de carbono. Cerca del 36% de todas las emisiones de metano provienen de la crianza intensiva de ganado. (Jane Godall)


Sustituir la carne:
Resulta imprescindible empezar a concienciar a los consumidores y a los sectores implicados sobre las consecuencias de sus hábitos y de sus actuaciones: aproximadamente un 18% de las emisiones de gases de efecto invernadero proceden de la ganadería, apenas superado mínimamente -para que nos hagamos de una vez por todas una idea cabal- por las que produce el uso de coches y aviones. Solo en metano, la ganadería emite un 37%: más que las explotaciones mineras, el petróleo y el gas natural. Son datos que no aporta el activismo más radical, sino la mismísima FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura). Si los ciudadanos, los políticos, los empresarios y los medios de comunicación no asumimos esta realidad, estaremos contribuyendo a que el planeta sufra un daño irreparable. Los animales lo están sufriendo ya. Y también nuestra salud. En España se consume 100 kilos de carne al año por habitante, cifra solo superada por Estados Unidos (donde cada persona consume cada año 120 kilos de carne) y que está muy por encima de la media mundial: 40 kilos. Para combatir el cambio climático, el gran reto que plantea el eurodiputado de Equo es reducir en un 20% el consumo de carne en nuestro país, es decir, cinco veces menos de lo que se consume ahora. Eso significa algo tan fácil como ser conscientes de que no es necesario (de hecho, es perjudicial) ingerir todo los días proteínas de origen animal en el desayuno, a media mañana, a la hora de comer, en la merienda y para cenar. El reto de Marcellessi apela al futuro del mundo, y el futuro pasa, ineludiblemente, por un cambio en nuestra dieta. En Bruselas, Marcellessi planteó a los ponentes e invitados tres cuestiones cruciales: ¿Cómo llevar a cabo la transición desde el sistema ganadero actual, intensivo en emisiones de CO2, hacia sistemas alimentarios más sostenibles para la salud, el clima y el bienestar animal? ¿Qué medidas deben tomar las instituciones en la promoción de dietas sostenibles que incluyan más productos vegetales? ¿Cómo incluir el bienestar animal en las políticas de alimentación sostenible?. Algunas vías posibles apelan a la reforma de la Política Agraria Común; al apoyo a ganaderos y agricultores en la transición necesaria; a repensar el sistema actual de subvenciones a la producción; a la transparencia en el lobby de la agroindustria; al control de los tratados de comercio; al impulso de campañas públicas de sensibilización; a incrementar los impuestos sobre la carne; a incentivar a los productores de frutas, hortalizas, legumbres y cereales; a reconsiderar las subvenciones actuales a los productos de origen animal; o a incrementar la investigación científica. (Ruth Toledano, 2016)

Compra de tierras cultivables:
Grandes inversores han comprado tierras en Rusia, Ucrania, Argentina y Brasil. Corea del Sur, China, Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos y Japón compraron o alquilaron 8 millones de hectáreas de tierras fértiles. Kuwait, Qatar, Abu Dhabi, Libia, Jordania y Egipto invirtieron en países como Pakistán, Ucrania, Sudán e Indonesia. China debe alimentar a 1.400 millones con sólo el 7% de las tierras fértiles del planeta. La industrialización y la urbanización ha destruido 8 millones de hectáreas y algunas regiones se están desertificando. China ha adquirido tierras en Australia, Kazajistán, Laos, México, Brasil, Surinam, y en diversos países de África. Corea del Sur controla en el extranjero una superficie superior a la totalidad de sus propias tierras fértiles. En noviembre de 2008 Daewoo Logistics alquiló 1,3 millones de hectáreas en Madagascar, que suponen la mitad de las tierras cultivables de la isla. Una hectárea de bosque genera un beneficio de cuatro a cinco mil dólares si se plantan palmas de aceite, un beneficio 10 o 15 veces mayor que el producido por la madera. Los efectos de muchas compras son expropiaciones, especulación, pérdida de puestos de trabajo locales y deforestación.


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