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Mujeres a bordo



Mujeres a bordo:
La población aborígen australiana desciende de gran número de mujeres que debieron llegar a bordo de embarcaciones primitivas. Hasta prácticamente la incorporación de las mujeres en el Ejército existía un amplio consenso en que las mujeres a bordo representaban un verdadero problema en largas singladuras. Entre los pueblos pescadores era una norma extendida que las mujeres no faenaban salvo en circunstancias de necesidad acuciante. Algunas supersticiones sobre el particular se encargaban de que la norma no fuese desafiada. Durante las Cruzadas buen número de mujeres cruzaron el Mediterráneo acompañando a las tropas cristianas. La rivalidad con las pujantes colonias británicas suscitaba preocupaciones en el gobierno de la metrópoli francesa. En apoyo de la demografía de Canadá en tiempos de Colbert el Estado subvencionaba el traslado de mujeres a las colonias francesas. Una de las salidas de las mujeres sin renta propia o dote era casarse por poderes con un hacendado de las colonias.

Viajes de conquista:
Una famosa dama que debió embarcar para instalarse en las tierras de ultramar de su marido fue Isabel de Bobadilla. Se casó en 1537 con Hernado de Soto, gobernador de Cuba y Adelantado de La Florida. Era hija de Pedro Darias Avila, Capitán General de Castilla del Oro y gobernador de Nicaragua. Isabel fue transitoriamente gobernadora y Capitán General de Cuba. Inés Peraza (1424-1503), nacida y muerta en Sevilla, heredó la posesión del señorío de Canarias tras las muertes sucesivas de Hernán Peraza y su primogénito Guillén. Durante un tiempo se hacía llamar reina de Canarias. Junto con su marido Diego de Herrera administró despiadadamente sus dominios insulares. Beatriz de Bobadilla y Ulloa (1462-1504) nació y murió en Medina del Campo. Se casó (1482) por mandato de Isabel de Castilla con Hernán Peraza el Joven, señor de la isla de La Gomera e hijo de los señores de Canarias Diego de Herrera e Inés Peraza. Se recluyó en la Torre del Conde durante el levantamiento de los gomeros (1488) en el que murió Hernán Peraza. Abasteció a las flotas de Colón que hicieron escala en La Gomera en sus viajes de 1492, 1493 y 1498. Aprovisionó a la definitiva expedición de conquista de Tenerife de Fernández de Lugo (1495).

Rebeldes sin reglas:
En el viaje de la Bounty hacia Pitcairn los amotinados iban acompañados de mujeres indígenas de las que descienden los habitantes actuales de la isla. En el Adriático se hiceron conocidas algunas intrépidas féminas dedicadas comandar el asalto de mercantes. ● A pesar de su reputación de tiranos, muchos capitanes piratas eran elegidos por sus tripulaciones siguiendo una tosca versión de democracia. Pirata era su verdadera nacionalidad, su estructura social. Se vieron arrojados fuera de la ley y crearon sus propias leyes para regular su comportamiento colectivo. Negros, blancos, ingleses, franceses, cualesquiera que fuesen su color o procedencia. Eran todo lo libres que un hombre podía ser en aquella época (Keneth J.Kinkor)

Antonia María de Soto en la Armada (s.XVIII):
En la Armada, como en el resto de las marinas estaba rigurosamente prohibido llevar mujeres a bordo y, en nuestro caso, tan sólo se permitía el traslado de las familias cuando iban o regresaban de ultramar. Como caso excepcional se señala a la soldado de Infantería de Marina Antonia María de Soto, que sentó plaza a los dieciséis años, haciéndose pasar por hombre. Embarcada en los buques de la escuadra participó en la guerra de la Convención contra Francia y en el combate de San Vicente (1797). Al descubrirse su verdadera naturaleza, gracias a los buenos informes que poseía fue recompensada por el rey con una pensión vitalicia, la merced del uso de las insignias militares y el grado de sargento primero.

Queen's Caroline Daughters (s.XVIII):
La marinería británica casi nunca ponía pie en tierra, particularmente cuando el navío tocaba en puertos de la metrópoli, citándose casos de algún marinero de veinticinco años de servicio que había navegado por todo el mundo y no había abandonado su buque más de seis horas en todo este tiempo. Para quitarles las ganas de salir, los barcos estaban abiertos a todas aquellas mujeres de mala vida que se presentasen a bordo. Estas visitadoras tomaban la calidad de hermanas, primas o sobrinas del marinero que ellas designaban y recibían el apodo eufemístico de Queen's Caroline Daughters; solían permanecer a bordo hasta una semana, tiempo más que suficiente para dejar a toda la dotación sin un penique en el bolsillo.

Rose Pinon:
El nombre de la Isla Rose, entre las islas de Samoa, proviene de Rose Pinon, la esposa de Louis de Freycinet, que comandó de 1817 a 1820 una expedición hidrográfica francesa por el Pacífico. Visitó el oeste de Australia, Timor, Guam, las Marianas, Hawai, Nueva Gales del Sur. La corbeta Uranie naufragó en las Malvinas y la expedición continuó dos meses más tarde a bordo de la Physicienne. Cuando se descubrió a bordo a la mujer del capitán empezaron unas considerables discordias entre la tripulación de 125 hombres.


Diario de Betsy Fremantle (1797):
Lunes, 24 de julio. Hoy me he sentido bastante bien. El Leander se nos unió y el escuadrón entero vino a un fondeadero al anochecer. El almirante cenó con nosotros; luego fue con Fremantle en su expedición. Todos van a desembarcar en la ciudad. Como la toma de este lugar parecía una cosa fácil y casi segura, me fui a la cama después de que ellos se fueran prometiéndome que no había peligro para Fremantle. Martes, 25 de julio. Las tropas desembarcaron a las dos en punto de esta mañana. Hubo mucho fuego en la ciudad, pero desde los barcos parecía como si los ingleses se hubieran hecho dueños de ella. Grande fue nuestro error, ya que ésta fue una noche impactante y desafortunada. Fremantle regresó a las 4 de esta mañana, herido en el brazo; regresó en el primer bote, y permaneció a bordo del Zealous hasta el amanecer, donde se vendó su herida. Gracias a Dios, y a que la bala sólo le atravesó la carne, no va a perder su brazo.

[...] El resto de la gente se quedó en tierra. Muy poca gente regresó a los barcos por la mañana. Como ellos amenazaron con incendiar la ciudad, impusieron sus propios términos y fueron devueltos al anochecer. Los capitanes Troubridge, Hood, y Miller vinieron a bordo y están todos bien. Ellos no pudieron quedarse mucho tiempo ya que Fremantle tenía fuertes dolores en aquellos momentos. Todos nuestros oficiales están sanos y vinieron a bordo. A Mr. Douglas sólo le atravesaron la mano. Pocos hombres de este barco han fallecido. Todos los prisioneros van a ser devueltos. Los españoles se portaron extremadamente bien. Este es el suceso más melancólico. Yo no puedo pensar que el pobre capitán Bowen perdiera su vida justo al final de una guerra en la cual había sido tan afortunado. En estos días estaba hablando continuamente de la vida feliz que llevaría cuando regresara a casa. Su primer teniente falleció igualmente. Fremantle tuvo fuertes dolores todo el día, pero espero que pronto se recupere. Todos los barcos fueron obligados a levar anclas esta mañana ya que los españoles nos hicieron fuego y una bala pasó sobre nosotros. Un disparo atravesó una de nuestras velas; yo no quise ir al sollado, aunque Fleming me pidió dos veces hacerlo.


Mujeres piratas:
Grace O'Malley:
Irlandesa llamada "Graine Mhaol" por llevar el cabello corto. Era miembro de una famosa familia de ladrones marinos irlandeses. Se casó con dos de los más importantes jefes de clanes del Oeste de Irlanda. Su base estaba situada en la isla Clare en Clew Bay. Renunció a la piratería en 1586 y recibió el perdón de la reina Isabel I.

Ann Bonny:
Hija ilegítima de un importante abogado irlandés, William Cormac y de la criada de la familia, Mary Brennan. En 1698 después del escándalo, sus padres marcharon a Charleston donde su padre ejerció como abogado y se convirtió en un rico comerciante. El temperamento de Ann era bien conocido y se cuenta que apuñaló a una chica con un cuchillo de carnicero. Contrajo matrimonio con James Bonny, un cazador sin fortuna quien la llevó a las Bahamas como pirata después de que su padre las desheredara. James se convirtió en un informador del gobernador Woodes Rogers en su lucha contra los piratas. Ann le abandonó por John "Calico Jack" Rackham que había abandonado la piratería tras un perdón real. Jack le compraba regalos y le instó a abandonar a su marido por él. James recurrió al gobernador para retenerla. Ann y Jack decidieron huir y volver a la piratería. Calico Jack dejó a Ann en Cuba en compañía de unos amigos para dar a luz a su hijo y se reunieron de nuevo en el mar dejando a su hijo al cuidado de unos amigos en Cuba. Ann vestía ropas masculinas, era experta en el manejo de pistolas y machete y era considerada tan peligrosa como cualquier pirata masculino. Jack acogía a marineros de barcos capturados como tripulación forzosa para sus barcos. Un joven marinero capturado llamado Mark Read resultó ser una joven inglesa llamada realmente Mary Read. Rackhan permitió a Mary continuar con su disfraz y unirse al grupo.

Mary Read (1684-1721):
Era hija ilegítima y su madre la vistió de chico para que un día pudiera ser su heredera, haciéndola pasar ante sus familiares como su hijo que había fallecido. Entró al servicio del rey como grumete y sirvió más tarde en la infantería y como dragoon en la Guerra de la Sucesión española. Se enamoró de un compañero de tienda y marcharon a Holanda en 1698. Después de la muerte por fiebres de su marido volvió a vestirse de hombre y se enroló como marinero en un barco holandés. En 1709 Mary Read y otras mujeres escribieron una carta a la reina Ana de Inglaterra suplicando el perdón para sus maridos. El suyo estaba prisionero en Inglaterra. Su marido fue ahorcado y ella volvió a enrolarse. Tenía 25 años. En octubre de 1720 su barco fue atacado por los británicos mientras los piratas estaban borrachos. Mary se enfrentó a los piratas matando a uno mientras gritaba que se levantaran y lucharan como hombres. En Jamaica fueron todos sentenciados a muerte pero ambas mujeres estaban embarazadas y pidieron al juez posponer su ejecución hasta después de dar a luz. Calico Jack Rackham fue sentenciado el 17 de noviembre de 1720. El amante de Mary fue declarado tripulante forzoso y perdonado. Mary murió de fiebres en prisión el 28 de abril de 1721, antes de que su hijo pudiera nacer. Tenía 37 años. Ann tuvo a su hijo y no hay evidencias de su ejecución. Se dice que su rico padre compró su liberación y que se casó y estableció en Virginia.
Otras mujeres piratas fueron Ching Shih, reina de los piratas chinos, que tomó a su cargo la flota de su marido después de que éste resultase muerto por un tifón en 1807, Charlotte de Berry, inglesa, Fanny Campbell de Massachusetts y Ann Mills.


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