HISTORIA
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Emperadores



Carlos V (Gante 1500-Yuste 1558) Emperadores:
A Julio Cesar le costó la vida el intento de restaurar la monarquía. Octavio Augusto sólo era el primero (princeps) de los magistrados romanos y durante su mandato fundamentó las instituciones de un nuevo régimen: el imperio. Éste no dejó de evolucionar hacia un despotismo de derecho divino. Los eficaces emperadores Antoninos fueron señores absolutos que redujeron a nada el papel político del senado. El peligro que amenazó a las fronteras en el s.III dio al ejército el primer lugar en la sociedad. El emperador, proclamado por sus tropas, era con frecuencia un usurpador efímero, pero siempre un representante de la divinidad en la tierra. Constantino restableció la unidad del imperio (323) y ejerció el control de la Iglesia. Después de la muerte de Teodosio (395) la ruptura entre Oriente y Occidente fue definitiva. El emperador de Occidente vio sus provincias ocupadas por las tribus bárbaras que las protegían. En 476, el jefe Odoacro, que residía en Italia depuso al último emperador de Occidente (Rómulo Augústulo). Carlomagno en 800 (Imperio Carolingio) y Otón I en 962 (Sacro imperio romano) creyeron restaurar el Imperio romano.

Sacro Imperio Romano Germánico (962-1800):
Se constituyó en el año 962 a raíz de la coronación imperial de Otón I de Sajonia en Roma. El emperador ejercía su autoridad en los Estados Pontificios como cabeza del poder temporal de la Iglesia e intervenía personalmente en la elección de los altos cargos eclesiásticos que, incluso el propio Papa, prestarle juramento de fidelidad. Esto llevó a una temporalización del estamento eclesial y a su decadencia espiritual. Entonces se inició en el monasterio de Cluny un movimiento de reforma (reforma cluniacense), que sostenía la autoridad suprema de la Iglesia tanto en el terreno espiritual como en el temporal. La pugna entre el Papado y el Imperio culminó en el siglo XI, cuando Enrique IV se negó a someterse a la autoridad pontificia y fue excomulgado por Gregorio VII. Cuando un emperador era excomulgado, sus súbditos quedaban eximidos de la obligación de acatamiento al soberano. Para evitar una revuelta popular, Enrique IV se trasladó a Canossa, atravesando los Alpes vestido como un humilde peregrino, para implorar el perdón papal. En 1122 se llegó a un acuerdo, según el cual al Papa le correspondía consagrar a los obispos y al emperador asignar las diócesis terrenales. La querella de las investiduras estalló de nuevo con Federico I (Barbarroja) Hohenstaufen, quien, por matrimonio, adquirió Nápoles y Sicilia, cercando así a los Estados Pontificios. El Imperio perdió sus dominios italianos en el siglo XIII y con el fin de los Hohenstaufen concluyó el sueño del Imperio Romano Germánico. Los príncipes electores se hicieron fuertes en sus pequeños estados y en 1273 eligieron rey a Rodolfo I de Habsburgo, que demostró ser enérgico y tenaz; sentó las bases del gran poder de los Habsburgo en los siglos venideros. Cuando Carlos I de España y V de Alemania heredó el trono imperial, a sus posesiones en España, Austria, Países Bajos y resto de Europa, se añadían las de ultramar.

Aunque en Europa occidental el imperio degeneró pronto, en las regiones orientales sobrevivió desmembrado en electores y estados libres. Cuando en 1800 se disolvió oficialmente el Imperio, tras la derrota de Napoleón en Austerlitz, se originaron a sus expensas unos mil ochocientos territorios independientes. Napoleón, después de repudiar a Josefina, contrajo matrimonio (1810) con María Luisa, archiduquesa de Austria e hija del emperador austriaco Francisco I, perteneciente a la Casa de Habsburgo. Con este enlace vinculaba su dinastía a la más antigua de la casas reales de Europa, con la esperanza de que su hijo, nacido en 1811 y al que otorgó el título de rey de Roma como heredero del Imperio, fuera mejor aceptado por los monarcas reinantes.

  • Enrique IV (1056-1105) Depuesto como emperador por Gregorio VII (1073-1085) y excomulgado varias veces. Durante su gobierno se desarrolló la Cuestión de las Investiduras. Nombró al antipapa Clemente III. Desposeyó a su hijo Conrado de todos los derechos de sucesión (1098). Concedió el ducado de Suabia a Federico el viejo de Stauffen en 1079.Uno de sus hijos Conrado obtuvo del emperador el condado de Franconia, el otro hijo Federico II el tuerto intentó conseguir el imperio del que fue desplazado por el duque de Sajonia Lotario (1125).Conrado se proclamó rey de Italia (1127) y sucedió a Lotario como emperador. Manfredo era hijo de Federico II
  • Enrique V (1106-1125). Último emperador de la Casa de Franconia. Se levantó contra su padre. Pactó el Concordato de Worms con el papa Calixto II, por el que los obispos serían elegidos por los capítulos de canónigos. Lotario de Sajonia (1125-1137) Elegido por los príncipes alemanes. Murió al regreso de una expedición contra los normandos de Italia.
  • Conrado III (1138-1152) Elegido por los príncipes a pesar de que Lotario legó el Imperio a su sobrino Enrique de Baviera. Se ocupó en luchas continuas contra la nobleza.
  • Federico I Barbarroja (1152-1190) Nombrado heredero por su tío Conrado III. Sitió Milán durante dos años y la arrasó. Nombró un antipapa. Hizo huir al papa Alejandro III a Francia. Fue derrotado por la Liga Lombarda en la batalla de Legnano (1176).
  • Enrique VI (1190-1197) Se apropió del tesoro de los Reyes normandos. Pidió rescate por Ricardo Corazón de León.
  • Otón IV (1198-1212) El imperio entró en descomposición. Excomulgado por el papa.
  • Federico II Hohenstaufen (1212-1250) Fuerte personalidad y cultura universal. Su nombramiento fue apoyado por el papa por seguir la política italiana de la familia Hohenstaufen. Fue excomulgado dos veces. Tomó Jerusalén. Mandó redactar las Constituciones del Reino de Sicilia. Su hijo Enrique se alió con las ciudades lombardas contra él. En 1236 las ciudades lombardas entran en graves enfrentamientos entre güelfos y gibelinos.
  • Conrado IV (1250-1254) Hijo de Federico II. Su hermanastro Manfredo defendía con lealtad el trono siciliano.
  • Conradino (-1268) Último Hofhenstaufen. Decapitado en Nápoles por Carlos de Anjou


Arnaldo de Brescia (finales s.XI-1155):
Ya en su ciudad natal había participado en las agitaciones contra el obispo-conde y contra el clero mundanizado. Condenado al destierro por el II Concilio lateranense (1139), fue, en Francia, decidido sostenedor de Abelardo en la contienda con San Bernardo. Condenado de nuevo en el Concilio de Lens (1142), expulsado de Francia, volvió a Roma en 1145, peregrino penitente, precisamente en el período de la sublevación comunal contra el gobierno pontificio. Comenzó a predicar pretendiendo reformar las las costumbres según el ideal evangélico. Sostenía la pobreza absoluta del clero y la separación rigurosa del poder espiritual del temporal. Aun sin declarada voluntad de Arnaldo, su movimiento ascético-religioso y el político realizado a la sazón en la ciudad acabaron por confundirse y la preeminente personalidad de Arnaldo hizo que se le considerase jefe del Municipio. Consecuencia inmediata de la alianza entre Barbarroja y Adriano IV fue la detención y la condena a muerte de Arnaldo. Fue ahorcado y quemado y las cenizas arrojadas al Tíber para impedir que sus seguidores lo venerasen como un mártir.


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