Segunda Guerra Mundial
El III Reich



Tropas alemanas desfilando III Reich alemán:
La agitada posguerra:
La situación interna de Alemania era muy inestable en los últimos momentos de la Primera Guerra Mundial. El 4 de noviembre de 1918 estalla una revolución que se extiende por todo el territorio. La flota se amotinó cuando sus jefes intentaban enviarla contra la escuadra inglesa. Mientras los delegados alemanes negociaban, sus tropas decidían retirarse a toda velocidad. El emperador Guillermo II abdicó el 9 de noviembre y se refugió en Holanda. El armisticio firmado en el vagón de ferrocarril de Foch fue prácticamente una rendición incondicional. Alemania tuvo que ceder el 10% de su territorio a sus países vecinos. El Tratado de Versalles abogó por el castigo de las ofensas contra las costumbres de la guerra y los principios humanitarios; este castigo debía alcanzar incluso a jefes de Estado. Alemania rehusó entregar los 1.500 criminales de guerra exigidos por los aliados. Finalmente se llegó a un acuerdo por el que los acusados serían juzgados por un tribunal alemán en Leipzig; de los 12 que comparecieron, 6 fueron hallados culpables y sentenciados a penas de prisión (hasta de 4 años) pero la mayoría llegó a escapar sin cumplir la condena.

Defensa costas Inglaterra El obstáculo Winston Churchill:
La extraordinaria huída sudafricana de Churchill le dan una popularidad que posibilitaría su entrada en el Parlamento. Fue designado subsecretario de Colonias y ministro de Comercio en un gobierno liberal. Previó con extraordinaria exactitud los acontecimientos que desencadenaron la Primera Guerra Mundial y el curso que siguió la contienda en su primera etapa. Sus profecías, consideradas disparatadas por los militares, se convirtieron en realidad y sorprendieron a todos por su clarividencia. Fue nombrado lord del Almirantazgo y se embarcó en una profunda organización del ejército. Se propuso hacer de la armada británica la primera del mundo, cambiando el carbón por petróleo como combustible y ordenando la instalación en todas las unidades de cañones de gran calibre. Luego puso en marcha la creación de un arma aérea y para contrarrestar el poderío alemán, hizo del tanque un instrumento imprescindible. Volvió al primer plano de la política al denunciar vigorosamente el peligro nazi. Sus emotivos discursos lograron sacar del pueblo inglés admirables esfuerzos, valor y sacrificios. Logró obtener de Roosevelt un firme compromiso sobre la progresiva intervención de EE.UU.

La oratoria del líder encandilando a jóvenes Llegada al poder de Hitler:
Tras la guerra Hitler vuleve a Múnich como agente político del nuevo ejército de la República de Weimar, mandado por oficiales que trataban de oponerse a la ascendente actividad de la izquierda. Era una época de inquietud, de inflación y de quiebra de los valores tradicionales alemanes. Surgieron muchos partidos nuevos. Hitler fue el miembro número 7 del Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores alemanes (Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei). Se convierte en un magnético orador callejero y de cervecerías. Tocaba la fibra emocional de la gente con sus arengas en un alemán crudo y vociferante. Oficiales de tendencias reaccionarias quisieron aprovechar su fanatismo y capacidad de agitador. Tras el confuso putsch de Bürgerbräu (cervecería) de 1923 es encarcelado en Landsberg, donde escribe la autobiografía Mein Kampf con ayuda de Rudolf Hess. La crisis del 29 aumenta la inestabilidad económica, política y social. Su mensaje durante la depresión sobre la necesidad de sustituir el individualismo, la pobreza y la apatía por la gloria altruista de las masas nacionalistas en movimiento, suena cautivador. Gracias a las violentas luchas callejeras, a la incansable actividad organizativa y a la oratoria hipnótica que prometía todo a todos, el partido se consolida. En 1925 el NSDAP obtiene su primera victoria electoral. En 1932 el NSDAP es el mayor partido de Alemania y en 1933 persuade a Hindenburg para que lo nombre canciller.

Persecución de judíos:
El 21 de marzo de 1933 la SA construye los primeros campos de concentración para presos políticos en Oranienburg y en Dachau. El 13 de abril los estudiantes inician la acción contra el espíritu alemán que se clausura en mayo con la quema de libros. El 30 de abril el NSDAP inicia un boicot contra los judíos. El 29 de marzo de 1934 se priva a Einstein de su nacionalidad por su origen judío. El 15 de septiembre de 1935 el canciller Hitler decreta las leyes raciales de Núremberg (la Ley de ciudadanía del Reich y la Ley para la protección de la sangre y de la herencia alemanas). El concordato de 1933 con la Santa Sede es conculcado por el gobierno. Pío XI en su encíclica Mit brenneder Sorge (Con profunda preocupación) condena tanto la doctrina racista como la deificación del Estado. Una buena parte del clero alemán ofrece gran resistencia a los intentos absorbentes del régimen. El 26 de marzo de 1936 la oficina judía de ayuda al refugiado prepara la huida de 25.000 judíos de Alemania. El 6 de julio de 1938 se celebra en EE.UU. la Primera Conferencia Internacional sobre el problema de los refugiados con el objetivo de ampliar las cuotas de integración para los judíos perseguidos. El 9 de noviembre la noche de los cristales rotos (Kristallnacht) evidencia la abierta persecución de los judíos. Incendian 300 sinagogas, profanan todos los cementerios judíos y, en todas las ciudades los negocios pertenecientes a judíos -industrias, comercios, tendas y despachos- son arrasados. Asesinan en una noche a 40.000 judíos y las SS detienen a otros 25.000 . A los pocos días se dicta la orden de Tributo Expiatorio imponiendo a la comunidad judía el pago de mil millones de marcos, por ser los culpables de los desmanes ya que incitaron con su constante provocación la ira del pueblo alemán. Los judíos son excluidos de toda actividad económica, cultural o social. Se les prohíbe asistir a actos o lugares públicos como teatros, cines, restaurantes, parques, museos, etc. No pueden realizar carreras universitarias ni ningún tipo de estudio superior. También se les prohíbe utilizar el transporte público. En mayo de 1941 Hitler concibe el plan de la Solución Final, lo comenta con Rosenberg y Eichmann prepara el informe. En julio Himmler participa en el plan y encarga la ejecución al jefe de las SS Heyndrich. En enero de 1942 se convoca la Conferencia de Wannsee para aplicar masivamente la Solución Final.

Rearme acelerado:
Según el plan Z antes de 1948 alemania debía disponer de 10 navíos de línea, 12 acorazados de 20.000 Tm, 3 de 10.000 (pequeños acorazados), 4 portaaviones, 5 cruceros pesados, 22 ligeros, 22 de 5.000 Tn, 68 destructores, 90 torpederos, 27 submarinos oceánicos, 222 submarinos pequeños, sin contar dragaminas, motoras rápidas, barcos-caza, etc. Un tonelaje cercano a 1.600.000 Tn cuyas primeras series ocupan a fondo la capacidad industrial de los astilleros. El 30 de junio de 1933 los astilleros de Willhelmhaven botan el acorazado Admiral Graff von Spee. El 1 de abril de 1935 Pío XI critica duramente el rearme general y describe la guerra como un delito. El 16 de marzo la Ley para la ampliación del ejército prevé para 1939 la creación de 36 divisiones con 580.000 hombres. El 3 de enero de 1936 Roosevelt se pronuncia a favor de fortalecer la defensa de EE.UU. El 7 de marzo Ocupan militarmente y refuerzan Renania violando los acuerdos de Versalles y Locarno. El 15 de abril Roosevelt solicita por vía diplomática a Hitler que cese sus preparativos de guerra. El 5 de octubre Roosevelt anuncia el fin del aislacionismo para poner coto a los estados agresivos. El 4 de febrero de 1938 Hitler se autoproclama comandante en jefe del ejército. Se trabaja en la construcción de los crucreros pesados de la clase Hipper infringiendo el acuerdo anglo-alemán de 1935.

    Nunca puede haber amistad entre la democracia británica y el poder nazi, ese poder que desdeña la ética cristiana, que celebra su avance progresivo mediante un paganismo bárbaro, que hace alarde de espíritu de agresión y conquista, que obtiene fortaleza y placer perverso de la persecución, y utiliza, como hemos visto, con una brutalidad sin piedad, la amenaza de la fuerza asesina. Ese poder nunca puede ser el amigo leal de la democracia británica. Lo que encuentro insoportable es la sensación de que nuestro país caiga bajo el poder, bajo la órbita y la influencia de la Alemania nazi y de que nuestra existencia dependa de su buena voluntad o deseo. (Winston Churchill denunciando el acuerdo de Múnich en la Cámara de los Comunes el 5 de octubre de 1938)

Construcción de un estado totalitario y agresivo:
Alemania se retiró de la Sociedad de Naciones en 1933. El 27 de febrero de 1933 se declara un incendio en el Reichstag y son encarcelados 130 miembros de la oposición. El jefe de las SS (Schtuz Staffell) -guardia escogida de seguridad-, Reinhard Reydrich, dijo que ubicar y buscar sistemáticamente, destruirlo, paralizarlo y exterminar por la fuerza al enemigo de la seguridad del Reich, es la tarea esencial de la Gestapo. El 18 de enero de 1934 Himmler dicta una orden que aclara: La Gestapo tiene como una de las principales misiones en perspectiva la de encontrar, combatir y destruir a todos los que solapada o abiertamente son enemigos de la seguridad. La ley de la Gestapo del 1 de febrero de 1936 ordena: La policía secreta de seguridad estatal tiene el deber de averiguar y combatir todas las conspiraciones peligrosas contra el Führer en el territorio nacional, de recopilar y aprovechar el resultado de las pesquisas, de informar y poner al corriente al gobierno sobre las averiguaciones importantes y tomar iniciativas. Su permisivo artículo 7º dice: Las órdenes y actos de la Gestapo no están sujetas a la jurisdicción de los tribunales.

El 30 de junio de 1934 Hitler ordena una violenta purga que acaba con la vida de amigos y antiguos colaboradores. El 25 de julio es asesinado el canciller federal de Austria Dollfuss en un golpe nacionalsocialista. El 9 de septiembre se manifiestan 150.000 londinenses contra un mitin de fascistas británicos. A la muerte de Hindenburg ese año, Hitler acapara los cargos de presidente y canciller. El 13 de enero de 1935 el Sarre vota por la reanexión a Alemania. El 21 de junio el Congreso Internacional de los Escritores para la Defensa de la Cultura exhorta a preservar la cultura contra la barbarie que avanza desde Alemania. El 31 de agosto Roosevelt firma la Ley de neutralidad que prescribe el embargo de armas a los países en guerra. El 14 de marzo de 1937 Pío XI denuncia en una encíclica su creciente preocupación por la guerra de exterminio que padece la Iglesia católica en Alemania. El 12 de marzo de 1938 se anexiona Austria al Reich Alemán. El 29 de septiembre Hitler fuerza el acuerdo de Múnich arrebatando los Sudetes, 28.071 Km cuadrados y 3,69 millones de habitantes.

    Para los habitantes de un país democrático, la filosofía nazi resulta incomprensible, algo así como una fantasía retorcida; pero no era lo mismo para los germanos, que habían visto a Hitler rescatar a su patria de un estado cercano a la revolución comunista, y salvarlo del desempleo y el hambre. Aunque eran pocos relativamente los alemanes miembros del Partido, nunca en la historia se dio el caso de un hombre que encandilase a tantos millones de seres. Hitler había surgido de un lugar ignorado para llegar a dominar por completo una gran nación, no sólo por la fuerza y el terror, sino también con ideas. Ofreció a los alemanes el destacado lugar que éstos creían merecer, mientras les advertía constantemente que sólo lo lograrían si se aniquilaba a los judíos y a su siniestra confabulación para dominar el mundo con la doctrina bolchevique. (J.Toland)


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