Toscana
Monumentos




Toscana:
Sin duda alguna, la Piazza del Miracoli de Pisa puede considerarse como uno de los conjuntos más hermosos de la arquitectura sacra a nivel mundial. La explanada está dominada por la torre inclinada, que actualmente presenta una desviación de 2,26 m y que desde hace unos años ya no está abierta al público por razones de seguridad. La primera piedra de este célebre monumento se colocó en 1173. Junto a éste, la catedral, iniciada en el año 1063, destaca gracias a la fachada de mármol blanco con incrustaciones de este material, mosaico y vídrio, y su portalada de bronce, obra de Giambologna. El tercer edificio que se levanta en esta plaza es el baptisterio, el mayor del mundo. Luca es digna de mención por su muralla, en perfecto estado de conservación y que permite rodear toda la ciudad. Su plaza principal en la ovalada Piazza di Mercato, construida durante la Edad Media sobre los restos de un anfiteatro romano. Junto a la muralla se encuentra la iglesia de San Frediano, cuya fachada está decorada en su parte superior con un mosaico dorado de estilo bizantino que representaba a Cristo dentro de una mandorla. La iglesia favorita de los lucaneses en San Michele, que fue revestida con brillante mármol de Carrara blanco y cuya fachada se reconoce gracias a la gran cantidad de columnas distintas. La catedral de San Zeno, en la ciudad de Pistoia, se considera uno de los edificios de culto más antiguos de Toscana, ofrece al visitante multitud de posibilidades.

Florencia:
Seguramente la atracción turística más conocida es la catedral de Santa María del Fiore, con la majestuosa cúpula de Bruneleschi (1420-1436) y el campanario que Giotto empezó a construir en 1334. Esta basílica de tres naves alberga numerosos tesoros artísticos y, por tamaño, es la cuarta iglesia más grande del mundo. Frente a la fachada principal se alza el Baptisterio, que presenta una forma octogonal y cuyas puertas de bronce se deben a Andrea Pisano y Lorenzo Ghiberti. Durante el Renacimiento, la plaza más importante de la ciudad era la Piazza della Signoría, en la que, junto a la fuente de Neptuno de Ammanati, actualmente se expone una copia del David de Miguel Angel. Desde la plaza se accede al Palazzo Vecchio, unido por un pasillo a la galería de pintura y escultura de los Uffizzi, de la que a su vez parte el corredor de Vasari en dirección al Palazzo Pitti recorriendo el Ponte Vecchio.

Incrustado en las suaves ondulaciones de Chianti se encuentra en el pequeño pueblo medieval de San Gimigniano, cuyo principal encanto reside en 13 torres que aún se conservan entre viviendas modestas y callejones estrechos. En el punto más alto de Siena se levanta el Duomo, cuya fachada está profusamente decorada con un gran número de esculturas y cuyo interior y pavimento están revestidos de incrustaciones de mármol que recrean escenas bíblicas y alegóricos. El púlpito, obra de Nicola Pisano, constrituye uno de los momentos cumbre del arte toscano. En medio de las tres colinas sobre las que se construyó Siena se encuentra el Campo, una plaza en forma de concha rodeada de palacios góticos, está dominado por el Palazzo Pubblico, desde cuya Torre della Magia es posible divisar una gran distancia. Este es dos veces al año el escenario del Palio, la carrera hípica que enfrenta a los habitantes de los 17 barrios de la ciudad. la iglesia de san Francesco, situada en el centro de Arezzo, es célebre por sus frescos de Piero della Francesca, que datan del siglo XV. En la Piazza Grande tiene lugar anualmente la Giostra del Saracino, el torneo del sarraceno. La Maremma es una provincia rural situada a orillas del mar Tirreno. En Grosseto, la principal población de la zona, es posible admirar importantes necrópolis etruscas.

El dialecto toscano:
Alcanzó la preponderancia durante el siglo XIV, dada la situación geográfica central de la región y el que Florencia fuera la ciudad más influyente. Su actividad comercial había alcanzado la máxima importancia y había acumulado una notable riqueza. Es el dialecto que menos se aparta morfológica y fonológicamante del latín clásico. La cultura florentina albergó en su seno a los tres grandes autores que mejor comprendieron el pensamiento y el alma italianos durante la edad media y el temprano renacimiento: Dante, Petrarca y Boccaccio. Durante los siglos XV y XVI las gramáticas trataron de conferir al toscano la condición de idioma italiano clásico, en su pronunciación, sintaxis y léxico. La atribución de la consideración de clásico creó el riesgo de convertirlo en lengua muerta. Fue evitado gracias a una actitud abierta a la aceptación de los cambios inevitables en cualquier lengua viva. Los diccionarios y las publicaciones de la Accademia della Crusca, que se fundó en 1583 y que es la autoridad oficial en materia lingüística para los italianos, realizaron con éxito una norma, que tuvo en cuenta tanto el purismo clásico como la lengua viva toscana.


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