MAR
SAHARA
Conflictos



Antonio Guillén, Capitán del Volcán de Tejeda:
[...] Uno de los momentos más tristes fue el día que el Frente Polisario atacó nuestro barco. Ocurrió en las cercanías al Archipiélago durante el verano de 1986. Navegábamos desde Mauritania a Las Palmas, a siete millas de la costa. El mar estaba tranquilo cuando de repente vi fuegos artificiales cayendo por delante del barco. Me sorprendió e inicialmente pensé que los marroquíes estaban haciendo una gran fiesta, cuando empecé a oír el ruido de ametralladoras y a notar las balas silbando a nuestro alrededor. Los artificios no eran otra cosa que granadas anticarro que iban lanzando dos lanchas zodiac del Frente Polisario. Oíamos el zumbido del disparo y nos encogíamos esperando el obús. A veces caía en el agua y otra nos daba. El proyectil entraba por los mamparos y explotaba dentro. Rápidamente avisé por radio a dos patrulleras de la Armada que estaban en la zona y les pedí que vinieran a toda máquina, porque pensaba que nos iban a hundir. Las patrulleras estaban a una hora, pero yo les seguía llamando y les preguntaba ¿A qué distancia están? Ellos respondían a 35 minutos, a 30 minutos, cuando finalmente estaban a 15 minutos, las zodiac se fueron. Seguramente tenían la radio y se fueron para que las patrulleras no les cayeran encima. Una bala de ametralladora alcanzó a uno de mis marineros, José Hernández, que estaba próximo a jubilarse. Prácticamente se cruzó con el proyectil, que le arrancó el brazo. Cuando llegó la patrullera un médico lo vio y se lo llevaron al Esperanza del Mar, pero estaba muy lejos de nosotros y cuando subió a bordo estaba casi desangrado, no pudieron hacer nada por él. Mataron a un hombre que no tenía nada que ver. No les guardo rencor a los del Frente Polisario, pero iban a por nosotros. Si nos hubiesen querido hundir, nos habrían disparado por debajo de la línea de flotación, pero todos los disparos cayeron muy por arriba, en la zona de habilitación. Querían que tuviésemos varios muertos, pero que llegáramos a puerto para contarlo. Poco después atacaron a otro barco grande que pasaba por la zona y tuvo que ir a Las Palmas para reparar los daños.


Evasiones durante la Guerra Civil:
Cientos de canarios, quizás miles, lograron salir de las islas a lo largo de los años de la guerra de España huyendo de la ocupación militar y del terror que se implantó en el archipiélago a partir del 18 de julio de 1936. Sin embargo, no era fácil escaparse y muchos fracasaron en el empeño. Otros sí lo lograron y pudieron alcanzar algún puerto de la costa africana bajo jurisdicción francesa, generalmente a Dakar, Port-Etienne, Safi y Casablanca. Algunos lo intentaron en falúas y otras embarcaciones desde la isla más cercana a Africa, Lanzarote. Pero la mayoría eran marineros o pescadores que aprovechaban las escalas africanas para quedarse y pedir asilo político a las autoridades coloniales francesas de Marruecos y Senegal. Esta forma de evasión llegó a ser tan frecuente que las autoridades franquistas llegaron a poner falangistas armados en los pesqueros para impedir las fugas. Probablemente, la fuga más sonada fue la que protagonizaron 23 presos republicanos deportados a Villa Cisneros y la mayor parte de la guarnición de ese enclave colonial español -cerca de 100 soldados- en la noche del 13 al 14 de marzo de 1937. Estos logran capturar el vapor correo procedente de Las Palmas, el Viera y Clavijo, muchos de cuyos tripulantes se sumarán a la fuga, y pondrán rumbo al puerto de Dakar. Fueron 152 los fugados entre presos, militares y tripulantes. La importancia de estas fugas de canarios está reflejada en un oficio del Cónsul de la República española en Burdeos, Pedro Lecuona, en la que da cuenta de la llegada de 10 pescadores canarios que habían huido el 16 de febrero de 1938 de las islas. Otra forma de llegar a la zona republicana desde Canarias era el canje de prisioneros. Se conoce un canje importante de 90 presos republicanos que se encontraban en el campo de concentración de Fyffes en Tenerife y que voluntariamente desearon ir a la zona controlada por el Ejército republicano. Los 90 fueron trasladados a Barcelona, en septiembre de 1938, y muchos de ellos decidieron luchar por la República cuando ésta se encontraba acorralada por las tropas franquistas. (Sergio Millares Cantero)


Hundimiento del pesquero Cruz del Mar (1978):
Al caer la noche del 28 de noviembre de 1978, un pesquero con base en el puerto de La Luz, que se encontraba faenando en el banco canario sahariano, fue abordado por una lancha zodiac de gran tamaño en la que viajaban veinte hombres vestidos con traje de buceo y armados con metralletas. El asalto se produjo cuando el Cruz del Mar, de 19 metros de eslora y matriculado en Vivero (Lugo), estaba fondeado a dos millas y media de Punta Cabiño, al norte de Cabo Bojador, según la versión oficial de la Zona Marítima de Canarias. Allí había encontrado refugio ante el fuerte oleaje para pasar la noche. El contramaestre, Agustín Hernández Marrero, dio la voz de alarma y el patrón, José María Hernández Marrero, comunicó el incidente a través de la emisora. Los diez pescadores temieron en principio que se tratara de un apresamiento marroquí, aunque les extrañó el sigilo y la presencia de la lancha neumática en vez de la habitual patrullera. Una vez a bordo, varios asaltantes, que hablaban un correcto español, obligaron a los pescadores a colocarse en fila sobre la proa del barco. Tras saquear la comida y enseres y robarles los relojes que portaban, colocaron una carga explosiva en las bodegas. Segundos más tarde abrieron fuego a bocajarro contra el grupo. Tres tuvieron tiempo de saltar al agua, donde milagrosamente sobrevivieron después de que el comando descargara su munición en el mar. “Disparaban a todo lo que se movía; no sé cómo escapamos”, declaró Miguel Ángel Rodríguez García, uno de los tres supervivientes. Corrieron la misma suerte su hermano Eusebio y Manuel Hernández Marrero, que permaneció aferrado a la pala del timón. Una vez se alejaron los terroristas, lograron echar al agua una balsa salvavidas. Minutos más tarde una fuerte explosión hundió el Cruz del Mar. Murieron el patrón, el contramaestre y cinco tripulantes más: Juan Suárez Rodríguez, Amador Hernández Marrero, Rafael Salas Fernández, Alfredo Rodríguez Marrero y el menor de 14 años Sebastián Cañadas García. Avanzada la madrugada, los náufragos pudieron alcanzar al pesquero lanzaroteño Chico Grande. Posteriormente acudieron el destructor Churruca y la corbeta Atrevida. Sólo se recuperaron tres cadáveres. El comandante militar de Marina de Las Palmas, Jaráiz Franco, señaló que las características del ataque eran las habituales del Frente Polisario y recordó que dos días antes un pesquero marroquí sufrió un asalto similar. El Gobierno español, presidido por Adolfo Suárez, se reunió con carácter de urgencia y expresó “la más enérgica repulsa por la barbarie del incalificable hecho”. Hoy sigue siendo una incógnita quién perpetró la masacre. (Juan Carlos Mateu y María Doménech)

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