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Guadalcanal (agosto 1942):
Como paso siguiente a la ocupación del pequeño atolón de Midway, único enclave en poder de los americanos, se planeó para el 7 de agosto la invasión de la isla de Guadalcanal. Una gran fuerza que incluía 3 portaaviones (Saratoga, Enterprise y Wasp), 7 cruceros y 19 destructores fue enviada al mando del almirante R.K.Turner. Los 2.200 soldados japoneses no fueron un gran obstáculo para el desembarco de la 1ª División de Marines y pronto se dispersaron por la jungla. Los americanos tomaron también las islas menores Tulagi, Gavutu y Tanambogo que protegían tres flancos de Guadalcanal. El estrecho y peligroso canal entre estas tres islas y la playa de Guadalcanal, fue llamado the Slot.
[Retirada de barcos:]
Los marines tomaron el aeródromo abandonado por los japoneses y lo rebautizaron Henderson Field (por un piloto muerto en Midway). Pero al día siguiente los aviones japoneses se dirigieron hacia la formación de portaaviones de Fletcher. Fue un día de intensos combates aéreos, con uno y otro bando devolviendo golpe por golpe. Pero Fletcher, temeroso de lo que la pérdida de portaaviones americanos significaría para el intento de recuperar el Pacífico, por no hablar de la pérdida de cobertura aérea que sus aparatos podían proporcionar a la iniciativa de Guadalcanal, decidió retirarse.
Esto se llevó a cabo con la aprobación de su superior, el vicealmirante Ghormley, pero propició que el almirante Turner, al mando de los cruceros y destructores que operaban en el Slot y eran la primera línea de protección para los marines desembarcados, también se retirara a mar abierto.
[Primer combate nocturno:]
[...] A medianoche, los siete cruceros y el destructor de la fuerza japonesa, al mando del almirante Gunichi Mikawa, se deslizaron entre los destructores que patrullaban la entrada del Slot y de inmediato se encontraron en medio de una parte del grupo de cruceros aliados. Los barcos japoneses lanzaron torpedos y a continuación abrieron fuego con sus cañones. Al cabo de un momento, se hundió el crucero australiano Camberra y el americano Chicago sufrió graves daños. Entonces la fuerza de Mikawa navegó alrededor de la isla de Savo, un poco al norte de Guadalcanal, y cayó sobre un contingente americano separado. En pocos minutos hundían los tres cruceros americanos que se encontraban allí. (Coffey)
Entre el 23 y el 25 de agosto, el plan de Yamamoto de destruir la fuerza de portaaviones norteamericana produjo un enfrentamiento en las Salomón Orientales del que resultó seriamente dañado el portaaviones Enterprise, que tuvo que transferir sus aviones a Henderson Field.
De este aeródromo salieron los aviones que obligaron a retirarse al convoy de refuerzo japonés.
Repetidamente los japoneses enviaban suministros a sus tropas escondidas en la selva a través de las operaciones nocturnas que los americanos llamaron Tokyo Express.
El convoy del 18 de septiembre de 1942:
La resistencia del general Vandegrift en la persecución terrestre y aérea, victoriosa ciertamente, necesitaba un refuerzo e incluso un aprovisionamiento, lo cual dio lugar a un gran convoy. Su paso entre el 12 y el 18 de septiembre costó a los americanos el portaaviones Wasp. Mientras tanto los marines y los raiders de Guadalcanal habían sufrido el ataque terrestre más peligroso. Lo soportaron de una forma heroica, aunque los japoneses de la brigada Kawaguchi penetraron en su campo. De día la brigada japonesa había sido ya anulada.
Con la llegada del convoy, el 18 de septiembre, Guadalcanal había sido salvado: los cazas y bombarderos lanzados por el Hornet y el Wasp la habían dejado en una posición tranquila; asegurando la soberanía del aire y también la guarnición. (Brossard)
Batalla en la isla de Santa Cruz (25 y 26 de octubre):
Acompañando al ataque por tierra de la división Sendai, los japoneses enviaron una gran escuadra
con sus dos nuevos portaaviones (Hitaka y Jayattaka), tres portaaviones más antiguos, cuatro acorazados, diez cruceros pesados y casi toda su aviación terrestre.
Con el hundimiento del Hornet y los daños en el Enterprise el combate debe considerarse una derrota americana. Sin embargo los japoneses perdieron 115 aviones y el resto de pilotos de élite que conservaban. Las 33 bajas entre los pilotos americanos eran sensiblemente menores y esta diferencia resultó ser decisiva.
La batalla de Guadalcanal (13, 14 y 15 de noviembre):
El la incursión del 13 de noviembre intervinieron dos acorazados retirados de la escolta de portaaviones ante la falta de barcos para bloquear el Slot. Turner había perdido la noche anterior 5 barcos y otros 5 habían sufrido graves daños.
Los japoneses intentaron un desembarco en masa. Las barcas rápidas vigías de Tulagi torpedearon un crucero y los aviones del Enterprise hundieron otro. Los transportes continuaron su camino después de que los destructores japoneses se replegaran al norte y los dejaran a merced de la aviación americana, que hundieron siete e incendiaron cinco. Cuatro lograron alcanzar la costa para desembarcar 6.000 hombres heridos y sin víveres.
El South Dakota fue acribillado por las granadas japonesas y se perdieron tres destructores americanos. El Washington se acercó a 8.500 metros de los japoneses y hundió al acorazado Kirishima y al crucero pesado Ayanami.
Evacuación japonesa:
El último enfrentamiento (batalla de Tassafaronga), antes de la evacuación japonesa tuvo lugar el 30 de noviembre. Ocho destructores japoneses en un intento de aprovisionamiento fueron frenados por cinco cruceros y cuatro destructores americanos, que volvieron a tener mayores pérdidas que los nipones con un crucero hundido y tres muy dañados.
Las patrullas contra estas incursiones fueron muy costosas en barcos y tardaron mucho tiempo en convencer a los japoneses, pero impidieron el reabastecimiento japonés y al fin los persuadieron de que habían perdido la isla.
Cambio de la supremacía militar:
Durante un tiempo los americanos se quedaron sin barcos de combate para desplegar en la zona. Sin embargo la industria americana en pleno desarrollo fabricaba material de guerra a un ritmo sin precedentes. Consiguieron renovar gran número de aviones y alcanzar el aumento previsto de portaaviones. Los japoneses entregados a la misma tarea no pudieron conseguir nada parecido.
La Gran Asia oriental ocupada por Japón, que debía suministrar las materias primas necesarias para el esfuerzo militar, era un amplísimo frente en que debían defenderse de ataques ingleses y chinos. Los americanos iban constantemente acumulando material y combatientes en Australia, Nueva Zelanda y Nueva Caledonia.
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