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Leyendas
La mandrágora



La concha de los peregrinos de Santiago:
Sabemos que a los peregrinos antiguos se les representa con una concha en la esclavina. O con varias. Pero no a todos los peregrinos, sino a los que se dirigen a Santiago de Compostela, a los peregrinos jacobeos. Sabemos también que esta concha de peregrino es de vieira, una concha que se produce en las costas de Galicia en mucha cantidad. Hay vieiras de tipos distintos, con la estructura de los canales del dorso más o menos recta o curvada. Pero ¿cuál es el origen del uso de esta concha por los peregrinos de Santiago? El apóstol Santiago vino a España a predicar la fe. Esto es cierto. Luego fue a Jerusalén y allí sufrió martirio. Y cuenta una leyenda que una noche, mientras estaban los pescadores en el mar, les sorprendió una tormenta. Y, de pronto, vieron una barca milagrosa que parecía de piedra. Con la aparición de esta barca se clamó el mar. La barca se había detenido encallada en un arrecife que nadie había visto antes. Se acercaron y vieron que la barca contenía el cuerpo del apóstol y que el arrecife estaba formado por vieiras, como una indicación del sitio donde el apóstol quería que descansaran sus restos mortales. Y aquéllas fueron las primeras vieiras que los peregrinos que trasladaron los restos del apóstol se sujetaron a las esclavinas.

San Roque con atuendo de peregrino ruta jacobea Hojas frutos y raíces de mandrágora Unicornio y doncella Unicornio

La mandrágora:
Apenas existe tal misterio en la actualidad, porque apenas existen mandrágoras. O no existen al menos mandrágoras cuyas raíces tengan la forma clásica de la mandrágora legendaria. Es una forma que recuerda un cuerpo humano. Y a esta raíz prodigiosa se le han atribuido, en otros tiempos virtudes. Y se ha vendido a precios muy elevados como afrodisíaco garantizado. De lo que no se tiene noticia es de los resultados. La verdad es que existe en nuestro país una planta con este nombre. Es planta antigua, pues el nombre es griego. No se conoce el significado de esta palabra mandrágora, que en griego es el nombre de una planta. [...] La planta a la que la leyenda, ya desde antiguo, atribuye virtudes, tiene la raíz en forma de ser humano. Pero no parece que ninguna planta tenga la raíz de veras de esta forma. Es posible que las raíces de la mandrágora de formas más o menos parecidas a hombrecitos hayan sido previamente manipuladas. Y también, posiblemente, falsificadas con otras raíces, las de algunos Alliums o las de Brionia. Sí, parece que lo único que tiene de veras aprovechable la mandrágora es su leyenda. Desde muy antiguo se han atribuido virtudes y hechizos a estas raíces en forma de cuerpos humanos, procedan de donde procedan. Se ha dicho que son los mejores amuletos para tener la suerte de cara en empresas sentimentales y de negocios. En fin, que poseer una mandrágora es tener resueltos todos los problemas. Y es natural que si un herborista, o un mago, posee alguna, no la venda si no se la pagan bien. La leyenda asegura que todas las raíces de mandrágora se transforman en hombrecitos de verdad, como pequeños duendes, y que se dedican a favorecer al dueño de la planta. No asegura la leyenda que todas las raíces de mandrágora tengan forma humana. Que la tienen algunas, sí. Y que éstas son las verdaderas plantas hechiceras. El afortunado poseedor de una raíz de mandrágora en forma de hombrecito sostiene que esta planta, en el momento de arrancarla grita. Y que el grito mata a quien intenta arrancarla. Y que el procedimiento para arrancarla y salvar la vida es el siguiente. Se cava hondo alrededor de la raíz hasta ponerla al descubierto. Mientras no se intente arrancarla no hay peligro. Se ata una cuerda a la raíz y el otro extremo se ata al cuello de un perro. Se llama al perro desde cierta distancia. El perro quiere acudir, tira de la planta y la arranca, grita, y el perro muere. No hay más remedio que sacrificar al perro. Pero se ve que, dado el poder hechicero de la mandrágora, merece la pena sacrificar un perro. (Noel Clarasó)

La medicina de la antigua civilización babilónica usaba como remedios la mandrágora, el opio, cáñamo, cerveza y vino, asi como diversos tipos de veneno. El Cannabis se cultivaba libremente en Escocia hace mil años y se empleaba para obtener aceite de lámparas o mezclado con mantequilla como digestivo.

Remedios macabros. Momias falsificadas:
Las momias eran profanadas por los árabes para hacer medicinas muy costosas contra las úlceras, la anemia o la jaqueca. Algunos astutos comerciantes, ante su escasez, las fabricaban a partir de cadáveres obtenidos por las calles o robados en los cementerios. La pócima era vendida en pequeños frascos que contenían un trozo de carne humana aliñada con sustancias aromáticas, aceites y resinas. En occidente esta práctica clandestina se hacían con cuerpos de ahorcados recientes, secados al horno y bañados en betún.

Unicornio San Bradan celebrando misa Barco de San Bradan a lomos de la ballena Tritón

Serpientes marinas:
Jormungandr, la serpiente que rodeaba la Midgard (la Tierra) en la mitología escandinava, era la perpetua enemiga de Tor. Aristóteles (s.IV a.C.) fue uno de los primeros en describir serpientes marinas reales. En su Historia Animalium, refiere que son muy grandes y cuenta que al ser atacados por estas criaturas marinas cerca de las costas libias, unos marineros vieron huesos de bueyes devorados por ellas. Uno de sus trirremes zozobró cuando varias serpientes marinas arremetieron contra él. Un avistamiento célebre fue el que realizara Oloff Mansson, arzobispo de Upsala, quien en su Historia de gentibus septentrionalis (1555), habla de una criatura enorme que sembraba el terror entre los pescadores noruegos. Su descripción es detallada. Posee comúnmente pelos de medio metro de longitud cayéndole por el cuello y escamas afiladas, es negro y tiene la mirada inflamada. Uno de los testimonios más fiables pertenece al célebre obispo noruego Hans Egede. En ruta hacia Groenlandia (1734) vio emerger de las aguas una serpiente que superaba con la cabeza la altura del mástil mayor. Al sumergirse, observó que tenía la cola más larga que el barco entero.. El capitán Peter McQuhoe describió a su vuelta a Londres todos los detalles de un avistamiento entre el cabo de Buena Esperanza y Santa Helena. Fue observada por toda la tripulación del Daedalus una criatura de 18 m, parda y con la garganta blanca, con algo semejante a la crin de un caballo [...] cayéndole sobre el lomo.


La tribu perdida de Israel en América:
En el siglo XIX otra referencia bíblica es invocada por Joseph Smith, el fundador de la religión mormona. Afirma, con la pretensión de dotar así a los americanos de antepasados judíos, que en el momento de la construcción de la torre de Babel, la tribu de los Jareditas se rebeló y partió para establecerse bajo otros cielos, los de América donde los últimos representantes de aquella primera colonia se extinguieron en el siglo II antes de nuestra era. Mientras tanto, otro grupo bajo la dirección de Lethi atravesó el océano hacia 600 a. de J.C. y en el momento de llegar, se dividió en dos. Los Nefitas se fueron a fundar las ciudades de América Central y de los Andes, pero sus últimos representantes murieron en 324 antes de nuestra era. Los otros, más primitivos y nómadas, fueron los antepasados de los indios de la América del Norte. Hay que señalar por otra parte que el Libro de los Mormones asimila el dios Quetzalcoatl a Jesucristo. Existe otra teoría que pretende que barcos extraviados de la flota del rey Salomón habrían llegado hasta América. Los mormones no se contentan con inclinarse sobre sus textos sagrados e intentan demostrar de manera tangible que la tribu perdida de Israel se ha extraviado en América.


Cantigas Finis Terrae:
Al oeste de Compostela está el altar de los celtas donde los peregrinos queman la ropa y la serpiente azul amenaza con su lengua de espuma rugiente. Aquí no es el Fin de la Tierra sino el principio del mundo. Desplegados, como velas sobre el acantilado, un poco de puntillas, los peregrinos atisban la antorcha reluciente de la Estatua de la Libertad, jugando al escondite en el cobertizo sin fin de la curvatura terrestre. Es fácil descubrirla por encima de la espalda del mar, sin el velo permanente del terror latino, Finis Terrae. Aquí era la muerte del mundo y de las maravillas del mundo. Aquí, donde hoy bulle una materia añil en continua efervescencia y se produce la expansión natural del aire, se desplomaba hacia el abismo la Caravana de la Seda. (José María Jurado)


Creencias:
En localidades costeras de Noruega, cuando alguien se perdía en la mar, era costumbre llevar un gallo hasta el lugar del desastre, en la creencia de que el ave cantaba cuando el barco en que iba pasaba por el lugar donde se suponía estaba sumergido el cadáver.


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