HISTORIA
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Bolivia



Cerro de Potosí. Agustín de ZárateColonización de Bolivia:
Hacia 1535 penetró procedente del Perú, más al sur del lago Titicaca, el dominico fray Tomás de San Martín y, más tarde, los hermanos Gonzalo y Hernando Pizarro, que terminaron la conquista de Alto Perú hacia 1538, después de vencer una tenaz resistencia de los indígenas. La mayor proximidad al Perú hizo que Bolivia se inclinase decididamente hacia aquella región. Cuando en 1544 se descubrieron las ricas minas de plata de Potosí, la colonización se inclinó hacia la explotación minera, y cuando Irala llegó en 1547 procedente del Paraguay, la vocación de Bolivia ya estaba decidida. La colonización se afirma con la fundación de una serie de ciudades: Chuquisaca (Sucre), La Paz, Villa de Oropesa (Cochabamba), Santa Cruz, Oruro y otras.

Períodos turbulentos:
La riqueza de las minas, las desigualdades étnicas, los abusos de muchos y las rivalidades entre los conquistadores contribuirían a dar al Alto Perú durante los siglos XVI, XVII y XVIII una historia turbulenta. La colonización minera agotó en parte las energías de la población e imposibilitó el progreso de otras actividades. Los indígenas no estaban obligados a trabajar en las minas sino cuatro meses, con un descanso de años; pero, al ver la posibilidad de ganar un jornal de forma permanente, se quedaban voluntariamente en ellas con el consiguiente perjuicio para la agricultura . Contra el trabajo agotador de las minas clamaban los mismos virreyes, que no podían luchar con el imperativo económico y social de la atracción de los centros mineros sobre las masas campesinas. En este período el Alto Perú se vio ensangrentado por las rivalidades intestinas de los españoles, entre las que destaca la contienda entre los vascos y los vicuñas, formados los primeros por los inmigrantes vascos, en cuyas manos estaba gran parte de la riqueza del país, y los segundos por los inmigrantes procedentes de otras regiones españolas unidos a los criollos. Durante casi toda la época de la colonización española, el Alto Perú fue una dependencia administrativa del gobierno de Lima. En 1551 se estableció una audiencia en La Plata (nombre primitivo de la actual Sucre), con unos límites amplísimos; en 1776, al fundarse el vireinato de La Plata, se le agregó la audiencia de Charcas, aunque hasta el fin de la colonización española sus comunicaciones normales estuvieran orientadas hacia el Perú. A finales del s. XVIII la vida del Alto Perú se hizo todavía más turbulenta por diversas sublevaciones indígenas. Gran importancia tuvo la del indio Tomás Catari, que, al no ver atendidas sus quejas, se levantó contra el gobernador Blas Bernal; la sublevación acabó con la muerte del rebelde en 1781. En esa misma época se extendió al Alto Perú la sublevación iniciada en el Bajo Perú por Túpac Amaru, que motivó el cerco de varias ciudades por los indígenas, entre ellas La Paz, la cual tuvo que resistir un sitio de seis meses.


Antonio José de Sucre Sucre tras la victoria de Ayacucho (1824):
Sucre abogó por la independencia del alto Perú, contra los propósitos de Bolívar y de Santa Cruz, ambos preferían conseguir la unión de los pueblos de la región. En 1825 promulgó un decreto de independencia y convocó una asamblea deliberante para determinar el futuro estatuto político del Estado. Esta asamblea se celebró el 10 de mayo en Chuquisaca (actual Sucre), veinticuatro horas después de que el Congreso de las Provincias Unidas del Río de La Plata invitara a la población, con el apoyo de Bolívar, a incorporarse a Argentina. A pesar de las presiones, los reunidos acordaron proclamar la independencia de Bolivia el 6 de agosto y elegir a Sucre presidente vitalicio. La independencia de Bolivia fue reconocida por Bolívar, pero disensiones internas, agravadas por la subida al poder en Perú de Santa Cruz, forzaron la dimisión de Sucre en 1828 y su exilio en Ecuador. Su inactividad forzosa duró poco tiempo. Durante la guerra entre Perú y Colombia (1829) luchó junto a los colombianos y colaboró activamente en la victoria colombiana, que desembocó en la paz de Piura. Gracias a ello fue elegido representante de Ecuador en el Congreso de Colombia celebrado en Bogotá (1830) para tratar los problemas que acabaron desmembrando la Gran Colombia. Elegido presidente del mismo, Sucre formó parte de la delegación encargada de celebrar las conversaciones de paz con el venezolano Páez que había segregado Venezuela de la Gran Colombia. Pero la confederación estaba ya herida de muerte cuando en mayo Ecuador a su vez decretó su independencia. Mientras se dirigía a Quito para intentar que los promotores de la iniciativa dieran marcha atrás, fue asesinado el 4 de julio de 1830 al cruzar la montaña de Berruecos, en la provincia de Pasto, Colombia.


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