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Metrópolis. Fritz Lang:
A este deseo de lo inédito se abandona Lang al acometer Metrópolis, según una novela de Thea von Harbou visiblemente inspirada en L'Eve future de Villers de l'Isla-Adam: historia de una ciudad -la ciudad del futuro- donde la máquina es Dios. Después de la leyenda medieval [Die Niebelungen], la ciencia-ficción. Los obreros, criados de la máquina, viven en una ciudad subterránea, sostenidos en su resignación por por una joven pura, enamorada del hijo de su patrón, que les presenta como su futuro liberador. Pero un inventor genial construye una mujer artificial que tiene las apariencias de la joven; incita a los obreros a la rebelión y estalla la catástrofe que acabará tras duras penas, con la unión del patrón (el cerebro) y los obreros (los brazos), gracias a la intervención de la pareja de enamorados (el corazón). Que aquí existan preocupaciones sociales y una ideología un poco primaria, nadie podría negarlo seriamente. No obstante, Metrópolis es una obra de gran categoría, en ocasiones poderosa. Es sobre todo un filme muy alemán.
La pasión de Juana de Arco. Carl T.Dreyer:
Obra maestra realizada en Francia por el danés Dreyer, sobre un guión de Joseph Delteil, con una interpretación completamente francesa (Falconetti, Silvain, Schutz, Dalleu, Artaud). Autor deuna obra importante en su país natal, en Suecia y en Alemania, pero donde no encontraba las condiciones de trabajo que le convenían, Dreyer vino a buscarlas a Francia. Pudo al fin dar rienda suelta a las ideas que le obsesionaban, la más original y la más audaz de las cuales era la de componer la mayor parte de su filme en primeros planos. Nunca se había visto esto. El resultado fue impresionante: "El rostro de la heroína, liso, doloroso, las caras delgadas o hinchadas, ascéticas o demasiado alimentadas, con sus granos y sus verrugas, sus pelos, sus lobanillos y carrilladas, de los prelados ensañándose", todos sin maquillaje y tomados bajos los ángulos menos usuales y más imprevistos. Era de una verdad alucinante, a la que sólo faltaba la palabra; cada uno de estos rostros exigía su expresión verbal. El mérito de Dreyer es haber demostrado que el cine había llegado a un punto en que ya no podía seguir encerrado en el silencio. (R.Jeanne)
Versiones de Frankenstein (1910-1994):
Aparece primero Frankenstein, dirigida por J. Searle Dawley (1910). En 1915 se estrenó una versión libre, Life without Soul, de Joseph W. Smiley. En 1920 el italiano Eugenio Testa adapta la novela en su Il mostro di Frankenstein.
El actor Hamilton Deane popularizó en Reino Unido y Estados Unidos la producción teatral Frankenstein: An Adventure in the Macabre (1927), antecedente de las dos películas más conocidas, Frankenstein (1931) y La novia de Frankenstein (Bride of Frankenstein, 1935), del británico James Whale. Boris Karloff crearía una imagen universal gracias al peculiar maquillaje de Jack Pierce, que fijó la estética del monstruo.
Entre las siguiente películas destacan La maldición de Frankenstein (Curse of Frankenstein, 1957), del británico Terence Fisher, uno de los principales renovadores de este mito popular; y la comedia de Mel Brooks El jovencito Frankenstein (Young Frankenstein, 1974). Roger Corman dirigió en 1990 una versión de la novela Frankenstein desencadenado (1973), de Brian Wilson Aldiss, protagonizada por un científico del siglo XXI que participa en la animación del monstruo. En 1994, el actor y director británico Kenneth Branagh llevó a cabo una adaptación más fiel a la novela original, Frankenstein de Mary Shelley.
Napoleón. Abel Gance (1927):
Tras la muerte de de Gance (1889-1981), la película fue restaurada y comercializada por Francis Ford Coppola con música de Carmine Coppola.
Fue estrenada en su versión de 135 minutos en la Opera de París.
Las obras posteriores de Gance, Austerlitz (1960) y Cyrano y D'Artagnan (1963), tuvieron poco éxito. El estado francés reconoció su enorme contribución con diversas condecoraciones como la Legión de Honor, pero la industria no demostró interés por sus cualidades.
Además de técnicas de su invención, utilizaba los recursos expresivos que acababa de introducir Griffith, como el primer plano centrado en la expresión de un personaje o en un objeto para transmitir tensión dramática; el fundido-encadenado, transición de una escena a otra mediante la desaparición gradual; o el flashback para aclarar algún aspecto de la historia con sucesos anteriores en el tiempo.
El gran dictador. Charlie Chaplin (1940)
La llegada del sonoro a finales de la década de 1920 no perjudicó la efectividad de su pantomima, de la que dependía en gran parte su creación. Al mismo tiempo, comenzó a manifestar su preocupación por los problemas sociales de su época. Más tarde abandonó el papel del vagabundo para hacer personajes específicos, en una transición que marca El gran dictador, donde ya utiliza plenamente los recursos del sonoro. El enfoque chapliniano combina la sátira y el patetismo melodramático, bajo los que late el amor a la humanidad y a la libertad individual.
Sus películas más importantes como actor, director y productor fueron las mudas: El chico (1921), El peregrino (1924), La quimera del oro (1925), El circo (1928), Luces de la ciudad (1931) y Tiempos modernos (1936), todas ellas récords sucesivos de taquilla, pese a realizarse ya durante la época del cine sonoro. A éstas siguieron El gran dictador (1940), Monsieur Verdoux (1947), donde aparece por última vez su personaje de Charlot, Candilejas (1952) y Un rey en Nueva York (1957).
A finales de la década de 1940 y principios de la de 1950, Chaplin sufrió la persecución del Comité de Actividades Antiamericanas, por su pensamiento político de izquierdas; abandonó Estados Unidos en 1952 para establecerse en Suiza. En 1972 volvió por un breve periodo de tiempo para recibir varios premios, entre ellos un Oscar honorífico
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