|
Crisis económica:
El subsidio soviético se calculaba en 5000 millones $ anuales.
Pérdida del mercado socialista.
Producción agrícola diseñada para el abastecimiento de los países socialistas.
En 1995 se abrió al capital extranjero casi todos los sectores económicos.
Se ha legalizado la tenencia de divisas y el trabajo por cuenta propia
Las granjas estatales se han transformado en cooperativas.
La ley no permite a los cubanos participar en la propiedad de las empresas.
España constituye el 9% del comercio exterior cubano. Importa tabaco, pescado, crustáceos, preparados de carne y ron.
Bloqueo económico:
Cuba ha sido objeto por parte del gobierno estadounidense de un prolongado bloqueo económico. Un grupo de congresistas con el respaldo de la Fundación Nacional Cubano Americana considera que se debe hacer más rígido para acelerar el colapso de la economía y junto con ella el de la sociedad.
El congreso está dividido en este asunto. España se pronuncia en contra.
Exodo hacia EEUU:
Es el signo más notorio del deterioro de las condiciones sociales.
En Agosto 1994 el flujo era de 500 balseros diarios.
30.000 fueron alojados en Guantánamo durante 9 meses.
En 1995 EEUU recibió 60.000 refugiados.
En mayo 1995 EEUU acordó devolver todos los inmigrantes ilegales a las autoridades cubanas.
Si el Che viviera (21/08/06):
[...] Guevara se fue en el momento justo, hace 39 años, en la quebrada del Yuro. "Apunte bien que va a matar a un hombre", le dijo al militar que lo asesinó y la France Press mandó la foto al mundo. Un hombre escuálido, parecido a Jesucristo, semidesnudo, recostado sobre una pila, con ojos abiertos y dulce sonrisa; herido de bala, pero lanceado, para el mundo, por algún centurión romano. Era el mito del hijo del carpintero el que regresaba, el de un hombre que va por el mundo luchando por la justicia, por las viudas y los huérfanos, como un viejo caballero.
Korda, el fotógrafo que lo inmortalizó, también pasó a mejor vida. El dijo que era temprano, que el Che estaba preocupado y miró hacia un lado, donde una corbeta acababa de disparar varios cañonazos, cuando obturó su cámara y lo dejó ahí, congelado para la historia, con la guerrera abotonada casi hasta el cuello, la mirada en calma, pero felina, y la estrella brillando en la boina. Era el Che, el mismo que había almorzado con Sartre y Simone de Beauvoir, para confesarles que detestaba el tango y amaba andar errante en motocicletas, cuando era joven, por la geografía del cono sur; el mismo Che que, entre 1959 y 1960, fue ministro del Gobierno cubano, cerebro de finanzas y bancos inexistentes, el mismo que recibía a los empresarios que iban a pedirle clemencia en una Cuba en marcha hacia la dictadura del proletariado, con las botas sobre un escritorio en una oficina del viejo hotel Hilton de La Habana, rebautizado Habana Libre. El mismo Che que conoció a Fidel Castro Ruz en la primavera de 1950 en México y se le unió irrevocablemente en la aventura de comprar un viejo barco, el Granma, para tomar por asalto la isla de Cuba con un puñado de soñadores, en contra de la dictadura de Fulgencio Batista.
Sembró semillas de rebelión en Angola, declamó poemas en Hanoi y triunfó en Santa Clara en 1958. Se le erigió un altar en las universidades del mundo y se cantó en la voz de Carlos Puebla: "Aquí se queda la clara/ la entrañable transparencia/ de tu querida presencia /comandante Che Guevara/ tu amor revolucionario te conduce a nueva empresa/ donde esperan la firmeza de tu brazo libertario...". (Rosana Tafache)
|