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Sicilia:
Los primeros pobladores fueron los sicanos y los sículos de donde procede el nombre de la isla.
La derrota ateniense en la guerra del Peloponeso se inicia en una invasión de
Sicilia que acaba en desastre. Los cartagineses colononizaron la mitad occidental y en el año 750 a.C. comenzó la ocupación griega, en constante pugna con los cartaginenes. Los romanos, que ocuparon la isla en el año 241 a.C., la convirtieron en el granero del Imperio.
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Enfrentamiento de Roma y Cartago por Sicilia:
Roma, potencia continental, vivió en paz con Cartago hasta el día en que los romanos quisieron conquistar Sicilia, de la que los cartagineses poseían la parte occidental. Primero echaron el ojo a las ciudades griegas del este de Sicilia. Un rey griego acudió en socorro de esas ciudades, pero a duras penas ganó algunas batallas. Se conocen las palabras de Pirro «Otra victoria como ésta y estamos perdidos» —de ahí la expresión «victoria pírrica»—. Pero cuando los romanos atacaron el oeste de la gran isla, estalló la guerra con la ciudad púnica («púnicos» es el antiguo nombre de los cartagineses)... Cartago dominaba el mar, mientras la legión romana era la mejor maquinaria militar de la época. [...] La falange griega, desorganizada, perdía todo su valor combativo, lo cual no era el caso de la legión. El legionario sabía combatir en grupo, pero también de manera aislada. La primera guerra Púnica se desarrolló de 264 a 214 a.C. A pesar del valor de sus generales, entre ellos un tal Amílcar Barca (el de Salambó), Cartago fue vencida y tuvo que ceder a Roma Sicilia y Cerdeña. Pero la ciudad fenicia era demasiado orgullosa para admitirse vencida. Compensó la pérdida de Sicilia con la conquista de España, que gobernó Amílcar y donde fundó Cartagena, la «nueva Cartago». En 219 a.C. (Barreau y Bigot) |
En el 300 d. de J.C. fue invadida por los vándalos y posteriormente por Bizancio.
En el s.V los vándalos del norte de Africa desembarcaban en Sicilia y la asolaban anualmente para luego retirarse. La flota de Genserico dominaba el Mediterráneo y empezaba a amenazar también al Imperio de Oriente. La isla fue escenario de dos importantes campañas militares que no pudieron frenar a los vándalos. Una había sido financiada y organizada por el emperador oriental León I. En 456 el poderoso general Ricimero obtuvo una victoria naval en Córcega sobre la flota que Genserico dispuso para bloquear la costa italiana.
Hacía décadas que la pérdida del norte de Africa había dejado a la debilitada Roma sin los indispensables suministros de trigo y aceite de oliva.
Los árabes la ocuparon en el siglo IX, y fueron desalojados por los normandos, quienes introdujeron el sistema feudal que ha supuesto un lastre tan pesado para Sicilia. Palermo, en el momento de la conquista normanda, tenía trescientas mezquitas y otros tantos maestros de escuela (que por entonces era un privilegio), cincuenta carnicerías, salas de baños, mercados y las calles adoquinadas, cuando las grandes metrópolis de Occidente eran un mar de fango y suciedad. A todo ello los conquistadores añadieron iglesias católicas, tolerancia y buena administración.
El califato de Córdoba se debilita progresivamente y caen los omeyas (1030). Los almorávides traen de Africa un renovado impulso guerrero. Los intrépidos navegantes normandos se convierten en la punta de lanza de la cristiandad. Toman Mesina, Palermo y Siracusa. Llevan la aventura en el alma, llenos de codicia y ambición, empujarán a la cristiandad hacia aventuras militares insensatas. (René Kalisky)
Normandos en Sicilia:
El feudo que Rinolfo de Drengot conquista en Aversa inició otras muchas ocupaciones. Muy pronto destacaron los seis hermanos Altavilla, que a sus grandes dotes y cualidades militares añadían un raro talento político y organizador. Su ascensión fue rápida; duques de Melfi en 1041, conquistadores de Apulia y de Calabria en 1059, de Mesina en 1061, de Bari diez años después y de Palermo el siguiente año. Gracias a su intervención, Sicilia, que desde hacía doscientos años era una provincia árabe, se convirtió así en un reino normando. Los Altavilla, antes Hauteville, provenían de Normandía, donde se habían establecido temporalmente tras su llegada desde Dinamarca y Escandinavia.
Bajo los normandos pudo desarrollarse un reino rico, adelantado bien administrado y de complejas relaciones. Un complicado mosaico de latinos, griegos, árabes, lombardos, hebreos y normandos que hablaban muchas lenguas, que observaban una curiosa mescolanza de leyes germánicas, bizantinas, tardo romanas y coránicas y que adoraban distintas y opuestas divinidades. Sus reyes, que hablaban en francés y dictaban decretos en latín, árabe y griego, tenían barones normandos, almirantes y administradores árabes, banqueros hebreos o lombardos, obispos latinos o ingleses y burócratas griegos. Levantaron catedrales católicas, pero impidieron a los sacerdotes predicar entre los musulmanes, a los que necesitaban para la flota, el ejército y los servicios públicos. Y se daba el caso de que en las ceremonias públicas llevaban vestidos bordados con versículos del Corán (a veces junto con coronas de tipo griego).
El reino normando de Nápoles y Sicilia pasó en 1194 a los Hohenstaufen, dinastía germana cuyo miembro más ilustre fue el emperador Federico II. Al igual que Federico I de Sicilia, tuvo un brillante reinado y, en 1231, proclamó las Constituciones de Melfi, que centralizaban toda la autoridad en Sicilia. El mandato de los Hohenstaufen terminó con la muerte de Federico II, en 1250.
En 1268 comienza el control francés por Carlos de Anjou, hermano de Luis IX, contando con el apoyo papal.
En 1282 se produjo una revuelta popular contra la política opresiva de Carlos I de Anjou, las vísperas sicilianas.
Con una masacre de soldados franceses la dinastía Anjou es expulsada de la isla, que se declara independiente.
Nápoles sigue bajo el control de la dinastía francesa.
Españoles:
Sicilia elige como rey a Pedro III el Grande de Aragón, unido por matrimonio con los Hohenstaufen.
Queda vinculada a la política aragonesa en el Mediterráneo durante los siglos XIV y XV, se benefició del desarrollo comercial aragonés y constituyó la raíz del enfrentamiento con los Anjou en Italia.
La ocupación de Nápoles por Alfonso V el Magnánimo (1443) volió a unir ambos reinos, aunque en 1458 se separaron nuevamente.
En 1504 Fernando el Católico, rey de Sicilia desde 1468, recupera el reino de Nápoles.
En 1507 la isla se une a Nápoles y tras la unificación de Aragón y Castilla fue gobernada por virreyes nombrados por los monarcas españoles.
En 1556 Carlos V abdica en Felipe II junto con su reinos de Castilla, Aragón y Nuevas Indias.
Con la firma del Tratado de Utrecht de 1713, Sicilia quedó separada de Nápoles y pasó a manos de Víctor Amadeo II, duque de Saboya, quien la cedió a Austria siete años más tarde a cambio de la isla de Cerdeña (1718).
En 1734, Felipe V invadió Nápoles y Sicilia. Al año siguiente, su hijo Carlos (quien, más tarde, sería coronado rey de España como Carlos III) fue proclamado por el Tratado de Viena rey de las Dos Sicilias con el nombre de Carlos VII.
Tras el segundo Tratado de Aquisgrán (1748) la isla conoció casi 50 años de paz y progreso.
Siglo XIX:
Fernando I de Borbón, rey de las Dos Sicilias, se unió a la coalición en contra de la República francesa.
Una organización clandestina creada para impedir la invasión napoleónica derivó en una especie de policía secreta particular que fue el inicio de la mafia.
En 1815 en virtud de tratado de Viena la isla pasó a formar parte del reino de las Dos Sicilias.
·Fernando I es reinstaurado destituyendo a Murat.
En 1820 un levantamiento militar exigiendo un gobierno constitucional es sofocado con la intervención de Austria.
En 1825 Francisco I sucede al rey Fernando.
En 1848 se levanta una insurrección general bajo las ideas republicanas de Giuseppe Mazzini que depone al rey.
En 1849 Fernando II aplasta el levantamiento con tropas peninsulares y castiga severamente a los participantes.
En 1859 Francisco II de las dos Sicilias sucede a Fernando II.
En 1860 Garibaldi aprovecha los movimientos separatistas, desembarca con 100 camisas rojas y logra su liberación.
En 1861 la isla se fusiona con Italia como deseaba la mayoría de la población.
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