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Australia:
En el siglo XVI los portugueses bordearon las costas septentrionales de Australia al sur de Timor y pensaron ya en la posible existencia de un vasto continente austral, del que los geógrafos configuraron las costas desde Nueva Guinea al estrecho de Magallanes y al sur de Africa.
El portugués Godinho de Eredia (1601) y el español Pedro Fernández de Quirós (1606) no vieron las montañas de Australia del Norte sino de lejos. Quirós creyó que eran unas islas y situó el continente Australia, el famoso continente del Sur, en alguna parte de las cercanías de las Nuevas Hébridas. Ni Heredia ni Quirós entraron en contacto con los indígenas.
Pero fueron los neerlandeses los primeros en explorar realmente Australia. En 1605 Willem Janszoon descubrió el golfo de Carpentaria. El años siguiente Luis Váez de Torres, partió con el objetivo de explorar el continente austral; descubrió las Nuevas Hébridas y bordeó Nueva Guinea por el sur, demostrando así que se trataba de una isla. De 1616 a 1644, por iniciativa del gobernador Van Diemen, los neerlandeses, sólidamente establecidos en Insulindia, realizaron varios viajes de reconocimiento hacia las tierras australes.
Hacia 1623, el capitán Jan Carstensz dio con una horda de hombres barbudos y morenos, en la costa de la actual península del cabo York, en Australia del Norte, y los describíó por escrito como sigue:
Son unos salvajes terribles, que no poseen ninguna clase de metal, y no hablemos ya de metales preciosos. Sus armas son escudos y lanzas de madera ligera o de caña, con espinas de pescados o incluso huesos humanos como puntas. Manejan estas lanzas con mucha habilidad, con la ayuda de pedazos de madera que sostienen por medio de un gancho.
Probablemente fue Carstensz el primer europeo que vio a los habitantes primitivos de Australia. Descubrió cerca de sus campamentos gran número de huesos, creyó que se trataba de huesos humanos y, por consiguiente, calificó de caníbales a los australianos. Como parecían interesarse por los abalorios, atrajo a unos cuantos hombres tendíéndoles una mano llena de perlas, y de esta manera intentó cazarlos. Sus marineros pudieron amarrar a uno por la barba, otro se defendió y lo mataron, y los demás huyeron.
Abel Janszoon Tasman (1642-1643):
Anthony van Diemen, que había sido tripulante del Mauritius (1619), fue nombrado en 1636 gobernador general de las Indias Orientales, con sede en Batavia (Yakarta, Java).
Tenía una gran inquietud descubridora y esperaba añadir el intuido continente austral a los dominos de Holanda.
Tasman ascendió de simple marinero y fue adquiriendo rango dentro la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales gracias a sus recursos e inventiva.
Cuando contaba 39 años, Van Diemen le encargó la expedición a bordo de la Heemskerck, acompañada por el carguero Zeehaen.
Partió de Yakarta el 14 de agosto de 1642 y recaló en isla Mauricio para aprovisionarse. Se alejó mucho hacia el sur y encontró una zona barrida por los vientos de levante que más tarde los británicos llamarían los Cuarenta Rugientes.
El 24 de noviembre de 1642, un día de tiempo despejado en zona habitual de nieblas, descubrió Tasmania, que bautizó como Tierra de van Diemen.
La rodeó por el sur sin divisar la costa australiana y siguió hacia el este hasta encontrarse con unas extensas tierras elevadas con cumbres montañosas cubiertas por nubes oscuras. Bautizó el lugar Staaten Landt suponiéndolo unido a la costa que habían descubrierto Willem Schouten e Isaac Le Maire al sur del Atlántico (1616). Bordeando la costa pasó muy cerca del estrecho de Cook sin descubrir la separación de las dos islas, bordeó el cabo de María van Diemen y se dirigió hacia el noreste. Posteriormente el nombre de la isla se cambiaría por el de Niew Zeeland. Pasó por Tonga y las islas Fidji antes de regresar hacia Java por la conocida ruta del norte de Nueva Guinea. En 1644, exploró las costas del golfo de Carpentaria, pero sus viajes, de carácter eminentemente comercial, no reportaron beneficios para los accionistas de la compañía y los holandeses fueron perdiendo interés. El continente austral recibió entonces el nombre de Nueva Holanda.
Cook:
No se demostró que era una isla hasta que Cook, de 1768 a 1771, exploró las costas de Nueva Zelanda, las de Australia oriental y el estrecho de Torres.
En 1770, Cook, a bordo del Endeavour, había tomado posesión en Botany Bay del SE de Australia, en nombre del rey de Gran Bretaña. El gobierno británico decidió instalar allí un penal, pues la independencia de los E.U.A. impedía el envío de los presos a Virginia. El primer convoy, the first fleet, conducido por Phillip, se instaló en Port Jackson en 1788 y fundó la colonia de Nueva Gales del Sur. En 1825 se constituyó una nueva colonia en Tasmania, ocupada en 1803 con el fin de evitar la instalación de los franceses y, al mismo tiempo, para aislar a los presos políticos irlandeses.
Exploración del interior:
La exploración del continente había sido emprendida ya en 1813 con la escalada a los montes Azules. De 1817 a 1845 la cuenca hidrográfica del Murray fue explorada por Oxley, Evans, Sturt y Mitchell. El centro de Australia fue explorado por Eyre (1839-1841), el norte por Leichhardt (1844-1848) y el oeste por Gregory (1846-1856). El primer intento de atravesar el continente de sur a norte, emprendido por Burke en 1861, llegó a realizarlo Stuart en 1862 después de cinco intentos fracasados. Las expediciones de Warburton, de los hermanos Forrest, de Giles y Miles y de Lindsay recorrieron los desiertos de la parte central y del oeste (1873-1909).
A medida que la exploración y el crecimiento de la población lo permitieron, se crearon nuevas colonias, por iniciativa de las sociedades de colonización. Desde 1793 fueron llegando los primeros colonos libres. Durante gran parte del s.XIX se sucedieron las luchas entre los squatters, ganaderos, y los settlers, agricultores, y entre los colonos libres y los deportados.
Explotación de recursos (s.XIX):
Aun a pesar de las dificultades que encierra precisar el volumen de los recursos naturales, los datos de que disponemos sugieren que en el siglo XIX se produjo un incremento sustancial de estos recursos. Dentro de la propia Europa, las disponibilidades se incrementaron gracias al aumento de tierras que entraban en cultivo y al descubrimiento y explotación de nuevos recursos minerales. Pero, con gran diferencia, la mayor adición a la disponibilidad de recursos mundiales se debió a la apertura de los inmensos, fértiles y muy bien dotados continentes de América y Oceanía. (Kenwood y Lougheed)
Nueva Zelanda:
Los polinesios que invadieron el norte de la actual Polinesia a comienzos de la era cristiana fueron impulsados a una nueva expansión hacia el sur a causa de las guerras intestinas por la supremacía política y la superpoblación de algunas islas. Tribus maoríes procedentes de las islas Cook y Sociedad descubrieron y conquistaron la isla septentrional de Nueva Zelanda.
Tasman bautizó la costa occidental como Tierra de los Estados (1642) y Cook reconoció el archipiélago entre 1769 y 1779.
Después arribaron a sus costas los balleneros (establecimientos de la bahía de las Islas y Akaroa) y los traficantes, que compraban lino, madera, legumbres, frutos y mujeres a los indígenas a cambio de licores y armas de fuego. Los primeros misioneros que llegaron a las islas fueron los británicos de la Church missionary society (1814), cuya política favoreció los intereses financieros y comerciales de los colonizadores, y los católicos (1838); ambas misiones activaron la evangelización de los indígenas, que practicaban el canibalismo y vivían guerreando entre sí. Gran Bretaña nombró (1833) un residente para Nueva Zelanda. La colonización fue llevada a cabo por el sistema de compañías privilegiadas, y E.G.Wakefield, al frente de la New Zeland company, organizó la de la isla septentrional (1839). El gobierno británico se decidió a intervenir para adelantarse a un intento francés de apoderarse del archipiélago; el capitán J.Hobson obligó a aceptar la soberanía británica a los jefes indígenas y les garantizó la propiedad de sus tierras. El tratado de Waitangi (1840) fue inmediatamente violado con la instalación de más de 20.000 colonos en diez años. Esta política de expansión redujo a los indígenas a los terrenos mediocres y desencadenó las guerras maoríes (1843-1847, 1860-1869), que diezmaron a los polinesios (reducidos a su cuarta parte).
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