México
Hernán Cortés
Llegada y entrada a Tenochtitlan



Hernán Cortés Hernán Cortés:
Tenía 19 años cuando, al desembarcar en La Española, replicó orgullosamente al escribiente del gobernador, que se disponía a asignarle una tierra: ¡He venido a buscar oro, no a labrar la tierra como un campesino! A la edad de 24 años participó con Velázquez en la conquista de Cuba, distinguiéndose en la empresa; luego se unió al partido del nuevo gobernador, y fue encarcelado. Huyó, fue detenido, se fugó de nuevo, hasta que finalmente consiguió reconciliarse con el gobernador. Durante algún tiempo se dedicó a faenas agrícolas como propietario de las tierras que ganara, en las que introdujo ganado vacuno europeo. Explotó minas de oro y acumuló la importante suma de 2.000 ó 3.000 ducados castellanos. Bartolomé de Las Casas escribió sobre él: Dios, que es el único que sabe a costa de cuántas vidas de indios reunió tal suma, le pedirá cuentas. Quiso emplear su fortuna en sucesivas conquistas y consiguió el mando supremo de una flota de guerra que equipó junto con el gobernador Velázquez. El descubrimiento de algunas importantes construcciones mayas en Yucatán decidieron el envío de nuevas expediciones. Preparada la flota en la Trinidad (Cuba) Velázquez ordenó su detención, que no se llevó a cabo para no provocar una revuelta entre las tropas que contaban con su confianza. Cortés reservaría un quinto del tesoro de Moctezuma para aplacar al desobedecido Velázquez tras huir de su jurisdicción con todos los barcos.

Ruta de Cortés hasta Tenochtitlán Expedición a Tierra Firme (1518):
Partió a fines de 1518 de Santiago de Cuba con 110 marineros, 553 soldados (32 ballesteros y 13 arcabuceros), 10 cañones pesados, 4 culebrinas ligeras, 16 caballos y algunos perros. Bajo su estandarte de terciopelo negro bordado de oro, con la cruz encarnada y la inscripción latina Amigos, sigamos a la Cruz, dirigió una arenga a sus hombres que recogió la tradición.

    Sois escasos en número, pero fuertes en decisión y si ésta no falta, no dudéis que el Todopoderoso, que nunca ha abandonado al español en su lucha contra los paganos, os protegerá aunque os veáis rodeados por gran número de enemigos; pues vuestra causa es justa, y lucharéis bajo la insignia de la cruz. Adelante, pues, con serenidad y confianza; terminad la obra que se empezó con tan felices auspicios, y llevadla a un final glorioso. (Cortés)

Antes de alcanzar el continente recorrió varias islas y en una de ellas recogió a monje náufrago de la expedición de Nicuesa. Su conocimiento de la lengua indígena le resultaría muy útil. En la península de Yucatán sometieron a la población de Tabasco. Una de las indias capturadas fue bautizada Marina y se convirtió en compañera , intérprete e informante de Cortés. Poco después desembarcaron más al norte en territorio azteca. Sus asombrados habitantes comunicaron a Tenoctitlan la llegada y sus deseos de visitarla. Moctezuma creyó que podía tratarse de la llegada anunciada del mismo dios Quetzalcoat, envió ricos presentes pero no autorizó el viaje a la capital. Antes de intentar la conquista de lo que parecía una importante y rica población, transformó su guarnición en ciudad, Villa Rica de Veracruz. Designó un cabildo que lo nombró capitán general y justicia mayor, independizándolo del gobernador de Cuba. Como entre sus hombres hubo quienes se opusieron a sus medidas, ordenó el incendio de sus naves salvo una para el regreso de los disconformes. La mayoría decidió quedarse. Consiguió en poco tiempo el apoyo de los indios totonacas, sometidos por los aztecas. Parte de ellos reforzaron la guarnición de Veracruz, el resto se integró a las fuerzas que marcharon hacia Tenochtitlan, compuestas de 400 españoles (entre ellos 15 jinetes), 7 cañones y 1.300 indígenas. Los tlaxcaltecas se incorporaron tras su derrota ante los españoles. Cuando llegaron a Cholula, próxima a la capital, fueron invitados a hospedarse allí por las autoridades aztecas.

Encuentro Moctezuma y Cortés en Tenochtitlan Entrada en Tenochtitlan (1519):
En noviembre de 1519 entraron en Tenochtitlan con banderas en alto y vestidos de gala. Moctezuma y su séquito salieron a su encuentro con gran pompa. El fuego sagrado de los altares de los innumerables teocallis, que sólo se distinguían débilmente a través del color gris opaco de la niebla matinal, era el único indicio de la capital a tales horas, hasta que los templos, las torres y los palacios se destacaron completamente bajo la luz radiante de aquel sol que saliendo de la cima de las montañas orientales iluminó el valle. Era el 8 de noviembre de 1519, fecha notable en la Historia, pues aquel día los europeos pisaron por vez primera una capital hasta entonces ignorada del mundo occidental. (W.H.Prescott)

Fueron alojados en un palacio cerca del teocali. Los festejos y agasajos duraron varios días. Los aztecas quedaron sorprendidos por la apariencia, los caballos y las armaduras y espadas de hierro; Los españoles por la espléndida capital y los más de 300.000 habitantes. Calculando el riesgo de la desventaja numérica, planeó la captura de Moctezuma, que entregó ricas piezas de oro y plata y permitió que uno de sus templos se conviertiera en iglesia, pero se negó a adoptar el cristianismo.

    Cortés mandó a trasladar el tesoro a una de las grandes salas, para valorarlo. Los españoles tuvieron que construir ellos mismos las balanzas y pesas, pues los aztecas, grandes matemáticos, no conocían los sistemas de peso ni el valor total. Y así hallaron que era de unos 162.000 pesos oro, suma que, según cálculo hecho el siglo pasado, equivalía a unos 6.300.000 dólares. En el siglo XVI era esto una cantidad tan fabulosa que podemos suponer con bastante fundamento que ningún soberano europeo tenía atesorada tal suma en aquella época. (C.W.Ceram)

La precipitación de colocar prematuramente la Cruz en los templos de los dioses aztecas estuvo a punto de estropear la empresa. Los aztecas no aprobaron las concesiones de Moctezuma y dejaron de considerar a los españoles como huéspedes.

Escudo de Cortés La misión de apresamiento de Narváez:
El gobernador Velázquez fue informado de que Cortés se había rebelado contra su autoridad y envió en abril de 1520 una expedición al mando de Pánfilo de Narváez para que lo llevara prisionero a Cuba. Su desembarco en Veracruz fue anunciado por el capitán destacado en la costa. Los 18 barcos traían 900 hombres (80 jinetes, 80 arcabuceros y 150 ballesteros), además de numerosos cañones. Cortés dejó una guarnición en Tenochtitlan y nombró a Pedro de Alvarado jefe y guardián de Moctezuma y su tesoro. Moctezuma custodiado, lo acompañó hasta el dique exterior atemorizado por la amenaza de una dura venganza si se producía una sublevación. Con un refuerzo de 146 indios marcharon 70 hombres de Cortés al encuentro de Narváez. En una noche de violento temporal los exploradores localizan a Narváez en Cempoalla. En la noche de Pentecostés de 1520 , y al grito de guerra de Espíritu santo, ataca el campamento. Narváez se defiende en la torre de un templo, pero una lanza le alcanza el ojo izquierdo. La mayoría de las tropas vencidas se declararon dispuestos a seguir a Cortés, con lo que disponía de 1.000 hombres.

La masacre de la ceremonia:
Una delegación de sacerdotes había pedido permiso a Alvarado para celebrar en el gran teocali, en una de cuyas torres se hallaba la capilla española, la fiesta de la ofrenda de incienso a Huitzilopochtli, que se llevaba a cabo cada año con canciones y bailes religiosos. Alvarado lo permitió con dos condiciones: que no se hicieran sacrificios humanos y que acudieran sin armas. El día de la fiesta se presentaron unos 600 aztecas de la más alta nobleza, sin armas y adornados con ricas vestiduras y joyas. A una señal los españoles atacaron a los aztecas y los asesinaron a todos. Esa reacción incomprensible motivó una sublevación, la proclamación como emperador del hermano de Moctezuma, Cuitlahuac; y el cerco al palacio de Alvarado. Cortés decidió romper el cerco de forma pírrica. Destruía 300 casas, pero los aztecas le destruían todos los puentes para la retirada; incendió el gran teocali y fue atacado con renovado furor. Moctezuma, hombre casi incomprensible, que tenía un gran historial guerrero -había tomado parte en 9 batallas, probablemente como combatiente- y bajo cuyo gobierno el Imperio azteca alcanzó el máximo esplendor y poderío, desde la entrada de los españoles había perdido toda su voluntad. Se ofreció como mediador cubierto con todas las insignias de su cargo imperial, habló a su pueblo, que respondió arrojándole piedras. El 30 de junio de 1520 moría el prisionero y herido Moctezuma II, que como rehén había detenido el levantamiento contra los españoles hasta entonces.


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