HISTORIA
Arabia Saudí



Arabia Saudí:
Desde 1995 por motivos de salud hay una regencia de hecho. El rey Fahd deja el poder en 2005. Se implica en importantes intervenciones en el exterior. Contrarrestó el ascenso de Nasser apoyando a sus enemigos en Yemen y al régimen revolucionario de Jomeini. Financió a Saddam Hussein durante la guerra Irán-Irak. Apoyó a Mubarak durante las protestas que le apartaron del poder. EE.UU. es un importante suministrador de armas que ayudan a proteger las mayores reservas de petróleo del mundo. No hay partidos políticos, no hay sindicatos y tiene muy poca sociedad civil. AI denuncia que en el país se ejecuta a una persona cada dos días a través de un sistema de justicia muy defectuoso. En el caso de las ejecuciones de activistas chiíes se detecta la presencia de factores políticos en las sentencias. En Yemen se enfrenta a un serio problema. Fue durante mucho tiempo un asunto interno saudí pero está a punto de salir de su órbita como consecuencia del golpe de estado en Sanaa de la milicia Houthi, que responde a una rama cismática del Islam, el zaydismo. Esta milicia está respaldada por Irán y por el ex presidente Ali Abdullah Saleh, cuyo cese había conseguido Ryad. Irán acusa oficialmente a Arabia Saudí y a Qatar de financiar al ISIS. El ISIS considera a la monarquía saudí, el "enemigo lejano" alineado con las posiciones norteamericanas. La gran preocupación del país es la formación de un arco chií controlado por Irán con influencia sobre Irak, Siria y Líbano a través de Hezbolá. Se opone a los Hermanos Musulmanes considerando que la versión islamista de un sistema político “democrático” es una amenaza para su propio sistema monárquico autocrático.

Década 1980:
En marzo de 1975, el rey Faysal fue asesinado por un sobrino y fue sucedido por el príncipe Jalid, su hermanastro. Sin embargo, Jalid no gozaba de buena salud y su hermano, el príncipe heredero Fahd ibn 'Abd al-'Aziz, se hizo con el poder. El país mantuvo su línea conservadora, y su influencia hizo a la OPEP mantener el incremento de los precios, tal y como lo exigían sus países miembros. En 1980, se anunció que el gobierno tomaba el control total del capital de Aramco con efectos retroactivos desde enero de 1976. Muchos de los petrodólares destinados en el país fueron reinvertidos en Occidente o en gastos armamentísticos, pero la inflación interna y el difícil cumplimiento de los programas de desarrollo económico fueron continuos problemas durante esa época. Arabia Saudí, considerada una fuerza moderada en el conflicto árabe-israelí, se mostró radicalmente opuesta a la política conciliadora del presidente egipcio Anwar al-Sadat hacia Israel en 1977, y después de la firma del tratado de paz entre ambos países en 1979, cortó la ayuda financiera a Egipto y rompió las relaciones diplomáticas con este país. La Revolución Islámica que tuvo lugar ese año en Irán, y la ulterior captura de guerrilleros islamistas en la gran mezquita de La Meca, fueron acontecimientos regionales que sacudieron al gobierno saudí y que le llevaron a establecer un creciente interés en la seguridad interna y en el fortalecimiento de sus Fuerzas Armadas. Para garantizar dicha seguridad, Estados Unidos accedió a vender a los saudíes diversos sistemas aerotransportados de detección y control (AWACS), un convenio que motivó una fuerte oposición por parte de Israel y de sus aliados estadounidenses, que temían un vuelco en el equilibrio militar de Oriente Próximo. El rey Jalid murió en junio de 1982 y fue sucedido por el príncipe heredero Fahd. En julio de 1987, al menos 400 personas murieron en La Meca, cuando peregrinos chiitas iraníes se enfrentaron con la policía saudí. Asimismo, más de 1.400 peregrinos murieron en julio de 1990 después del pánico causado por un accidente que tuvo lugar en un puente y un túnel. Por otro lado, la ocupación de Kuwait por Irak en agosto de 1990 tuvo consecuencias militares, políticas y económicas significativas para Arabia Saudí. Para contener la amenaza militar iraquí, el gobierno permitió el despliegue temporal en territorio saudí de cientos de miles de soldados estadounidenses y de tropas aliadas, y las fuerzas saudíes lucharon como parte de la coalición multinacional contra Irak en la guerra del Golfo Pérsico. Mientras tanto, para compensar la pérdida de la aportación petrolera de Irak y Kuwait, Arabia Saudí incrementó de forma importante su propia producción de crudo.

Tímida apertura política:
Las reformas políticas decretadas por el rey Fahd en 1992 establecieron un consejo consultivo, permitieron el establecimiento de una lista de derechos individuales y obligaron a modificar las leyes sucesorias. Los problemas económicos se hicieron patentes en 1993. Estados Unidos insistió en que Arabia Saudí contribuyera con 51.000 millones de dólares a los gastos provocados por el conflicto bélico, a lo que había que agregar el déficit presupuestario con el que ha operado la economía saudí desde 1983 hasta 1993. Los pagos por la guerra y el descenso de los precios del petróleo en la década de 1980 forzaron al gobierno saudí a un recorte en los gastos sociales y de defensa, así como a obtener préstamos en bancos internacionales. A pesar de estos problemas económicos, Arabia Saudí ayudó a evitar un aumento artificial de los precios del crudo en marzo de 1994, pretensión encabezada por Irán. La Asamblea Consultiva establecida por el rey Fahd en 1992, la Majlis as-Shura, se reunió por primera vez en diciembre de 1993. Arabia Saudí continuó su particular lucha contra los grupos religiosos fundamentalistas nacionales en 1994, privando a Osama bin Laden de su ciudadanía por apoyar a diversos grupos terroristas. La muerte de 270 peregrinos en un accidente ocurrido en La Meca, el 23 de mayo de 1994, exacerbó las críticas de algunos musulmanes deseosos de cuestionar el puesto de Arabia Saudí como guardián de los santos lugares del islam. En enero de 1996, tras sufrir una embolia cerebral, el rey Fahd cedió el control de los órganos de gobierno a su hermano y príncipe heredero Abdullah, si bien el 21 de febrero reasumió el poder. El 12 de junio de 2000, los gobiernos de Arabia Saudí y Yemen firmaron un histórico acuerdo que definía de forma definitiva y en toda su extensión, los límites fronterizos, tanto terrestres como marítimos, entre ambos países. En abril de ese mismo año, el gobierno aprobó una nueva legislación reguladora de las inversiones exteriores en territorio saudí. Durante los primeros años del siglo XXI, fueron cobrando fuerza las voces que demandaban la apertura del inmovilista régimen saudí y el inicio de un proceso democratizador del mismo. Uno de los primeros pasos adelante en este sentido tuvo lugar entre febrero y abril de 2005, cuando tuvieron lugar las primeras elecciones municipales en la historia del país. El 1 de agosto de ese año, falleció Fahd, siendo declarado rey de inmediato su previsto sucesor, Abdullah. (Encarta)


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