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Descubrimiento de Madeira



Mapa Descubrimiento de Madeira (1420):
Juan I de Portugal, habiendo vuelto a su reino, victorioso del de Castilla, emprendió pasar a Africa al frente de un ejército para hacer la conquista de Ceuta, que tomó en 1415; y en esta expedición le había acompañado su hijo don Enrique, gran maestre de la Orden del Cristo. Este joven príncipe, que había cultivado su razón con el estudio de la geografía y demás ciencias matemáticas para ser el monstruo de su siglo, halló entre los moros la ocasión de informarse de todos los países y mares que rodeaban a esta parte del Africa occidental, lo que hizo excitar en su alma una pasión irresistible por los descubrimientos. Después de la rendición de la plaza, se retiró como un filósofo a la provincia de los Algarves, en donde fabricó cerca de San Vicente una ciudad y una fortaleza que intituló Terçanaval y después Ciudad del Infante. Aquí se entregó tan enteramente a la ejecución de sus proyectos, que destinó para ellos todas las rentas de su orden. El principal instrumento en quien puso sus ojos fue Juan González Zarco, gentilhombre de su casa, cuyo valor se había señalado en el sitio de Ceuta, en donde el rey lo revistió de la dignidad de caballero. Se pretende que este portugués fue el que primero introdujo en los navíos el uso de la artillería. Zarco había descubierto en 1418 la isla de Puerto Santo, en un viaje que hacía en solicitud del cabo de Bojador, y dos años después pasó el estrecho a fin de cruzar sobre las costas de Berbería, a cuyo tiempo salían muchos cristianos de las cárceles de Marruecos, rescatados con el tesoro que para la redención de cautivos había dejado cuatro años antes don Sancho, último hijo del rey de Aragón y gran maestre de Calatrava. He aquí el caudal de dos grandes maestres de órdenes, bien distribuído. Juan de Morales, que era de aquel número, pasaba a Tarifa cuando Zarco doblaba el estrecho. Las dos coronas, sin estar en guerra declarada, tenían algunas diferencias que autorizaron a Zarco para apoderarse de la embarcación castellana. La cargazón no pudo menos que inspirarle lástima; así, dio nueva libertad a todos los pasajeros; pero retuvo a Morales, porque, habiendo reconocido su capacidad, lo creyó a propósito para servir a los designios del infante don Enrique. La violencia no tuvo parte en este nuevo cautiverio y Morales no supo la causa de su detención, sino para demostrar su gozo y ofrecerse al príncipe héroe, quien lo recibió como a un don especial. La expedición al descubrimiento de la isla de Machín se dispuso en un navío combinado con una chalupa de remos. Zarco y Morales, acompañados de Francisco Alcanforado, autor de estas noticias, de los pilotos y de algunos caballeros, salieron al mar a mediados de junio de 1420. Cuando llegaron a Puerto Santo, procuraron los portugueses que dos años antes se habían establecido allí darles unas ideas espantosas de su empresa

    -Vosotros no hallaréis -les decían- sino unas tinieblas impenetrables, eternas y guardadas de un formidable ruido. Esa es una tierra encantada, en donde habitan los obispos españoles y portugueses que huyeron de los moros. ¿No será delito la pretensión de romper el sello de un secreto divino?

Criatura marina fantástica Las exhortaciones de Morales hicieron a Zarco despreciar estos temores pánicos y, no consultando sino con su valor y pericia, dieron a la vela una mañana, poniendo la proa al aprehendido fenómeno, primer modelo de nuestra San Borondón. Pero este atrevimiento no sirvió sino para aumentar el susto del equipaje. La obscuridad parecía cada instante más densa, de suerte que empezó a faltar en muchos el ánimo para mirarla. Oyóse en mitad del día un estruendo asombroso, que se comunicó por los horizontes vecinos. Este nuevo peligro redobló el miedo público tan vivamente, que todos los marineros dieron gritos, suplicando al comandante mudase de rumbo y les salvase las vidas; más este, con un discurso pronunciado con ánimo apacible, les supo inspirar mucha parte de su resolución. El aire estaba claro y muy rápidas las corrientes; así hizo conducir el navío a lo largo de la nube, remolcado de las dos lanchas. Ya empezaba aquélla a disminuirse por grados a la parte del Este, pero las olas no cesaban de hacer un estrépito considerable. Creyóse luego que, al través de la oscuridad, se percibía un objeto más oscuro, y algunos marineros aseguraban que veían gigantes de una estatura prodigiosa. Estos eran los riscos que al momento se reconocieron, aclarándose el mar y sosegándose sus bramidos. En fin se descubrió la tierra a 8 de julio y se dejó pisar de unos hombres fatuos que no lo merecían. Reconocieron el sepulcro de los dos amantes ingleses; tomaron posesión de la isla en nombre del rey de Portugal, a cuyo reino retornó Zarco, cargado de diferentes plantas, aves y maderas para presentar a don Enrique. Llegó a Lisboa a fines de agosto y halló en esta corte toda la consideración que su feliz empresa le podía dar. El rey le señaló un día de audiencia pública, para que hiciese la relación del descubrimiento. Presentó en ella algunos troncos de árboles, todos de una magnitud extraordinaria; y por esta razón llamó aquel príncipe a la nueva isla de la Madera. A la primavera inmediata volvió a ella Juan González Zarco, con el carácter de gobernador, a cuyo empleo se añadió después el título de conde de la Câmara dos Lobos. (Viera y Clavijo) [*] En los años en que Portugal apenas había ido más allá de Madeira, los chinos bajo la dinastía Ming realizaron siete expediciones marítimas hasta la costa del Africa oriental (1405-1433).


Emigración de Madeira a Canarias:
Buena parte de los portugueses establecidos en Canarias y de los que traficaban con estas islas procedía de la Madera. Era un hecho perfectamente natural. Ambos archipiélagos constituían sendas avanzadas de Portugal y España en sus empresas de descubrimiento; fronteras bases en el arranque de los caminos marítimos hacia las nuevas tierras. Entre uno y otro era importante y frecuente el intercambio; pero la corriente principal se dirigía del de Madera al de las Canarias: la Madera alcanzó pronto una gran población relativa; la conquista de las Canarias terminó mucho después; además, las Canarias se hallaban más al sur y más próximas al Africa, precisamente en la dirección que seguía entonces el incontenible movimiento de expansión atlántica.[...] De la Madera se llevan a las Canarias el cultivo de la caña y la industria azucarera derivada del mismo. Y con el cultivo y la industria, los agricultores especializados y los maestros y oficiales indispensables para introducir, dirigir y desarrollar todo este dulce negocio del azúcar.(José Pérez Vidal)

Gonzalo González Sarco, hijo del gobernador de la Madera, el capitán Juan González Sarco, viajó a Tenerife acompañado de numerosos familiares y se convirtió en el primer poblador de Granadilla.

Madeira: Mapa de Didier Robert De Vaugondy, París 1774 Emigración de Canarias a Madeira:
Existió un movimiento de población durante los siglos XV y XVI que merece ser tenido en cuenta. Formaban parte de él principalmente indígenas canarios, destinados en régimen de esclavitud, al pastoreo y al duro trabajo de los ingenios de azúcar (Los esclavos aborígenes canarios en la isla de la Madera. Lothar Siemens y Liliana Barreto)

No faltaron gentes de mejor condición: marinos, comerciantes y hasta miembros de familias distinguidas como la de Bethencourt, que pasaron luego a Portugal y llegaron hasta el Brasil. De otra parte, no pocos estudiantes isleños prefirieron la Universidad de Coimbra a las de Salamanca y Alcalá; uno de los primeros, José de Anchieta.


Archipiélago de las Madeira:
Situado a 978 kilómetros al suroeste de Lisboa y a 545 de Africa, está compuesto por las islas de Madeira y Porto Santo, las únicas habitadas, y los grupos de las Desertas y las Salvagens. La isla principal, bautizada Madeira por la arboleda que la poblaba, está formada por un macizo montañoso de origen volcánico que cae abruptamente al mar desde los 1.810 metros de altitud del Pico Ruivo. En las terrazas de los desfiladeros crecen uvas, plátanos, maracuyá y manzanas. Los jardines botánicos situados en las colinas del norte de Funchal, la capital, contienen una gran variedad vegetal. La ciudad, que se abre a la bahía del sureste, acoge a un tercio de los cerca de 300.000 habitantes de Madeira, así como la mayoría de la oferta hotelera, las atracciones, las actividades culturales y los museos. En el litoral del sur destaca el pueblo Câmara do Lobos, con sus barcos e pesca pintados de colores, y el ã impresionante cabo Girão. Además de São Vicente, población principal, en la costa septentrional se encuentran las piscinas naturales dentro de arrecifes volcánicos (Porto Moniz); las viviendas coloniales de Ponta Delgada y las techumbres de paja de Santana. La isla de Porto Santo ofrece un relieve más llano, con una altura máxima de 507 metros y una playa de siete kilómetros en la costa sur.

Islas Azores:
Archipiélago formado por nueve islas. Dista 1.500 kilómetros de Lisboa. Su superficie total es de 2.333 kilómetros cuadrados. Todas las islas tienen un relieve con uno o varios conos volcánicos más o menos desgastados que se precipitan sobre el mar. El verde intenso de la vegetación se mantiene casi todo el año, gracias a un clima muy especial condicionado por el anticiclón que lleva el nombre del archipiélago. Extensas praderas, setos, arbustos, bosques de coníferas y flores, sobre todo hortensias, cubren la tierra creando a veces formaciones tan tupidas que impiden la visibilidad. El archipiélago está subdividido en tres grupos. El Oriental, formado por las islas de São Miguel y Santa Maria; el Central, compuesto por Terceira, Graciosa, São Jorge, Faial y Pico; y el Occidental, constituido por Flores y Corvo. La isla de São Miguel, la mayor y más poblada, disfruta de los mejores espacios naturales e instalaciones turísticas. Su capital, Ponta Delgada, es el principal puerto de entrada al archipiélago a través del aeropuerto. Santa Maria, la primera isla en ser descubierta, es la única que cuenta con playas no volcánicas. Angra do Heroismo, capital de Terceira, mantiene el pintoresco trazado de los siglos XV y XVI. Faial prosperó a principios de siglo por ser punto de enlace insular de los cables telegráficos submarinos entre Europa y América y la isla de Pico alberga la cumbre más alta de Potugal, con 2.351 metros de altitud.


José de Anchieta José de Anchieta (La Laguna 1533-Reritiva 1597):
Su padre era un escribano vasco y su madre, Mencía Díaz de Clavijo, una canaria. A los 14 años, después de recibir una excelente formación intelectual, marchó a estudiar con los jesuitas de Coimbra y en 1551 ingresó en la Compañía de Jesús. En 1553 marchó a Brasil, donde fue un extraordinario misionero... En Brasil destacó por sus trabajos de orden religioso, social y cultural. Suele llamársele el iniciador de la cultura brasileña. Escribió sobre Historia y Ciencias Naturales y son valiosas sus observaciones sobre la fauna, flora y geología de Brasil. Escribió con gran soltura en castellano, portugués, latín y tupí, lengua de los indígenas tupinambos, tanto en prosa como en verso. Fundó hospitales y la Casa de la Misericordia, obra de asistencia social y médica representada hoy en todo Brasil. Fue el fundador de la ciudad de San Pablo y de numerosas poblaciones o aldeas. Son más de mil las escuelas, hospitales y templos levantados por su iniciativa. Falleció en Reritiva, ahora Anchieta, en 1597. Autor de magníficos poemas y libros de gramática, se le debe la primera gramática en lengua tupí. Dicen que fue el iniciador del teatro brasileño. Se consagró a la defensa y protección de los indios en un auténtico ejercicio del más puro apostolado cristiano. En 1736, el Papa Clemente XII proclamó heroicas las virtudes de este hombre que se pasaba casi toda la noche orando y al que se atribuyen muchos milagros, sanaciones y profecías. Declarado beato en 1980 por Juan Pablo II, se le considera fundador de la nación y de la iglesia brasileña. En 1960 se inauguró en La Laguna el monumento que todos conocemos, ofrecido por el municipio de Sao Paulo, obra de Bruno Giorgi.(Juan Arencibia)


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