|
Emancipación de Hispanoamérica:
Hacia 1800 las colonias españolas en América habían alcanzado la madurez. Los virreinatos eran marcos geográfico-políticos más grandes que muchas naciones europeas. Los criollos se habían enriquecido con la agricultura de plantación y aspiraban a la libertad de comercio. Habían asimilado la Ilustración y las doctrinas políticas sobre la soberanía de los pueblos. La independencia de los Estados Unidos (1776) y la Revolución Francesa propagaron con fuerza nuevas ideas y aspiraciones. Cada vez se sentían más lejanos e incomprendidos por los españoles. La monarquía era el único lazo que les ataba a la metrópoli. Al conocerse en América las noticias de la invasión francesa de España, se organizaron Juntas de Defensa similares a las españolas, que manifestaron su fidelidad a Fernando VII. La mayoría de las Juntas destituyeron a las autoridades españolas (fieles, en general, al gobierno de José I. Al prolongarse la situación en España, se desligaron de la metrópoli y proclamaron la independencia de su demarcación.
Francisco Miranda:
La expedición que este venezolano había financiado en Boston tocó tierra colombiana (1806), que bautizó con el nombre del almirante para devolverle su gloria. Izó la bandera de los tres colores que compartirían Venezuela, Colombia y Ecuador. Derrotado en esta primera intentona, volvió a Londres, tornando a América para iniciar la guerra junto a Bolívar. Cayó prisionero y murió en un calabozo de Cádiz. En Londres había conocido a Bernardo O'Higgins, futuro libertador de Chile, con quien también fueron a reunirse Bolívar y Andrés Bello, para dar los primeros pasos en la independencia de Venezuela. Inglaterra deseaba el derecho a comerciar con las colonias españolas sin la limitación que había conseguido del Gobierno de Cádiz, la duración de la guerra contra Napoleón.
Estallaron revoluciones en varios puntos. En México el párroco del pueblo de Dolores, Hidalgo, lanzó el primer grito de independencia en 1810; arrastró a las masa indias (en general ajenas a la emancipación) pero fracasó y fue ejecutado. Bolívar y Miranda convocaron en Caracas un Congreso General para la Independencia de Venezuela, en 1811. En Chile, en 1812, se levantaron los hermanos Carreras. En Argentina, una Junta revolucionaria presidida por Saavedra proclamó la independencia. Salvo excepciones, el triunfo revolucionario fue general.
Terminada la guerra de la Independencia española, Fernando VII se dispuso a recobrar por la fuerza sus dominios americanos apoyándose en los criollos más conservadores y en las masas indias y mestizas. Se preparó un ejército de 10.000 hombres al mando del general Morillo, que desembarcó en La Guaira a primeros de 1815.
El general Morillo triunfó sobre los rebeldes. Hacia 1816 estaban dominados todos los focos, excepto Buenos Aires, y exiliados o presos los caudillos revolucionarios. Era un triunfo efímero, porque la independencia tenía sólidas raíces y estaba apoyada por Inglaterra y Estados Unidos. Ante la presencia del potente ejército del general Morillo, los grandes caudillos revolucionarios reorganizaron sus ejércitos y coordinaron sus operaciones militares. En Argentina San Martín forma un ejército de 4.000 soldados perfectamente entrenados con los que pasa los Andes, derrota a los españoles en la batalla de Maipu y consolida la independencia de Chile. Luego organiza una expedición a Perú y ocupa las principales plazas. En el Norte, Bolívar vence a los españoles en Bocayá y Carabobo, consguiendo la independencia de Colombia y Venezuela. Después de estos triunfos acude a Perú a completar la obra de San Martín. Su victoria en Ayacucho (1824) puso fin al dominio español en América del Sur.
Intentos para conseguir un Estado Federal:
Después de la independencia, Bolívar convocó en 1826 el Congreso de Panamá para agrupar a las repúblicas independientes en un Estado Federal. Pero la idea fracasó por las ambiciones locales. Las nuevas repúblicas se organizaron según las divisiones administrativas españolas. Pero como sus límites eran confusos, motivarían numerosos conflictos territoriales. Los países que acababan de nacer a la independencia tenían un desequilibrio económico y social: carecían de industria, y había grandes diferencias sociales entre los criollos (cultos y de nivel económico medio o elevado) y las masas indias o mestizas (analfabetas y en situación de servidumbre económica). A esto se añaden las discrepancias políticas entre los criollos sobre el modo de organizar el país: federales (partidarios de la autonomía de las provincias) y unitarios (partidarios de un fuerte poder central), conservadores y liberales, etc. Estos desequilibrios ocasionarán una agitada vida política a lo largo de los siglos posteriores.
Inestabilidad política y conflictos interamericanos:
Conseguida la independencia, los países iberoamericanos, influidos por las Constituciones de Estados Unidos y Francia, quisieron organizar regímenes políticos liberales. Pero sus estructuras sociales y económicas eran inadecuadas: una aristocracia territorial dominaba sobre las masa incultas, indias o mestizas, y en medio de ambas muy pocos países tenían una burguesía de alguna importancia.
En estas condiciones, fue imposible lograr la estabilidad política. Florece en cambio el caudillaje. Unas veces el caudillo es un simple instrumento de la aristocracia latifundista para conservar el poder. Otras es un caudillo popular, apoyado por las masas campesinas, cuya falta de madurez política impide la consolidación de auténticas revoluciones. Brasil pasó pacíficamente de la dominación portuguesa a la insdependencia, y disfrutó de estabilidad bajo una monarquía constitucional hasta su caída en 1889. En Chile, Argentina y Uruguay, sin grandes masas campesinas y con una constante inmigración europea, la estabilidad será mayor que en el resto de Iberoamérica, donde se suceden las revoluciones y los golpes de Estado. Tan sólo México vio triunfar una revolución popular ya entrado el siglo XX.
Otro factor de inestabilidad serán los conflictos territoriales debidos a causas diversas: confusión de las demarcaciones coloniales; ambición de muchos caudillos; intrigas de los exiliados políticos o injerencias extranjeras. De 1865 a 1870 estalló la guerra entre Argentina y Brasil por la banda oriental del estuario del Plata. La interesada mediación de Inglaterra puso fin al conflicto creando el estado del Uruguay en la zona disputada. De 1865 a 1870 las ambiciones del dictador paraguayo López motivaron la desigual guerra de su país contra Uruguay, Brasil y Argentina. El precio que Paraguay pagó fue terrible: pérdidas territoriales y grave descenso de su demografía (1.300.000 habitantes en 1863 y 220.000 en 1871, en su mayoría mujeres, ancianos y niños). De 1876 a 1879 Chile entró en guerra contra Perú y Bolivia a causa del territorio de Atacama. Venció Chile por su mejor preparación militar, y Bolivia quedó reducida a un país sin fachada al mar. La última guerra importante, ya en pleno siglo XX, fue la del Chaco, entre Paraguay y Bolivia, de 1932 a 1935, por la posesión de dicho territorio. Paraguay, más adaptado al medio geográfico donde se desarrolló el conflicto, venció a Bolivia.
Nuevas relaciones con Europa:
El desarrollo de la revolución industrial en Europa motivó un importante excedente demográfico y un aumento de capitales, que se orientaron hacia Hispanoamérica. En la segunda mitad del siglo XIX se calcula que emigraron a Hispanoamérica más de seis millones de europeos, principalmente italianos, españoles y portugueses. Los países más favcorecidos por esta oleada migratoria fueron Argentina, Brasil, Uruguay y Chile. También influyó Europa en la economía americana. Por un lado la convirtió en complemento de sus necesidades económicas, al impulsar la producción de carne, trigo, productos tropicales y minerales. Por otra parte, invirtió mucho capital, especialmente inglés y francés, en ferrocarriles, empresas mineras y plantaciones comerciales.
|