CINE
Años 40



Bogart en El Halcón maltés El cine en la década de los 40:
[...] Es difícil establecer una unidad en el cine de los 40, pues existen tres períodos. El primero comprende los años 1940 y 1941, antes de que Estados Unidos entrara en la guerra. El segundo abarca hasta el final de la guerra en 1945. El tercero es la posguerra y la recuperación de los cines nacionales europeos. El cine de los 20, terminada la Gran Guerra, es la época de aquella generación de cineastas de todo el mundo que desarrollaron y llevaron a la perfección el lenguaje del cine mudo (imagen y música) establecido en la década anterior por Griffith. Y era un cine internacional, pues bastaba con cambiar el idioma de los rótulos, cada vez menos numerosos. En los años 30, con el sonoro, surgió el teatro fotografiado. Pero pronto los «herederos de Griffith» aprendieron a utilizar la palabra hablada como complemento de la imagen. Los 40, por tanto, son la segunda década del cine sonoro. Pero también suponen el nacimiento del cine moderno: por un lado, el cine que medita sobre su identidad y la identidad de los personajes, y la relación entre actor y personaje, un cine que da a la palabra hablada una importancia desconocida en la década anterior: Orson Welles hace en 1941 Ciudadano Kane; el hombre que «reinventa» el cine es un hombre de la radio. Y, por otro lado, el cine con actores naturales, el cine considerado como instrumento de conocimiento y de comunicación (el neorrealismo y Rossellini: Roma, ciudad abierta fue rodada en 1945). La primera voz que desde América se alzó contra los nazis fue la de Charles Chaplin en El gran dictador (1940). Curiosamente, Chaplin era el único cineasta que todavía no había aceptado el cine «hablado» y ésta fue su primera película hablada, en la que hace un discurso de siete minutos. Se hace cine antinazi: Lubitsch rueda To Be or Not To Be. Y directores europeos se incorporan al cine americano: Jean Renoir, Alfred Hitchcock, Max Ophuls, Douglas Sirk, Fritz Lang, Robert Siodmack, Otto Preminger y Billy Wilder, entre otros.

John Huston inaugura la serie negra con El halcón maltés (1941). Y después de la guerra surge una nueva generación de cineastas: Nicholas Ray, Elia Kazan, Jacques Tourneur, Joseph Mankiewicz, Anthony Mann, Samuel Fuller, Bud Boetticher o Donald Siegel. La comedia americana está representada en estos años por personalidades como McCarey y Preston Sturges. En 1948, Vincent Minnelli rueda El pirata con Gene Kelly, y este último codirige con el joven Stanley Donen en 1949 Un día en Nueva York. John Ford, que en el año 40 y 41 había conseguido su segundo y tercer Oscar por Las uvas de la ira y Qué verde era mi valle, vuelve al western con Pasión de los fuertes y Fort Apache. Howard Hawks dirige en 1948 Río Rojo. Y King Vidor, junto con O'Selznick, inaugura el super-western: Duelo al sol. En esta década, el cine pierde a tres cineastas importantes: Lubitsch muere el 30 de noviembre del 47, Eisenstein el 11 de febrero de 1948 y Griffith el 23 de julio de 1948. (Antonio Drove)


Las uvas de la ira. John Ford (1940):
[The Grapes of Wrath] Adaptación de una novela de John Steinbeck, sobre la emigración campesina a California durante la gran depresión económica de la década de los treinta, vista a través de la peregrinación de la familia Joad desde Oklahoma. Escrita y producida por Nunnally Johnson para 20th Century Fox, es uno de los mejores y más complejos trabajos de Ford por su ciudado tono realista y su carga social. Destaca la impecable fotografía de Gregg Toland, la mayoría de las veces realizada en exteriores sin fuentes adicionales de luz, y el trabajo de Jane Darwell como la madre de la familia Joad. Con Henry Fonda, John Carradine y Charley Grapewin.

¡Qué verde era mi valle! John Ford (1941):
[How Green Was My Valley] El hijo pequeño de una familia galesa, Huw Morgan (Roddy McDowall), recuerda los tiempos en que su valle era una zona tranquila, verde y próspera, y cómo se transformó al comenzar las explotaciones mineras en un lugar duro que acaba por desintegrar a su familia. Basada en una novela de Richard Llewellyn, convertida en guión por Philip Dunne, el maestro John Ford consigue una de sus más famosas y reputadas películas, una sólida producción Darryl F. Zanuck para 20th Century Fox. Destaca el rflejo realista que logra la fotografía de Arthur Miller. Con Walter Pidgeon y Maureen O'Hara.

Ser o no ser. Ernst Lubitsch (1942):
[To Be or Not To Be] Producida por Alexander Korda en su exilio en Hollywood durante la II Guerra Mundial, es una de las pocas películas de Lubitsch que no está basada en una obra de un oscuro escritor europeo, sino en una idea original suya, convertida en excelente guión por Edwin Justus Mayer. Ambientada en agosto de 1939 en Varsovia, durante la invasión alemana de Polonia, la acción gira en torno a una compañía teatral, el matrimonio de actores Maria y Joseph Tura, un piloto de bombarderodel batallón polaco de la RAF y un espía. El resultado es un perfecto alegato contra el nazismo, pero también una divertida comedia y una reflexión sobre el teatro.


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