Siglo XXI
Ucrania



Sarajevo Ucrania:
La palabra eslava krajina significa país o territorio fronterizo. En ucraniano moderno kraína significa país. La Gran Guerra del Norte (1700-1721) finaliza con una gran derrota sueca, con el ascenso de Rusia como potencia y con la división del territorio ucraniano. Sobre su fértil tierra negra se solapan tragedias como la guerra franco-anglo-rusa de Crimea (1854-56), el hundimiento de los imperios otomano y austrohúngaro, la persecución a muerte durante siglos de los judíos. En el siglo XIX la mayor parte de Ucrania queda integrada en el Imperio ruso y el resto forma parte del Imperio austrohúngaro.

Siglo XX:
En 1922 es una de las repúblicas fundadoras de la URSS. Sufre la hambruna resultante de la colectivización agrícola decretada por la URSS, la invasión de Hitler, la deportación de los tártaros de Crimea en 1944, acusados por Stalin de colaboracionismo con los nazis. Entre 1932 y 1945 fallecieron 14 millones de personas en esa amplia zona entre dos imperios, el ruso y el alemán, que el historiador norteamericano Timothy Snyder ha bautizado con el término bloodlands: tierras bañadas en sangre que comprenden Ucrania, Bielorrusia, las tres repúblicas bálticas y una parte de Polonia. El territorio de la República es ampliado antes y después de la II Gerra Mundial. En 1954 le es cedido por Kruschev el territorio de Crimea, de mayoría y tradición rusas. Los lazos con Rusia han sido tan estrechos a lo largo de la historia, sobre todo durante el periodo soviético, que al menos un tercio de la población es cultural y lingüísticamente rusa. El río Dniéper divide el territorio en dos mitades. En el este y el sur, se concentran la industria pesada y la población rusófona, partidaria de estrechar la relación con Moscú. La orilla oeste es proeuropea y de idioma ucraniano.

Estado independiente (1991):
Alcanzó su independencia con la disolución de la URSS en 1991. Rusia amarra su flota del mar Negro en Crimea en virtud de un contrato de arrendamiento con Kiev. El país atraviesa una depresión económica que se prolongó hasta 1999. En 1992 inicia su presidencia Kuchma, pronto acusado de prácticas corruptas. En 1996 se aprueba una Constitución semipresidencialista. La crisis financiera de 2008 produjo otra severa depresión. Mantiene el segundo ejército más grande de Europa tras el de Rusia. El ucraniano es el único idioma oficial aunque el ruso tiene un amplio uso. El 77,8% de sus 46,2 millones de habitantes son ucranianos étnicos. El sueldo medio no llega a los 300 euros. A la compleja convivencia se suman importantes minorías formadas por cosacos, judíos, tártaros y moldavos. En 2008 presentó su solicitud de ingreso en la OTAN. En 2011 es encarcelada la exprimera ministra Yulia Timoshenko, que consiguió un rico patrimonio en el sector energético durante la década de 1990.

Protestas de Euromaidán (2013):
En 2013 comienzan las protestas de Euromaidán después de que Yanukóvich rechazara el acuerdo de asociación con la UE (noviembre). Para evitar el cambio de bando Putin hizo una generosa oferta consistente en un crédito de 15.000 millones de euros no condicionado a reformas impopulares y además un atractivo precio en el suministro de gas. La UE, dependiente del petróleo ruso, atravesaba una crisis económica e institucional y no hizo una oferta de parecido interés. Entre las filas de los que arriegaron sus vidas en la plaza Maidán se mezclaron grupos ultranacionalistas, como Sector Derecha, de claros resabios antisemitas, y Svoboda (Libertad), bajo una inspiración ideológica muy objetable y que reivindica la retórica del impresentable ideólogo Iuryi Lypa. En enero de 2014 se aprueban leyes antiprotesta, se intensifican los altercados y grupos neonazis toman algunos edificios gubernamentales. Los disturbios dejan 88 muertos.

Destitución de Yanukóvich (2014):
En febrero de 2014 los miembros del Parlamento decretaron que el presidente no podía cumplir con sus deberes y ejercieron «poderes constitucionales» para convocar unas elecciones para el 25 de mayo para elegir a su sustituto. Los resultados de las elecciones fueron retratadas por el New York Times como «una victoria decisiva en las elecciones presidenciales de Ucrania» por Petró Poroshenko, formando una plataforma pro UE, que ganó con más del cincuenta por ciento de los votos, y por lo tanto no requirió una segunda vuelta electoral. Poroshenko posee una de las principales fortunas amasadas durante la oscura transición económica, durante la cual el más fuerte se llevaba el botín. Unos pocos empresarios se hicieron millonarios tras adquirir a precio de saldo las minas y fábricas privatizadas. El autócrata corrupto Yanukóvich se había dedicado a beneficiar a su hijo y a su padrino, Rinat Ajmétov, dejando al margen a otros oligarcas. La corrupción generalizada de las élites es evidente para una población harta de ver sus consecuencias. Yulia Timoshenko, rival más cercana de Poroshenko en las elecciones obtuvo menos de un tercio de su número de votos. Poroshenko anunció que sus prioridades inmediatas serían tomar medidas contra los disturbios civiles en el este y mejorar las relaciones con Rusia. Fue investido como presidente el 7 de junio de 2014. Geopolíticamente, este suceso supuso el «cambio de bando» del país, pasando de ser un país en la zona de influencia de Rusia y sus aliados a alinearse con el bloque formado por la OTAN —principalmente EE.UU. y la UE—. Volodymyr Ishchenko describió en Le Monde Diplomatique al Gobierno provisional diciendo que defiende los mismos valores que el anterior: el liberalismo económico y el enriquecimiento personal. En julio de 2014 el Ministerio de Justicia solicitó la prohibición del Partido Comunista por prestar apoyo a los separatistas en el este de Ucrania. El presidente de la Rada Suprema Turchínov disolvió la formación parlamentaria del Partido Comunista, tras un cambio de reglamento que dejó al mismo sin suficientes diputados para constituir un grupo. La postura firme de Putin, que calificó al gobierno provisional de junta fascista le valió una popularidad del 82%. También llamó a Crimea parte inalienable de Rusia.

Crisis de Crimea (2014):
A raíz de la caída del gobierno de Yanukóvich, una crisis de secesión comenzó en la península de Crimea, que tiene un número significativo de ciudadanos rusófonos. Soldados rusos armados, vestidos con uniformes sin identificación, comenzaron maniobras en Crimea el 28 de febrero de 2014. El 1 de marzo de 2014 el exiliado Yanukovich pidió a Rusia el uso de fuerzas militares «para establecer la legitimidad, la paz, la ley y el orden, la estabilidad y la defensa de las personas de Ucrania». El mismo día Putin solicitó y recibió la autorización del Parlamento de Rusia para desplegar tropas rusas en Ucrania y tomó el control de la península de Crimea al día siguiente. La cercanía de la OTAN fue percibida por la mayoría de los rusos como una invasión de las fronteras de Rusia. Esto pesó en gran medida de la decisión de Moscú de tomar medidas para garantizar su puerto del mar Negro en Crimea. El 6 de marzo de 2014, el Parlamento de Crimea aprobó «ingresar en la Federación de Rusia con los derechos de sus miembros» y más tarde llevó a cabo un referéndum en el que se consultó a la población de estas regiones si deseaba unirse a Rusia como estado federado o si prefería restaurar la Constitución de Crimea de 1992 y el estado de Crimea como parte de Ucrania. La primera opción fue aprobada con una abrumadora mayoría. Crimea y Sebastopol declararon formalmente la independencia como la República de Crimea y solicitaron que fueran admitidos como parte de la Federación de Rusia. El 18 de marzo 2014, Rusia y Crimea firmaron el tratado de adhesión de la República de Crimea y Sebastopol a la Federación Rusa, a pesar que la Asamblea General de la ONU votó a favor de una declaración no vinculante para oponerse a la anexión rusa de la península. Ambas partes se empeñaron en agitar el miedo y el sentimiento identitario. Comenzaron disturbios en las regiones del este y del sur. En varias ciudades de las regiones de Donetsk y Lugansk, se organizaron milicias locales, que se apoderaron de los edificios policiales, gubernamentales y de las comisarías de policía especiales en varias ciudades de las regiones. Las conversaciones en Ginebra entre la UE, Rusia, Ucrania y EE.UU. produjeron una Declaración Conjunta Diplomática denominado el Pacto de Ginebra del 2014 en el que las partes solicitaron que todas las milicias ilegales depusieran las armas y desalojaran los edificios gubernamentales incautados, y también establecieran un diálogo político que podría conducir a una mayor autonomía para las regiones de Ucrania.

Sanciones económicas:
Merkel y Obama acuerdan estudiar nuevas sanciones a Rusia después de las elecciones de mayo. Intensificar las sanciones supondría para Alemania una considerable pérdida económica. La dependencia rusa de Alemania y la UE es claramente mayor que la de las empresas germanas de Rusia. El conflicto afecta mucho más a la economía rusa. Del comercio alemán con Rusia dependen 400.000 puestos de trabajo en Alemania. El 30% de las importaciones de gas y petróleo germanas proceden de Rusia. La primera perjudicada de un posible corte energético sería Rusia, que dejaría de obtener ingresos que necesita de manera acuciante. Queda el efectivo recurso de aumentar la presión contra Rusia en el mercado de capitales, cerrando el mercado occidental a la deuda rusa. La estrategia común USA-UE coincide en evitar a toda costa la extensión del conflicto.

Victoria de Poroshenko (Elecciones mayo 2014):
Cuando se hizo evidente que el candidato Poroshenko había ganado las elecciones presidenciales, la noche electoral del 25 de mayo de 2014, Poroshenko dijo: «mi primer viaje presidencial será a Donbás», donde los rebeldes prorrusos armados habían declarado la autonomía de las repúblicas separatistas de la República Popular de Donetsk y la República Popular de Lugansk, y tomó el control de una gran parte de la región. Poroshenko también se comprometió a continuar con las operaciones militares de las fuerzas gubernamentales para poner fin a la insurgencia armada, afirmando que «la operación antiterrorista no puede y no debe durar dos o tres meses y no tendrá una duración de más de una hora». También comparó a los rebeldes prorrusos armados con los piratas somalíes. Poroshenko además solicitó la presencia de intermediarios internacionales en las negociaciones con Rusia. Rusia respondió diciendo que no necesitaba un intermediario en sus relaciones bilaterales con Ucrania. Como presidente electo; Poroshenko prometió perseguir el regreso de Crimea a la soberanía de Ucrania. El 17 de julio resultó derribado el vuelo MH17 de Malaysia Airlines con 298 personas a bordo, 193 holandesas. Las estimaciones indican que cientos de personas han muerto desde que la rebelión prorrusa comenzó en el este de Ucrania. Según las Naciones Unidas, 730.000 refugiados ucranianos han huido a Rusia desde el comienzo de 2014 y 54.000 han huido a otras partes de Ucrania. Tras el derribo del avión y debido a las circunstancias siguientes, la Cruz Roja de Ucrania considera estar en un estado de guerra civil. Una serie de observadores consideran la situación sociopolítica ucraniana establecida en 2014 como propia de un Estado fallido. El 8 de julio de 2014 el Ministerio de Justicia ucraniano solicitó la prohibición del Partido Comunista de Ucrania supuestamente por «prestar apoyo a los separatistas en el este de Ucrania». El 24 de julio el entonces presidente de la Rada Suprema, Oleksandr Turchínov, disolvió la formación parlamentaria del Partido Comunista, tras un cambio de reglamento que dejó al mismo sin suficientes diputados para constituir un grupo. Turchínov declaró que «espera que nunca más habrá grupos comunistas en el Parlamento de Ucrania».

Incierto futuro de la unidad nacional:
El estado de descomposición de Ucrania, fomentado por Putin, es un proceso que no hace necesaria la intervención militar rusa para apoderarse de la parte este del territorio. El Gobierno de Kiev no se muestra «capaz o tener la voluntad de aclarar las cuestiones clave sobre la futura construcción política del país» y avanzar hacia un sistema federal que podría, a partir de una mayor autonomía regional, preservar la unidad nacional. Putin y Merkel pactan detalles de una salida de compromiso para Donetsk y Lugansk. Uno de los cambios en que confía Putin es la derrota de Poroshenko ante partidos de la oposición. Los separatistas no podrían continuar sin la ayuda de Rusia y se comportan siguiendo instrucciones de Putin.

Derribo del MH17:
A finales de 2015 la investigación independiente e internacional ecargada por Holanda determina que el avión de Malaysia Airlines fue derribado por un misil de fabricación rusa disparado desde Donetsk. Se llevó a cabo durante 15 meses y no entró en el aspecto de las responsabilidades, parte de la que se ocupa otra investigación llevada en paralelo. El Consejo de Seguridad de Holanda concluyó que el avión fue derribado por un misil Buk disparado desde una zona controlada por los rebeldes. El viceministro de Exteriores ruso calificó la investigación de parcial y política. Declaró que son evidentes los intentos de presentar conclusiones parciales y, en resumen, de cumplir con un determinado encargo político.

A pesar de los 80.000 soldados enviados por Kiev, los teritorios de Donetsk y Lugansk siguen controlados por los separatistas. En noviembre la Rada Suprema aprueba distintas medidas que la UE impuso como condición para suprimir el requisito de visado a los ucranianos. Una de ellas era crear una agencia anticorrupción para atajar esta lacra que se coincide en suponer generalizada. Según la ONU (noviembre) más de 8.000 personas han muerto en los diecinueve meses de conflicto. Tiene lugar la última fase del repliegue del armamento ligero de la línea del frente, donde debe crearse una zona desmilitarizada de 30 kilómetros de ancho. EE.UU. rehusó enviar armas a Ucrania tal como pide el gobierno de Kiev. Se limitó al envío de transporte militar y radares. En noviembre el Senado aprobó una ayuda de 300 millones de dólares. Ese importe incluye 50 millones en morteros, lanzagranadas y armas pequeñas con municiones. Según el documento oficial el destino de la ayuda es "mejorar las capacidades militares de Ucrania ante una agresión exterior, asistir al país en la defensa de su integridad territorial y ante la agresión de Rusia y los separatistas prorrusos”.


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