Literatura
Cthulhu



El sello de R'lyeh. A.Derleth:
[...] ¿Cómo describir lo que vimos, y pedir después que se me crea? Encontramos las grandes ciudades del fondo oceánico. La más grande de todas, la más antigua, se hallaba frente a la costa de Ponapé. En ella pupulaban los Profundos. Y entre las torres y las grandes lajas, entre alminares y cúpulas, paseamos días y días en aquella ciudad sumergida, casi perdida en medio de la vegetación submarina. Allí vimos cómo vivían los Profundos, confraternizamos con extraños seres acuáticos cuyo aspecto general recordaba a los pulpos, luchamos a menudo contra los tiburones, y sólo vivimos para servir a Aquel cuya llamada se oye en las profundidades, aunque no se sepa dónde yace. [...]

[...] La tripulación del barco Rogers Clark ha sido puesta hoy en libertad, después de haber sido detenida con motivo de la desaparición del señor Marius Phillips y de su esposa, que habían fletado la citada embarcación para realizar ciertas investigaciones en las islas de Polinesia. El señor y la señora Phillips fueron vistos por última vez en las proximidades de un islote situado, más o menos a 47º 53' latitud Sur, y 127º 37' longitud Oeste. Se habían alejado en bote, y abordaron la isla por la orilla opuesta a la que estaba fondeado el barco. Al parecer, del islote se lanzaron al agua, según varios miembros de la tripulación, quienes afirman haber observado un asombroso movimiento de agua en aquella parte de la isla. El capitán, que estaba en el puente junto con el primer piloto, declaró que ambos vieron cómo su patrón y su esposa eran lanzados al aire por un géiser, y cómo se sumergieron después. [...] (A.Derleth)


Reliquia de un mundo olvidado. H.Heald:
[...] Y así transcurrieron los siglos: un rey sucedió a otro rey, y un sumo sacerdote sucedió a otro; y surgieron naciones poderosas que se desmoronaron después, y emergieron de las aguas continentes que luego volvieron a sumergirse. Y con el transcurso de milenios sobrevino la decadencia de K'naa. Hasta que un día se desencadenó una tormenta terrible, los cielos se rasgaron, crecieron las olas, montañosas y enormes, y toda la tierra de Mu se sumergió para siempre. No obstante, miles de años después comenzaron a surgir algunos focos de secretas creencias inmemoriales. En lejanas tierras se reunieron los supervivientes de rostro gris que habían logrado escapar a la ira de los espíritus acuáticos, y extraños cielos acogieron el humo de los altares levantados en honor de dioses y demonios desaparecidos. Aunque nadie sabía en qué abismo se sumergiera la fortaleza sagrada, aún había quienes ofrecían abominables sacrificios para evitar que el dios emergiera del océano, entre burbujas, y derramara su ser en la tierra, propagando el horror y la petrificación. (H.Heald)


La sombra sobre Innsmouth. H.P.Lovecraft (1931):
¿Que por qué las cosas andan mal en Innsmouth? Bueno, muchacho, no debe preocuparse usted de lo que se oye por ahí. Les cuesta empezar, pero en cuanto dicen dos palabras seguidas ya no paran. Se han pasado los últimos cien años chismorreando sobre lo que pasa en Innsmouth, y me figuro que están más asustados que otra cosa. Algunas historias que se cuentan son de risa. Por ejemplo, dicen que el viejo capitán Marsh negociaba con el diablo y sacaba trasgos del infierno para traérselos a vivir a Innsmouth, y también que celebraban una especie de culto satánico y sacrificios espantosos, cerca de los muelles, y que lo descubrieron allá por el año 1845 más o menos. Pero yo soy de Panton, Vermont, y no me trago esas historias. Tenía usted que oír lo que cuentan los viejos del arrecife de la costa. El Arrecife del Diablo lo llaman. En muchas ocasiones sobresale por encima de las olas, y cuando no, aparece a flor de agua, pero ni siquiera se puede decir que sea una isla. Según cuentan, se ve a veces una legión entera de demonios en ese arrecife, desparramados por allí o saliendo y entrando de unas cuevas que hay en la parte alta de la roca. Es una pequeña, abrupta y desigual, a bastante más de una milla de la costa.


El castigo de los rebelados:
Los Dioses Arquetípicos castigaron esta inoportuna e impropia rebelión. Aunque los Primigenios, bajo las órdenes de Azathoth combatieron largamente, por último fueron vencidos y expulsados y apresados. Hastur el Inefable fue exiliado al lago de Hali, cerca de Carcosa, en las Híadas próximas a Aldebarán; el Gran Cthulhu fue mantenido en un letargo mágico, similar a la muerte, en la cósmica ciudad sumergida de R'lyeh, situada no lejos de Ponapé en el Pacífico; Ithaqua, El Que Camina En El Viento fue desterrado a los helados desiertos árticos, de los que un sello poderoso le impide escapar. Yog-Sot-hoth fue expulsado de nuestro continuo espacio-tiempo y fue lanzado al Caos junto con Azathoth, a quien, además, por haber sido el cabecilla de la rebelión, los Dioses Arquetípicos privaron de inteligencia y de voluntad. Tsathoggua fue aherrojado en una caverna situada bajo el Monte Voormithadreth, en Hiperbórea, junto con algunos dioses menores, como Abhoth y Atlach-Nacha. Cthugha fue exiliado en las estrellas Fomalhaut. Ghatanothoa, el Dios-Demonio, fue sellado en las criptas que se extienden bajo la arcaica fortaleza construida por los crustáceos de Yuggoth en la cima del monte Yadith-Gho, que domina la primitiva ciudad de Mu. Muchos dioses menores fueron obligados a refugiarse en el negro castillo de ónice que corona la ciudad de Kadath, situada en el Desierto de Hielo, en la zona en que el Mundo de los Sueños penetra en nuestra Tierra. De los Primigenios Mayores, sólo Nyarlathotep parece haber evitado tanto prisión como exilio. Pero, antes de ser derrotados en aquella la primera de las guerras, los Primigenios Mayores habían engendrado una multitud de sicarios infernales que desde entonces se esfuerzan por liberarlos de nuevo; sin embargo, ni siqiera los Profundos de R'lyeh, seres marítimos y anfibios, pueden levantar ni tocar el Signo Arquetípico, poderoso Sello de estos Dioses, que mantiene a Cthulhu dormido en la muerte. [...] (Resumen de los Mitos de Lin Carter)


Los 13 relatos de Lovecraft pertenecientes a los Mitos:
La ciudad sin nombre (1921)
El ceremonial (1923)
La llamada de Cthulhu (1926)
El color surgido del espacio (1927)
El caso de Charles Dexter Ward (1927-1928)
El horror de Dunwich (1928)
El susurrador en la oscuridad (1930)
La sombra de Innsmouth (1931)
En las montañas de la locura (1931)
Los sueños de la Casa de la Bruja (1932)
El ser en el umbral (1933)
En la noche de los tiempos (1934)
El morador de las tinieblas (1935)

(*) En un libro titulado Hongos de Yuggoth (1941) se recopilaron sus poemas relativos al ciclo de Cthulhu. Una consideración más amplia podría añadir a este grupo otros relatos escritos en su época realista, como por ejemplo El horror de Red Hook (1935), La declaración de Randolph Carter (1919), El modelo de Pickman (1926)...


Anuncio del Antiquarian Bookman (1962):
Alhazred, Abdul. Necronomicon, España, 1647. Encuadernado en piel algo arañada descolorida, por lo demás buen estado. Numerosísimos grabaditos madera signos y símbolos místicos. Parece tratado (en latín) de Magia Ceremonial. Ex libris. Sello en guardas indica procede de la Biblioteca Universidad Miskatonic.
Mejor postor.
(*) En realidad se trataba de un engaño o de una broma.

Ficha del archivo de la Biblioteca Gral. de la Universidad de California (1960):
BL 430
A 47
B
Alhazred, Abdul - aprox. 738 d.C.
NECRONOMICON (Al Azif) de Abdul
Alhazred. Traducido del griego
por Olaus Wormius (Olao Worm)
xiii, 760 págs., grabados madera,
enc.tablas,tam.fol. (62 cm)
(Toledo), 1647

El Noveno Verso del Necronomicón:
Antes de ser derrotados en aquella primera de las guerras, los Primigenios Mayores habían engendrado una multitud de sicarios infernales que desde entonces se esfuerzan por liberarlos de nuevo; sin embargo, ni siquiera los profundos de R'lyeh, seres marítimos y anfibios, pueden levantar ni tocar el Signo Arquetípico, poderoso Sello de estos Dioses, que mantienen a Cthulhu dormido en la muerte. En la página 751 de la edición completa del Necronomicón figura el famoso Noveno Verso que, debidamente entonado, devolverá a la libertad a Yong-Sothoh y dará origen a su retorno anunciado por los profetas.

La abjuración del Gran Cthulhu:
Ph’nglui mglw'nafh Cthulhu R’lyeh Wgah nagl fhtan.
Una súplica al gran Cthulhu para aquellos que quieran tener poder sobre sus favoritos.
En el día y hora de la Luna con el Sol en Escorpión preparad une tablilla encerada y grabad en ella los sellos de Cthulhu y Dagon; fumigad con el incienso de Kzauba y apartadla. En la víspera de Todos los Santos deberéis ir hasta algún lugar solitario donde se vea el océano desde una tierra alta. Alzad la tablilla con vuestra mano derecha y haced el signo de Kish con vuestra mano izquierda. Recitad el encantamiento tres veces, y cuando la palabra final de la tercera alocución muera en el aire, arrojad la tablilla a las olas diciendo: "En Su Mansión de R'lyeh el Difunto Cthulhu espera soñando, pero El se levantará y Su reino cubrirá la Tierra". Y El acudirá a vosotros en sueños y os mostrará Su Signo con el cual descubriréis los secretos de lo profundo.

El encantamiento:
¡Oh Tú que yaces muerto pero siempre sueñas!
Escucha a Tu siervo que Te llama.
¡Escúchame, Oh poderoso Cthulhu!
¡Escúchame, Señor de los Sueños!
En Tu torre de R'lyeh Te han encerrado, pero Dagon romperá Tus malditas ligaduras, y Tu Reino se levantará una vez más.
Los Profundos conocen Tu secreto Nombre, La Hidra conoce Tu guarida;
Da a conocer Tu Signo con el que yo pueda saber Tu voluntad sobre la Tierra.
Cuando la muerte muera, será Tu momento, y Tú ya no dormirá más;
concédeme el poder de calmar las olas, para que puede escuchar Tu llamada.
(En la tercera repetición del encantamiento tirad la Tablilla a las olas diciendo):
En su Mansión de R’lyeh el Difunto Cthulhu espera soñando, pero El se levantará y su reino cubrirá la Tierra.
(Libro del Necronomicón)


Vasallos bretones anfibios:
El normando Pierre Beaulieu describe las relaciones entre la ciudad sumergida de Ys y sus señores de Kervodec en la Bretaña de Francia. Los nobles que ostentan la propiedad, según se prueba con complejas genealogías, descienden de Lanzarote del Lago y de la princesa de Fraicheterre. Sus criados son anfibios, como también lo son sus perros, de la casta llamada ganne-oaled o ganne-foenme, descendientes directos del perro joven de Tobías, manchados de rojo en el lomo y bragados en blanco, alegres ladradores, y que, como buenos hebreos, rechazaban las carnes de los animales impuros que vienen señalados en el Pentateuco, con todas aquellas sutiles distinciones del rumiar y la pezuña. El Deuteronomio señala claramente la impureza notoria de la liebre y estos perros no pueden ser tenidos como lebreles. Cada 29 de junio, festividad de San Pedro, se recogían los tributos que consistían en oro, una piedra preciosa cada seis años y dos sacos de hierbas medicinales. Las monedas de oro mostraban la efigie y el título del Rey Arturo, rex perpetuus et juturus Britanniae. La piedra preciosa venía dentro de un pez que era servido en la mesa de los Kervodec después de haber contado el oro y haber clasificado las hierbas medicinales submarinas, y repartidas a los enfermos de Bretaña que esperaban su llegada para ser curados de sus dolencias. Hay quien estima que a partir de 1372 los criados y los perros de los Kervodec no regresaron de debajo de las aguas y la suerte de la poderosa familia se invirtió abruptamente.

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