HISTORIA
Mesopotamia
Babilonia



Babilonia:
La civilización de Babilonia proviene del lento proceso de integración de los pueblos llegados del este sumerio y elamita. Quedaron unidos a pesar de ser eternos enemigos y de su diferencia cultural. Los elamitas eran más belicosos y los sumerios habían introducido en el país una cultura superior refinada. Hasta el cuarto milenio a.C. las llanuras entre el Tigris y el Eúfrates estaban habitadas por tribus primitivas o por hordas nómadas. Al instalarse los sumerios habían traído la disposición de grandes ciudades, edificios duraderos de ladrillos con piscinas, conducciones de agua, instalaciones de baños de vapor y viviendas con todas las comodidades. Como los pueblos situados junto al Indo, grababan sellos y creaban estatuas de bronce de una gracia maravillosa, conocían el algodón y utilizaban una aleación de oro y plata para hacer joyas. Del análisis de las tablillas con signos asirio-babilónicos se deducía la existencia de un idioma desconocido. La mezcla de signos que corresponden a una escritura de letras, otra de sílabas y otra de imágenes, indicaban una larga evolución y que ni los babilonios semitas ni los asirios eran los inventores de la escritura cuneiforme. Prevaleció para los inventores el nombre de sumerios propuesto por Jules Oppert. El historiador seléucida Beroso, contemporáneo de Alejandro, es el cronista mejor informado de Babilonia. Varios fragmentos de su historia de Babilonia se conservaron transmitidos por autores romanos y por Flavio Josefo. Durante su larga historia Babilonia fue repetidamente conquistada por los elamitas, casitas, asirios y arameos.

La costumbre de elevar montañas de dios:
En 1843 Botta empieza sus excavaciones cerca de Kuyunjik y Korsabad. En 1845 Layard encuentra en las ruinas de Nemrod impresionantes relieves. En 1849 Layard encuentra en la colina de Kuyunjik el palacio de Senaquerib (704-681 a.C.), que hizo de Nínive su capital. En ese lugar encontraría una biblioteca con copias de documentos antiguos que proporcionaron abundante información sobre la historia de las ciudades de Mesopotamia. Nemrod, quien fue el primero en hacerse rey después del Diluvio, y a quien la Biblia identifica como un poderoso cazador opuesto a Yahveh, es señalado como el verdadero gestor de la idea de llevar a cabo esta enorme empresa. Algunos han intentado identificarlo con Sharrukin o Sargón I de Akkad, el fundador del primer Imperio semita (acadio) de que se tiene memoria. Otros creen ver en este vigoroso cazador la figura del dios asirio Ninurta, dios de la guerra y de la caza que, como Nemrod, se placía en cazar a sus enemigos. Al no disponer de piedra para la construcción, se decidió fabricar ladrillos. Y como tampoco contaban con cal, usaron betún como argamasa. El tiempo aproximado de su construcción puede deducirse de la siguiente información. Péleg (cuyo nombre se perpetuó en el de una ciudad en la confluencia del Éufrates con el Khabor, mencionada en las tablillas de la ciudad de Mari, en el Éufrates medio, y que en la época grecorromana llevó el nombre de Phaliga) habría vivido desde aproximadamente 2269 hasta aproximadamente 2030 a. de J.C. Su nombre significa "División", porque "en sus días se dividió la tierra", esto es, "la población de la tierra"; "de allí los había esparcido Yahwêh sobre toda la superficie de la tierra". Un texto cuneiforme de Shar-kali-sharri, rey de Akkad (y sucesor de Sargón I de Akkad), quien vivió en el tiempo de los patriarcas, menciona que restauró una torre-templo en Babilum, con lo que da a entender que tal edificio existía antes de su reinado. De hecho, en los registros sumerios aparece mencionada como Kadingira, que es el equivalente sumerio del akkadio Babilum.

Descripción de Heródoto (458 a.C.):
Estudió Babilonia cien años antes que Beroso y ciento cincuenta años después de la reconstrucción de Nabucodonosor. Recogió los nombres de los reyes que permitieron a Grotefend descifrar la escritura cuneiforme. Pudo contemplar la muralla doble con cien puertas, seiscientas torres, suntuosos templos llenos de columnas de oro y de extraños relieves con figuras humanas y de animales, elegantes casas con tres o cuatro azoteas, jardines sombreados y bosques de palmeras. Las tropas de ocupación persas debilitaban el poder de la oligarquía y la organización burocrática. Una enorme proporción de esclavos de todas las razas disgregaba la herencia cultural sumeria y producían temidas rebeliones. Se había extendído mucho la superstición difundida por los magos caldeos.

    En medio de cada uno de los dos grandes cuarteles en que la ciudad se divide, hay levantados dos alcázares. En el uno está el palacio real, rodeado con un muro grande y de resistencia, y en el otro un templo de Júpiter Belo con sus puertas de bronce. Este templo, que todavía duraba en mis días, es cuadrado y cada uno de sus lados tiene dos estadios. En medio de él se va fabricada una torre maciza que tiene un estadio de altura y otro de espesor. Sobre esta se levanta otra segunda, después otra tercera, y así sucesivamente hasta llegar al número de ocho torres. Alrededor de todas ellas hay una escalera por la parte exterior, y en la mitad de las escaleras un rellano con asientos, donde pueden descansar los que suben. En la última torre se encuentra una capilla, y dentro de ella una gran cama magníficamente dispuesta, y a su lado una mesa de oro. No se ve allí estatua ninguna, y nadie puede quedarse de noche, fuera de una sola mujer, hija del país, a quien entre todas escoge el Dios, según refieren los Caldeos, que son sus sacerdotes. (Heródoto)

Destrucción:
El rey asirio Senaquerib destruyó Babilonia en el año 689 a.C. Asurbanipal (668-628 a.C.) asedió y conquistó la ciudad. Hacia el año 540 a.C. el rey persa Ciro venció a los babilonios y fundó el primer gran Imperio persa. Respetó la torre pero Jerjes la redujo a las ruinas que pudo ver Alejandro. Hacia el año 400 d.C. sólo quedaba la muralla. Se habían dejado desmoronar los templos y la gran torre. Se plantaba trigo entre las ruinas de la ciudad. Sólo unos determinados ladrillos fabricados según un procedimiento especial de cocido llegan a ser durables. Pero estos ladrillos son caros; su fabricación es tan lenta que las grandes empresas monumentales se ven dificultadas. Para ahorrar tiempo y gastos se reservaron los ladrillos duros para las paredes exteriores y el techo. Los fabricados por el procedimiento rápido fueron empleados para el resto de la obra. Si en épocas de decadencia se descuida el mantenimiento el agua penetra destruyendo la estructura.

Búsqueda de Babilonia:
Durante cuatro siglos arqueólogos occidentales intentaron ubicar esta famosa construcción en la zona del actual Iraq. Entre otros sitios, fue buscada en Akar Quf (al oeste de Bagdad), donde antaño existió Dur Karigalzu ,ruinas retorcidas cuyo zigurat era identificado por algunos viajeros con la Torre de Babel; y en Birs Nimrud, donde se encuentran las ruinas de la antigua Borsippa, situada cerca de los restos de la antigua Babilonia, hacia el suroeste. En 1898 Robert Koldewey mandó su informe de la zona de Babilonia al Museo de Berlín señalando los lugares de exploración más adecuados. La biblioteca encontrada por Layard informaba sobre las destrucciones y reconstrucciones de la ciudad. En 1913 encontró una estructura que identificó como la torre de Babel. Había sido destruida por los asirios y los arameos y reconstruida varias veces por los príncipes caldeos, entre ellos Nabopolasar (625-605 adC). Se estima que la parte más antigua de la Etemenanki, «Casa que sostiene los cimientos del Cielo y de la Tierra» se construyó durante el III milenio a.C..

Dimensiones:
Lo primero que se encontró en las excavaciones de Koldewey fueron las murallas, que resultaron ser la mayor fortificación urbana que jamás se había visto. Correspondía a la mayor ciudad de todo el Oriente, incluso mayor que Nínive. La base de esta torre habría sido un cuadrado de 92 m de lado, y su altura original habría sido aumentada en tiempos de Nabopolasar y Nabucodonosor II (605-592 a.C.). Cálculos basados en otras excavaciones arqueológicas determinaron que esta torre escalonada pudo haber tenido entre 60 y 90 m de altura.

    ¿No pretendió la torre de Babel llegar hasta el cielo? Vista desde abajo no da la impresión de tan alta como podría esperarse de una torre babilónica. La explicación de ello se encuentra al llegar a arriba. De su cumbre, a pesar de no ser muy alta (apenas tiene más de ciento cincuenta metros) la vista abarca una superficie enorme de tierra llana que parece infinita... Alrededor se extiende el desierto; incluso el Eufrates abandonó aquellas tierras... ni una sola columna, ni un sólo arco de puente se tiene en pie. Todo ha quedado convertido en polvo. Ni siquiera la torre del templo ha conservado su forma primitiva. ¿Dónde están sus siete terrazas? ¿Dónde la amplia escalera que conducía arriba? ¿Dónde está el altar que la coronaba? No vemos sino un montículo de tierra: esto es todo lo que ha quedado de los millones de ladrillos con que fue construida. (Edward Chiera)


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