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Tener y no tener. Howard Hawks (1945):
La floja novela homónima de Hernest Hemingway da lugar a tres películas muy diferentes. La mejor es ésta, escrita entre el excelente novelista William Faulkner y el buen guionista Jules Furthman, sólidamente producida y realizada por Howard Hawks y con la atractiva pareja formada por el duro Humphrey Bogart y la jovencita debutante Lauren Bacall. Aunque Michael Curtiz también realiza para los estudios Warner una interesante versión, The Breaking Point (1950), con John Garfield y Patricia Neal. Menos interés despierta The Gun Runners (1958), de Donald Siegel, con Audie Murphy y Patrick Owens. Las tres narran cómo un patrón norteamericano ayuda a los fraceses frente a los alemanes en la Martinica durante la II Guerra Mundial.
El acorazado Potemkin. Sergei Esenstein (1925):
El punto de partida de esta obra básica del cine mudo es el amotinamiento de los marineros a bordo del acorazado Potemkin en 1905 por la mala calidad de la comida y la represión en el puerto de Odessa, que se ha unido a la revuelta, hechos que tienen una gran influencia en la Revolución Rusa. Gracias a su sobria dirección y al hábil manejo del denominado montaje de atracción, el genial Eisenstein hace una película clave del cine revolucionario y la cinematografía soviética. Destaca la escena de la matanza de las escaleras del puerto de Odessa, punto de inspiración de numerosos cineastas y ejemplo clásico del cine de montaje.
(Augusto M.Torres)
El día más largo (1962):
[The Longest Day]
Narra los preparativos y el desarrollo del desembarco en Normandía los días 5 y 6 de junio de 1944. Se decidió filmarla en blanco y negro para aumentar el realismo y el tono de documental que quería ofrecer. Es una gran producción en el momento en que se inicia la decadencia de los grandes estudios, y en la que intervienen cinco directores y docenas de famosas estrellas de Hollywood. Dirección: Ken Annakin, Andrew Marton, Bernhard Wicki y Gert Oswald. Música: Maurice Jarre. Fotografía: Jean Bourgoin.
Apocalypse Now. Francis Ford Coppola (1979):
Parte de la novela El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, para hacer un gran fresco sobre la guerra de Vietnam. El director se vio obligado a hipotecar su productora, su casa y su trabajo para poder terminarlo a su entera satisfacción. Narra el viaje del capitán Willard (Martin Sheen) a lo largo de Vietnam para acabar con el coronel Kurtz (Marlon Brando), que ha se ha erigido en dictador de un pequeño imperio en mitad de la jungla. El encargo de su eliminación, ordenada por el propio ejército de Kurtz y Willard, obedece oficialmente al riesgo que supone el desequilibrio mental de un brillante militar transformado por el uso del terror. Es una de las mejores obras escritas, dirigidas y producidas por Coppola. Destacan algunas escenas, como el ataque de los helicópteros al poblado vietnamita a los acordes de La cabalgata de las Walkirias.
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