HISTORIA
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Sudamérica



Francisco Pizarro (1478-1541):
Conquistador del Perú. Perteneció a una familia de conquistadores. Se dice que en su infancia se dedicaba a guardar cerdos. Marchó a Sevilla y luego a Italia, donde fue soldado del Gran Capitán de 1498 a 1501. En 1502 hizo su primer viaje a la Indias con Nicolás de Ovando; después estuvo con la expedición de Alonso de Ojeda a Urabá, donde Ojeda le dejó al mando de los que quedaban. Intervino con Núñez de Balboa en la llegada al Océano Pacífico (1513), y también estuvo en la fundación de Panamá, donde se instaló. Se asoció con Diego de Almagro y con el clérigo Hernando de Luque con la pretensión de llegar a las tierras del Perú, de las que habían oído hablar. En el primer intento (1524) se tuvieron que volver por falta de medios, tras un encuentro con los indios del que Pizarro salió con siete heridas. También se frustró la segunda expedición; quedó Pizarro, sin embargo, algún tiempo con otros 13 hombres. Cuando volvieron a Panamá con muestras de riqueza, el Gobernador no les prestó mucha atención y Pizarro regresó a España. En 1529 negoció en Toledo con la Corona el título de Gobernador y adelantado de las nuevas tierras; estos privilegios fueron a su vuelta a América motivo de las primeras rencillas con Almagro. Se volvió a embarcar hacia Panamá en 1530 con sus hermanos Hernando , Gonzalo y Juan, y con su tío Francisco Martínez de Alcántara. De allí salió a finales de año hacia Perú, con tres navíos, 180 hombres y 37 caballos. Tras muchas penalidades logró llegar a Cajamarca, capital de imperio inca, donde vivía el emperador Atahualpa. Entró en la ciudad el 15 de noviembre de 1532 y en una breve entrevista con Atahualpa éste les instó a que le devolviera ls tierras tomadas y aplazaran la entrevista para el día siguiente. Aquella noche los españoles se escondieron alrededor de la plaza. Cuando al otro día llegó el Inca con su escolta y se empezó a impacientar, cayeron sobre ellos de improviso, ahuyentándoles y apresando a Atahualpa. La leyenda indica que Atahualpa ofreció una habitación llena de oro por su rescate, pero esto no tiene fundamento histórico. Los ejércitos incas regresaron a Quito, y esto fue entendido como un movimiento de tropas hacia Cajamarca. Se acusó a Atahualpa de traición al pacto que se había acordado, se le procesó y se le condenó a muerte. Después marcharon sobre Jauja, y luego tomaron Cuzco, donde Pizarro nombró soberano a Manco Cápac.

Disputas entre conquistadores:
En 1535 fundó su capital, la Ciudad de los Reyes, hoy día Lima. Su hermano Hernando fue este mismo a España a entregar el quinto real, y regresó con el título de marqués para su hermano y con el de adelantado para Almagro, que debía situarse 200 leguas al sur de los territorios de Pizarro. Al producirse el alzamiento de Manco Cápac, los incas sitian a Cuzco. Será Almagro con sus tropas quien logra liberarlo en 1537, pero se quedará con la región apresando a Hernando. Francisco acude desde Lima lográndose el acuerdo de paz en Mala, por el que Almagro puso en libertad a Hernando. Este atacaría cogiendo desprevenido a Almagro y derrotando a sus tropas. Almagro fue juzgado y condenado a muerte. Pizarro estuvo entonces dedicado al gobierno tranquilo de la Ciudad de los Reyes, fundó Arequipa y Chuquisaía, y mandó a su hermano Gonzalo a inspeccionar Quito, Valdivia y Chile. Fue asaltado en su palacio por una docena de almagristas que lo mataron. Caído en el suelo, trazó con su dedo mojado en su propia sangre la señal de la cruz en suelo, y murió besándola.

Diego de Almagro (1475-1538):
Estuvo al servicio de Pedrarias Dávila en Panamá, donde se asoció con Francisco Pizarro y Hernando Luque para realizar la exploración y conquista del Perú. Participó en las tres expediciones que culminaron con la conquista del Imperio incaico (1524, 1526 y 1532) y consiguió, junto con Sebastián de Benalcázar, que Pedro de Alvarado desistiera de ocupar el sector de Quito (1534).Pronto surgió la rivalidad entre él y Pizarro, pues mientras éste era reconocido como gobernador y capitán general de las tierras conquistadas, a Almagro se le designó alcaide de la fortaleza de Túmbez. Nombrado luego por el emperador adelantado de los territorios situados al sur de los dominios de Pizarro, partió en 1535 hacia Chile; regresó al no encontrar las riquezas esperadas y se apoderó de Cuzco (1537), ciudad disputada por ambos. Las tropas enviadas por Pizarro fueron vencidas en Abancay (1537). Pizarro envió nuevas tropas, mandadas por su hermano Hernando, que derrotaron en Las Salinas (1538) a las de Almagro. Sentenciado éste a muerte, fue estrangulado en la cárcel y su cadáver decapitado.

Hernán Cortés (1485-1547):
Hijo de familia hidalga, estudió en la Universidad de Salamanca, pero pronto abrazó la carrera militar. En 1504 se alistó en la expedición de Alonso Quintero y se estableció en La Española. En 1511 participó en la conquista de Cuba y en compensación recibió una encomienda en Santiago de Baracoa. Designado en un principio por el gobernador de Cuba, Velázquez, para dirigir una expedición en socorro de Grijalva que había llegado a las costas de México, le fue denegada la autoridad poco después. Sin embargo, Cortés partió haca México en 1519 con una flota de once naves y un contingente de 660 hombres. Desembarcaron en Cozumel, en Yucatán, y avanzaron hasta San Juan de Ulúa; en este lugar surgieron los primeros conflictos con los expedicionarios. Fundó la ciudad de Veracruz, pero la llegada de un barco procedente de Cuba incitó a los descontentos a preparar la huida. Descubierta la conjura por Cortés, fue reprimida duramente y después de enviar una nave hacia España, destruyó las restantes, dejó una pequeña guarnición en Veracruz,y prosiguió su marcha hacia México. Se alió con los tlaxcaltecas, enemigos de los aztecas, y entró en Cholula, donde realizó un ataque preventivo, en que murieron unos 3000 indios, al enterarse de que preparaban una conjura contra ellos. Prosiguió su marcha, a pesar de que los emisarios de Moctezuma le instaron para que se retirase, y el 8 de Noviembre de 1519 entraba en Tenochtitlán. Aparentemente fue bien recibido, pero al poco tiempo se enteró de que la guarnición de Veracruz había sido aniquilada por los aztecas. Cortés aprovechó este suceso para ejecutar en la plaza a los que habían tomado parte en esta expedición. En 1520 tuvo que dejar una pequeña guarnición al mando de Alvarado y abandonar la ciudad con el resto de sus hombres para enfrentarse a las tropas que, al mando de Narváez, había enviado el gobernador de Cuba. Sin demasiadas dificultades consiguió que la mayor parte de los soldados de Narváez pasaran a engrosar sus tropas y con ellos regresó a la capital, donde se encontró con la población azteca sublevada a causa de la matanza hecha por Pedro de Alvarado en el Templo Mayor. Moctezuma murió en condicones no aclaradas, y después de resistir algunos días, Cortés y Alvarado decidieron salir de México la noche del 30 de Junio de 1520, la Noche Triste. Perseguido por los aztecas, sus tropas se vieron diezmadas, pero lograron derrotarles en la batalla de Otumba (7 de Julio), lo que permitió a Cortés recomponer sus tropas y poner sitio a Tenochtitlán los últimos días de 1520. A mediados de 1521 consiguieron vencer la enérgica resistencia de los aztecas y el 30 de Mayo, el último emperador azteca, Cuauhtémoc, rindió la ciudad a Cortés. Los reinos de Michoacán y Zapotecapán se soometieron voluntariamente, y los capitanes de Cortés realizaron la conquista de toda la región central. Estas tierras constituyeron la Nueva España y su gobierno fue encomendado a Cortés, quien inició su organización y administración (Ordenanzas de Cortés), pero las disputas con Narváez y Velázquez decidieron al Consejo de Indias a desposeerlo del gobierno de Nueva España (1528). Se le concedió el título de Capitán General y de marqués del Valle de Oaxaca, y se le cedieron 22 villas y 23.000 vasallos, lo que fue motivo de una larga controversia con la Ciudad de México. En 1530 regresó a Nueva España, donde continuó sus expediciones, llegando en una de ellas hasta la Baja California (1536). De nuevo en España, participó en la expedición a Argel (1541) y vivió el resto de su vida aislado de la corte.

Pedro de Valdivia (1502-1554):
Conquistador extremeño. Soldado desde su juventud, hizo sus primeras armas en la lucha contra el rey de Francia. Combatió en Flandes y pasó a Italia bajo el mando del Marqués de Pescara, a cuyas órdenes participa en la batalla de Pavía, que puso fin a la guerra entre el emperador y Francisco I. Su amigo Jerónimo de Alderete, su amigo, le persuadió a unirse a la expedición que se preparaba hacia las Indias. Al estallar la rebelión del Inca Manco en el Perú, los hermanos Pizarro, sitiados en el Cuzco, piden refuerzos, y entre los primeros en acudir está Pedro de Valdivia. En esta ocasión obtuvo su primer triunfo en tierras peruanas. El Marqués de Pizarro y sus hermanos le colman de honores y se convierte en un gran personaje, rico hacendado, encomendero del Valle de la Canela y minero. Pero su sed de aventuras le lleva a intentar la empresa en que fracasara Almagro, la conquista de Chile. Comenzó la penetración a través de un desierto, hasta llegar a los fértiles terrenos del Valle de Copliapó, de que tomó posesión en nombre del rey de España dándoles el nombre de Nueva Extremadura. En 1540, después de atravesar el valle del Aconcagua, en luchas incesantes con los indios, los españoles llegan al valle de Mapocho y en él fundan la primera ciudad chilena, Santiago. A la muerte de Pizarro Chile es ya una gobernación separada del Perú. Valdivia comenzó a organizar la colonia, que tuvo que luchar incesantemente con los indios, que atacaron Santiago en masa. A su regreso, Valdivia encuentra la ciudad casi destruida. Sin embargo, con sus grandes dotes de administración, reorganizó la vida de la colonia y mantuvo su espíritu durante los difíciles años que siguieron. Al estallar la sublevación de Gonzalo Pizarro, Valdivia vuelve al Perú y se pone a las órdenes del gobernador Pedro de La Gasca. Fue nombrado jefe del ejército que organizó y dirigió con tal acierto que en menos de dos meses puso fin a la lucha, tras vencer al temido capitán Francisco de Carvajal, llamado el 'demonio de los Andes'. La Gasca le confirmó como gobernador de Chile. Vuelto a Chile en 1549, prosigue su obra de colonización, y funda las ciudades de Concepción (1550), Imperial (1551). Valdivia (1552) y Villarica (1552). Los araucanos, mientras tanto, prepararon una sublevación. Esto llegó a oídos de Valdivia, que ordenó la construcción de fuertes en Purén, Tucapal y Arauco, en el segundo de los cuales cayó en poder del indio Lautaro, cuyas tropas le dieron cruel muerte tras martirizarle durante tres días. Su obra había echado hondas raíces en Chile, siendo continuada por sus sucesores. Por su tarea civilizadora, su amplia visión política y su amor a la tierra conquistada, visible en las cartas que envió al rey, Valdivia abrió allí un horizonte histórico. Puede considerársele como el fundador de la nacionalidad chilena.

Francisco de Orellana (1511-1546):
Explorador y conquistador español. De espíritu joven e impetuoso, y gran conocedor de lenguas indígenas, fue el que navegó por primera vez el río Amazonas. Partió hacia el Nuevo Mundo probablemente en la expedición de Alvarado, pues en 1528 se encontraba en Panamá. Pronto se trasladó al Perú con Pizarro, al que ayudó en sus conquistas. Posteriormente, fue elegido lugarteniente de Pizarro, aunque más bien se trataba de una división de poderes, pues Pizarro se ocupaba de la parte bélica y Orellana de la administración interna. Buscan el mar del Norte, y aunque Orellana no está del todo conforme, accede a las órdenes de Pizarro. La marcha es tan penosa que Pizarro ordenó a Orellana que se adelantara con algunos hombres en el bergantín, con el fin de ganar tiempo y poder llegar cuanto antes a los lugares poblados. Sin embargo los hechos fueron muy distintos, pues la confluencia del rió Coca con el Napo constituía un terreno cenagoso. Pero siguieron adelante, hacia la desembocadura del Aguarico, donde encontraron ya los primeros habitantes. Luego llegaron al delta del Amazonas y desde la desmbocadura del Amazonas a la isla Margarita tardaron 15 días. El viaje terminó en septiembre de 1542. El Consejo de Indias le concedió el título de adelantado de la Nueva Andalucía y un permiso para preparar una nueva expedición. Salió nuevamente de España en 1546, pero esta vez no con tan buena fortuna, pues de cuatro barcos que llevaba sólo se salvó uno en la travesía hasta América. Con él intentó remontar el río, pero murió de fiebres poco después.


Errores, violencias y grandezas (dic 2003):
Las Conferencias Iberoamericanas, de las cuales llevamos ya trece, han revitalizado la idea de que una veintena larga de repúblicas hispanohablantes y Brasil, más sus "primos ibéricos" -como dijo recientemente Kofi Annan en la XIII de esas cumbres, en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia-, constituyen una auténtica comunidad a escala mundial; y no sólo con muy antiguos entronques históricos, sino también en la fase actual de globalización económica, por toda clase de conexiones al alza en términos de comercio, inversión de capitales, servicios financieros, navegación aérea y marítima, intercambios culturales, etcétera. Esa extensa área es lo que en los siglos XVI a XIX constituyó el antiguo Imperio de los pueblos ibéricos, que iba más allá del norte de California, incluso con algunos enclaves en Alaska, como Córdova y Valdez, hasta la Tierra de Fuego; agrupando tan extenso territorios como los virreinatos de Nueva España, Nueva Granada, el Perú y el Río de la Plata; más las capitanías generales de toda una serie de zonas como Cuba, Puerto Rico, Florida, Guatemala, Venezuela y Chile. Además, naturalmente, del cuasicontinente brasileño. Sin ninguna saudade por aquellos tiempos -pues como dice José Luis de Vilallonga, "la nostalgia es un error"-, pero sí con el orgullo de haber contribuido nuestro país a tantas cosas, no exentas muchas veces de errores y violencias, pero también indudables grandezas, tenemos que sentir algo muy próximo a nosotros, entre la obligación y el interés, para seguir los acontecimientos de ese cúmulo de países prácticamente como si fuera cosa propia. [...] podríamos decir que las Américas más próximas a nosotros están en pleno movimiento. Es un esfuerzo al que tenemos que contribuir a dar prestancia y fuerza a una de las áreas idiomáticas más extensas del planeta, junto con el inglés y el chino. Y con las más estrechas vinculaciones de todo tipo, que van mucho más allá de lo meramente económico y financiero. (Ramón Tamames)


Loor de españoles. López de Gómara (1552):
Tanta tierra como dicho tengo han descubierto, andado y convertido nuestros españoles en sesenta años de conquista. Nunca jamás rey ni gente anduvo y sujetó tanto en tan breve tiempo como la nuestra, ni ha hecho ni merecido lo que ella, así en armas y navegación como en la predicación del santo Evangelio y conversión de idólatras; por lo cual son españoles dignísimos de alabanza en todas las partes del mundo. Bendito Dios, que les dio tal gracia y poder! Buena loa y gloria es de nuestros reyes y hombres de España que hayan hecho a los indios tomar y tener un Dios, una fe y un bautismo, y quitándoles la idolatría, los sacrificios de hombres, y el comer carne humana, la sodomía y otros grandes y malos pecados, que nuestro buen Dios mucho aborrece y castiga. Hanles también quitado la muchedumbre de mujeres, envejecida costumbre y deleite entre todos aquellos hombres carnales; hanles mostrado letras, que sin ellas son los hombres como animales, y el uso del hierro, que tan necesario es a hombre; asimismo les han mostrado muchas buenas costumbres, artes y policía para mejor pasar la vida; lo cual todo, y aun cada cosa por sí, vale, sin duda ninguna, mucho más que la pluma ni las perlas ni la plata ni el oro que les han tomado, mayormente que no se servían de estos metales en moneda, que es su propio uso y provecho, sino contentarse con lo que sacaban de las minas y ríos y sepulturas. No tiene cuenta el oro y plata, ca pasan de sesenta millones, ni las perlas y esmeraldas que han sacado de bajo la tierra y agua; en comparación de lo cual es muy poco el oro y plata que los indios tenían. El mal que hay en ello es haber hecho trabajar demasiadamente a los indios en las minas, en la pesquería de perlas y en las cargas. Oso decir sobre esto que todos cuantos han hecho morir indios así, que han sido muchos, casi todos han acabado mal. En lo cual, paréceme que Dios ha castigado sus gravísimos pecados por aquella vía. Yo escribo sola y brevemente la conquista de Indias. Quien quisiere ver la justificación de ella, lea al doctor Sepúlveda, cronista del emperador, que la escribió en latín doctísimamente; y así quedará satisfecho del todo. Francisco López de Gómara (1511-1565). Historia general de las Indias y conquista de México [CCXXIV]

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