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La sobrepesca



pesca La sobrepesca:
Es una amenaza que pesa sobre la continua disponibilidad de una importante fuente de alimento. La pesca, practicada en régimen sostenible, puede asegurar la disponibilidad de alimentos a escala universal y constituir un medio de vida para las generaciones presentes y futuras. Pero lo cierto es que sobreexplotamos muchos bancos de peces y en casi todos hemos alcanzado el límite sostenible. Por este motivo hemos empezado a buscar nuevos bancos que explotar. La evolución hace que numerosas protuberancias marinas (montañas submarinas que no emergen a la superficie para convertirse en islas), como muchas islas, poseen especies que no se encuentran en ningún otro lugar. Estos recursos únicos se ven ahora amenazados por la sobrepesca. La navegación es esencial para mantener el comercio mundial. (Alan Simcock)

Según la FAO no se pueden capturar más de 100 millones de tm de las especies ahora explotadas, si no queremos dañar los caladeros. Como hemos comentado ya se está pescando en la actualidad alrededor de esta cantidad. De 280 caladeros vigilados por la FAO, sólo 25 se pueden considerar moderadamente explotados o subexplotados. El resto está excesivamente explotado. En algunas zonas esto se ha hecho notar de forma dramática en el descenso de capturas, por ejemplo en el Nordeste del Atlántico, con el bacalao y el arenque. También el Mediterráneo y el Mar Negro están sobreexplotados. NE, SE y centro del Pacífico, SE del Atlántico e Indico están explotados cerca del máximo. Donde es posible pescar más es, sobre todo, en el SE del Atlántico (Argentina), Nueva Zelanda y parte del Indico.

Los océanos del mundo son una importante fuente de alimentos. El 90% de todo lo que se extrae del mar son animales del grupo de los peces pero, además, se capturan otros animales y algunas algas. Los calamares, pulpos, almejas, ostras y otros moluscos suponen el 6% del total capturado. Los crustáceos como gambas, langostinos, langostas, etc. son el 3%; y el 1% restante incluye a las algas que se recogen para diversos usos. Se pescan al año unos 100 millones de toneladas. En cantidad son sólo un 5% de las calorías que la humanidad consume, pero para algunos pueblos, por sus costumbres alimenticias, es una parte importante de su alimentación. Además es un alimento que contiene nutrientes muy interesantes para completar una dieta equilibrada, sobre todo por su aportación de proteínas y de ácidos grasos poliinsaturados. De las 20.000 especies de peces que hay se capturan habitualmente la mitad, pero sólo 22 de ellas en grandes cantidades (más 100.000 tm/año). Entre arenques, bacalaos, lucio, salmones, caballas y atunes forman casi las dos terceras partes de las capturas comerciales anuales. Desde los años del decenio de 1940 hasta el comienzo del decenio de 1990 las capturas anuales fueron aumentando con un ritmo cercano al 7% anual. En 1940 se capturaban algo más de 20 millones de toneladas al año y en 1990 se sobrepasaron los 100 millones. Desde entonces las capturas anuales se han estabilizado y tienden a mostrar más bien un cierto descenso. La sobrepesca, junto a otros factores como la contaminación o la destrucción de ecosistemas por algunas técnicas pesqueras explican esta disminución que, previsiblemente, continuará en los próximos años.

    Mucha gente se sorprenderá de saber que la sobrepesca es la fuente principal de destrucción de la biodiversidad marina, fruto de la actuación de flotas pesqueras con una enorme capacidad de captura y almacenamiento. Canarias tuvo un pequeño sector pesquero, prácticamente desaparecido por la competencia de esas grandes potencias pesqueras. En Europa, diversas especies de bacalao, merluza, lenguado, cigalas, y otras, están en una situación límite. Pero también de cetáceos, atunes, bonito o peces espadas, en todo el mundo. De ahí la reforma interna de la pesca adoptada por la UE en diciembre pasado [2002], que incluye medidas como suprimir las subvenciones que favorezcan un exceso de capacidad de producción en ese sector. (Melchor Núñez)

La producción mundial de pescado (incluido el procedente de piscifactorías) alcanzó 162,2 Mt en 1999. La evolución de las capturas en mar abierto durante la década de 1990 mostró cierta paralización como consecuencia del agotamiento progresivo de los principales caladeros. En el Atlántico Norte, por ejemplo, y según el biólogo marino Daniel Pauly, la biomasa correspondiente a los peces de gran tamaño sólo representaba el 12% de la existente hacia 1950; en el NO de Africa, un área de gran actividad pesquera, la pérdida afectaba a dos terceras partes del stock que había en la misma época. La sobreexplotación de los caladeros fue el argumento utilizado por la Unión Europea en 2001 para plantear una reforma radical del sector (con recortes de hasta el 40% de las capturas en aguas comunitarias, y también de las subvenciones para la modernización de las flotas). Esta situación se agravó por la negativa de Marruecos a renegociar el acuerdo sobre pesca que finalizó en diciembre de 1999. Entre tanto, la flota española que faenaba en aguas marroquíes continuaba amarrada y unos 3000 trabajadores se hallaban sin empleo en 2001.

España se constituye, desde el año 2000, como el primer país comunitario que tiene instaurado y viene perfeccionando un esquema de control que se aplica en todos los puertos donde se desembarcan productos derivados de la pesca de terceros países. La mayor vigilancia se extiende al control de stocks regulados por alguna organización regional de pesca y no se autoriza desembarcos de productos pesqueros procedentes de países que no dispongan de cuotas, que no pueda demostrar que las capturas proceden de un área no regulada o que hayan agotado su cupo inicial.


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