DOCUMENTOS
Pakistán



Guantánamo. Centro de detención Pakistán:
En el año 711 el Islam se estableció en Paquistán. Hoy es el segundo país musulmán más poblado del mundo tras Indonesia. En 1526 quedó integrado en el Imperio Mongol que dominó la mayor parte del subcontinente hasta el siglo XVIII. A partir de 1857, el poder pasó a manos del Imperio Británico. En agosto de 1947 adquiere su independencia tras la partición de la colonia británica. La región oriental, separada por 1.600 km, pasó a llamarse Bangladesh el 23 de marzo de 1971. La lengua nacional es el urdu, de donde proviene su propio nombre. Pak significa puro, y Stan, país. La combinación de su ubicación geográfica -comparte frontera con India, Irán, Afganistán y China- y la suma de desafortunados acontecimientos, le sitúan en una de las zonas más inestables de todo el planeta. Su situación de seguridad está marcada por dos hechos: el ser una de las potencias nucleares del sur del continente asiático y la prolongada pugna por la región de Cachemira. La ONU repartió el territorio en disputa en 1948 de una forma que no contentó a ninguna de las partes. La tensión fronteriza reaparece de forma constante. Tras los atentados del 11 de septiembre pasó a ser uno de los principales centros de atención internacional, recibiendo distintas consecuencias de las operaciones en Afganistán e Irak. La violencia se ha trasladado a algunos centros urbanos desde la región norte, donde persisten sólidas estructuras tribales.

Régimen militar de Musharraf:
El poder militar pakistaní es una pieza clave en el mantenimiento del equilibrio político en Oriente Medio, a la vez que un preciado aliado para EE.UU. y los países de la OTAN, que no podrían continuar su lucha contra los talibanes afganos y Al Qaeda sin la ayuda de Pakistán. El margen de maniobra y la propia estabilidad del régimen de Musharraf dependen en última instancia de los acuerdos con los líderes musulmanes, que no le permiten ir demasiado lejos en la represalia del terrorismo islamista.


Desde finales de 1998 el país sufrió una creciente inestabilidad interna, con continuos enfrentamientos de carácter étnico y religioso, especialmente graves en la región de Karachi, al sur del país. La Liga musulmana de Pakistán (P.M.L.), el partido del primer ministro Mian Nawaz Sharif, tenía dificultades para mantener el control político de las distintas provincias del país, ya que sólo contaba con mayoría en el Panjab. En abril de 1999 fueron condenados a cinco años de cárcel la ex presidenta Benazir Bhutto (exiliada en Gran Bretaña) y su marido (ya encarcelado en Pakistán), acusados de corrupción en un juicio promovido por Sharif. Se añadió el aumento de la tensión con la India, a finales de mayo, tras la incursión de tropas paquistaníes en apoyo a guerrilleros islamistas cerca de Kargil, en Cachemira, bajo control indio.

Golpe de estado de Musharraf (12/10/1999):
La presión de EE.UU. llevó a Sharif a ordenar la retirada de sus tropas el día 11 de julio, lo cual le enfrentó a las fuerzas armadas y al jefde de éstas, el general Pervez Musharraf, a quien Sharif destituyó el 11 de octubre. Musharraf protagonizó un golpe de estado (el cuarto desde la independencia del país) el día 12, y ordenó la detención de Sharif, a quien se imputaron diversos delitos. Tanto la constitución como todas las instituciones políticas fueron suspendidas, y Musharraf, tras autoproclamarse jefe de gobierno, se puso al frente de un Consejo nacional de seguridad (N.S.C.) nombrado el 25/10/99 y compuesto por los jefes de los tres ejércitos y tres personalidades civiles. Condenado el golpe por los países occidentales, Pakistán fue expulsado de la Commonwealth (18/10/99) y se suspendió la ayuda internacional al desarrollo. En marzo de 2000, en coincidencia con la visita del presidente Clinton, el N.S.C. dio a conocer el calendario para la celebración escalonada de elecciones: municipales (sin participación de partidos) entre diciembre de 2000 y mayo de 2001; provinciales, en julio de 2001; y a la asamblea nacional, en un futuro indeterminado. El 12 de mayo de 2000, el Tribunal supremo legitimó el golpe en base al estado de necesidad y dio al régimen castrense un plazo de tres años para cumplir su programa (estabilizar la situación política, social y económica) y, al cabo de tres meses más, celebrar elecciones generales y restaurar el sistema democrático. El 20 de junio de 2001 Musharraf se autoproclamó presidente del país, hecho que suscitó las críticas de la mayor parte de los partidos políticos agrupados en la Gran alianza democrátia (G.D.A.), que intentaron promover una movilización social imposible de conseguir debido al descrédito social que habían acumulado. En abril y julio, Sharif fue condenado a varias penas de cárcel, aunque fue indultado en diciembre y obligado a exiliarse. Los acontecimientos no devolvieron la tranquilidad al país. La violencia promovida por grupos extremistas sunníes y chiítas enfrentados arreció a partir de febrero, la economía seguía estancada (el 30 de junio de 2000, la deuda externa ascendía a 37.300 millones de dólares, el equivalente al 61,3% del PIB), y en julio, la cumbre de Agra con la India no llegó a ningún acuerdo acerca del contencioso de Cachemira. En este contexto, la campaña emprendida por EE.UU. de octubre a diciembre de 2001 contra el régimen afgano de los talibanes (que habían alcanzado el poder con ayuda de Pakistán), permitió a Musharraf recuperar el crédito internacional y facilitó el levantamiento de las sanciones impuestas tras la realización de las pruebas nucleares de 1998. El acercamiento a EE.UU. provocó una fuerte contestación interna de los islamistas protalibanes. Pero la tensión con la India, que había remitido tras la mutua retirada de tropas a lo largo de la frontera entre mayo de 2000 y diciembre de 2001, volvió a recrudecerse tras el atentado cometido por radicales islámicos contra el parlamento federal indio ese mismo mes, y por la muerte en enfrentamientos religiosos de cerca de un millar de musulmanes en el estado indio de Gujarar entre abril y marzo de 2002. La mediación de EE.UU. apaciguó el clima prebélico, en aras de la lucha contra el terrorismo. El 30 de abril de 2002, un referéndum, cuya falta de garantías denunció la oposición, aprobó con el 97,5% de los votos la prórroga por cinco años del mandato presidencial de Musharraf, quien el 21 de agosto, y tras modificar la constitución para otorgarse la capacidad de disolver la asamblea nacional, convocó elecciones generales para el 10 de coctubre de 2002. En estos comicios, en los que se prohibió la participación de los ex primeros ministros Bhutto y Sharif, la victoria fue para la progubernamental Liga musulmana de Pakistán-Quaid-e-Azam (M.P.L.Q., una escisión de la P.M.L., surgida tras la marcha al exilio de de Sharif), que logró 77 escaños sobre un total de 342 (de éstos, la constitución reserva 60 a mujeres y 10 a minorías no musulmanas). El P.P.P. de Bhuto obtuvo 63, por 45 los islamistas de Muttahhida Majlis-e-Amal Pakistán (M.M.A., coalición formada por seis partidos islámicos contrarios a la política de Musharraf en Afganistán); por último, la Liga musulmana de Pakistán-Nawaz (P.M.L.N.), heredera directa de la P.M.L. de Sharif) alcanzó 14.

Ataques terroristas contra la India (2008):
Si el centro de gravedad del terrorismo islamista se desplazó en 2008 hacia la zona fronteriza afganopaquistaní, fue en la India donde sus ataques alcanzaron mayor repercusión internacional. El presidente Musharraf había cultivado durante años los contactos permanentes con el Gobierno indio para reavivar las negociaciones en asuntos bilaterales claves, como la disputa sobre Cachemira, la lucha contra el terrorismo o la seguridad nuclear (marzo 2007). Los contactos prosiguieron incluso a pesar de las demostraciones militares paquistaníes, centradas especialmente en el desarrollo de nuevos misiles con armamento nuclear capaces de alcanzar ciudades indias, e incluso después de atentados como el perpetrado contra la embajada de India en Kabul (julio 2008), que las autoridades indias atribuyeron a los servicios de inteligencia paquistaníes. Esta línea de negociación se mantuvo tras el acceso al poder del presidente Zardari, con medidas como el reinicio del comercio entre las dos partes de Cachemira (octubre de 2008), pero sufrió un corte brusco a causa de los ataques islamistas contra Bombay (noviembre de 2008). La afirmación del primer ministro indio Manhoman Singh de que habían sido organizados desde un país vecino focalizaron la atención sobre Pakistán, y más aún cuando quedó demostrado que los terroristas pertenecían al denominado Lashkar-e-Toiba (Ejército de la Pureza), que opera en la parte india de Cachemira, pero desde bases en territorio paquistaní. La indignación de las autoridades indias entrañaba el riesgo de avivar una peligrosa confrontación diplomática, e incluso militar, por mucho que Pakistán siguiera negando cualquier implicación y ofreciera cooperar en las investigaciones. El gobierno de Gilani decidió lanzar una operación de castigo contra los activistas y contra el denominado Jamaat-ud-Dawa, uno de sus grupos religiosos, principalmente para que el testimonio de los detenidos acabara por demostrar que los autores no estaban vinculados con los servicios de inteligencia paquistaníes. Las relaciones entre ambos países estaban ya gravemente dañadas; India condicionó el mantenimiento del proceso de paz al desmantelamiento de la infraestructura de Lashkar-e-Toiba y a la entrega de los presuntos terroristas del comando de Bombay; y el año se cerraba con la decisión del gobierno paquistaní de desplazar tropas a la frontera con India. (Espasa)


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