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HISTORIA
Africa
Sudáfrica: bóers



Los bóers:
El término bóer -voz holandesa que significa colono- se aplicó a los primeros colonizadores de las Provincias Unidas que se fueron estableciendo en el cabo de Buena Esperanza a partir de 1662, y a sus descendientes afincados en Orange y Transvaal durante el siglo XIX. Los primeros colonizadores tuvieron que enfrentarse al acoso de la Compañía de Comercio holandesa que, favorecida por el Estado y sostenida por el capital de la burguesía comercial, los trataba como a subordinados inferiores, y a la hostilidad de las poblaciones hotentotas y bosquimanas, que, expulsadas por los bóers de sus fértiles tierras, intentaron recuperarlas una y otra vez. Con el tiempo, la población bóer fue aumentando, así como sus rebaños, lo que originó su desplazamiento hacia el norte y el este y nuevos enfrentamientos con los nativos y con la propia Administración holandesa. Cuando en 1806 los ingleses, para salvaguardar su comercio oriental, ocuparon la colonia de El Cabo, impusieron una administración más rígida que la holandesa y reconocieron a los indígenas ciertos derechos legales, lo cual irritó a los colonos holandeses, de ideología profundamente racista, que optaron por emigrar fuera del control británico y ocuparon nuevas tierras, lo que les ocasionó durísimos enfrentamientos con sus antiguos moradores, los nativos zulúes, a los que finalmente derrotaron en 1838. Pero los ingleses acabaron anexionándose también Natal, el nuevo emplazamiento de los bóers, y entonces éstos se trasladaron a los territorios situados al otro lado de los ríos Orange y Vaal, donde crearon las repúblicas independientes de Transvaal y Orange, que fueron reconocidas por los ingleses en 1852 y 1854. Sin embargo, un nuevo acontecimiento vino a alterar los planes de los perseverantes colonos: el descubrimiento de minas de oro en estas tierras en 1886 motivó una gran inmigración británica, apoyada por los capitalistas mineros, y el estallido, en 1899, de la llamada "guerra de los bóers", que acabó con la victoria británica en 1902.

El imperio británico en la época victoriana:
Inglaterra se encontraba en la cima de su poder colonial. La reina Victoria, que vivió hasta los 81 años, deja una época de esplendor, con un gran despliegue de poder político y prosperidad económica. En 1876, a iniciativa del primer ministro Benjamín Disraeli, había sido proclamada emperatriz de la India. Su largo reinado (1837-1901) también se destaca por su rigidez cultural. El clima ideológico estaba condicionado por una religiosidad muy fuerte, con tendencia al puritanismo. La fe en el progreso y la técnica queda expresada en la Exposición Universal de Londres de 1851. En el interior del país las diferencias entre ricos y pobres se acentúan mucho, lo que preparó el terreno a la ideología de la lucha de clases.

Guerra de 1899-1902:
El primer ministro de la colonia del Cabo Cecil Rohdes (1890-1896) tenía como objetivo la creación de un imperio colonial desde el Cabo hasta El Cairo, además de apropiarse de las reservas de diamantes y oro de la zona de la República Sudafricana y del estado libre de Orange. Rohdes llegó a tener gran influencia por el descubrimiento de un yacimiento de diamantes, ya había intentado apoyar un golpe de estado fallido contra el gobierno del Transvaal y tuvo que abandonar inmediatamente su cargo. Al estallar la guerra la ventaja fue primero para los 88.000 bóers, que la consideraban una segunda guerra de liberación contra los británicos, tras la de 1880-1881. Cuando la superpotencia colonial desplegó su contingente bajo el mando de los mejores militares enviados a Africa del Sur, el curso de la guerra cambió radicalmente. En el bando británico luchan 450.000 hombres, 250.000 de los cuales son soldados regulares, 109.000 voluntarios británicos, 53.000 colonos sudafricanos, 31.000 canadienses, australianos y neozelandeses.

Guerra de guerrillas:
Tras los combates en 1899 y la ocupación de Orange y Transvaal los británicos ven la guerra ganada. En 1900 las capitales de las repúblicas son ocupadas. Los bóers inician una guerra de guerrillas a la que los británicos responden con expediciones contra las familias bóers. Queman las granjas y los campos, destruyen las cosechas e internan a las mujeres y a los niños. En 1902, 100.000 mujeres y niños bóers se hallan en campos de prisioneros, 30.000 hombres son prisioneros de guerra y han muerto 6.000 bóers y 22.000 británicos. En 1902 se reúne una asamblea de las repúblicas para establecer las condiciones de paz. Con 56 votos a favor y 4 en contra deciden el fin de la guerra. Renuncian a su independencia y reconocen el dominio de Gran Bretaña. El 31 de mayo en Vereeniging los comandantes en jefe lord Herbert Kitchener y lord Alfred Milner; y representantes del gobierno del estado de Orange y de la República Sudafricana firman el tratado de paz. Las repúblicas pasan a ser colonias británicas y Londres se asegura sus reservas de materias primas.

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