Colonialismo holandés
Decadencia ss.XVII y XVIII



Decadencia del comercio holandés (s.XVIII):
En las Provincias Unidas no existía separación entre Política y Economía, y mucho menos desde que, fallecido el estaúder Guillermo III de Holanda, rey consorte de Inglaterra, los Estados Generales de la República acapararon nuevamente el poder. Prácticamente el gobierno se convirtió en un directorio de negociantes atentos sólo a los intereses económicos. Se atribuye la decadencia de Holanda a la pérdida de su marina de guerra y de su sentido político. Los holandeses, hundidos en una riada de oro y dividendos, se encerraron en su caparazón comercial. Su divisa fue el lucro. Entre tanto, Inglaterra empezaba a disputarles seriamente la primacía en los mares, hasta lograr, en 1674, que liquidara la Compañía de las Indias Occidentales.

Eendracht

Una potencia menor (s.XVIII):
Los Países Bajos resultaron beneficiados de la guerra de la Sucesión española pero declinaron rápidamente poco después. El reparto del imperio español por el tratado de Utrech (1713) creó nuevas oportunidades para el comercio colonial. Al final de la guerra de Sucesión austríaca, tras la victoria francesa de Fontenoy, considerando en riesgo sus fronteras, los holandes abandonan su forma de gobierno republicana y nombran estaúder a Guillermo IV de la casa Orange (1748). En el s.XVIII, Francia e Inglaterra se lanzaron a la conquista del Indostán, y reemplazaron la preeminencia económica de los Neerlandeses en Cádiz, Lisboa, en el Báltico, en el comercio con las ciudades del norte de Alemania, y en las Antillas. Holanda no pudo contener la embestida porque en la segunda mitad del s.XVIII contaba sólo con algo más de treinta barcos de guerra. Su Armada había ido sucumbiendo a lo largo de sucesivas guerras europeas. El comercio de la otrora Compañía de las Indias Orientales se contrajo; a principios de siglo representaba únicamente el 10% del tráfico global de Holanda, y a mediados de siglo se hallaba en déficit. Sin embargo, los holandeses proseguían acumulando numerario por otros medios. Uno de ellos era el comercio de productos coloniales con Occidente; el volumen de sus transacciones, con Inglaterra solamente, era ocho veces superior a los intercambios efectuados con Insulindia. Vendían seda, algodón, porcelana, azúcar y té, y para mantener altos los precios de la mercancía, en más de una ocasión quemaron los excedentes. A raíz de la independencia de las colonias norteamericanas, los Países Bajos entran en el conflicto contra Gran Bretaña y pierden algunas posesiones en las Indias orientales y occidentales. El partido profrancés expulsa a Guillermo V (1785), que regresa con tropas prusianas (1787) hasta que la Francia republicana funda la República bátava tras la invasión del país (1795).

Explotación colonial de Insulindia:
Desalojados parcialmente de sus mercados habituales, concentraron su actividad económica en Insulindia. Hasta entonces se habían establecido en la capital, Batavia, que contaba 50.000 habitantes y dominaba económicamente la isla y los archipiélagos vecinos. A partir de 1942 la ciudad de Batavia, llamada así desde 1619 con el nombre que daban los romanos a los Países Bajos, pasó a ser Yakarta, la ciudad más poblada de Indonesia. En el s.XVIII llevaron a cabo la explotación sistemática de Java, firmando alianzas con los tres príncipes indígenas reinantes, los cuales se sometieron a la soberanía neerlandesa. Sus principales negocios fueron la plantación de caña de azúcar y el monopolio de importación a la isla de algodón y opio.

La población china de Batavia (1740):
En Insulindia los holandeses fueron protagonistas de uno de los episodios más vergonzosos de la ya en sí lamentable explotación colonial: atrajeron a Java mano de obra china para emplearla en los cultivos, pero finalmente entró allí una cantidad tan grande de amarillos que resultaba imposible controlarlos. La Compañía de Indias solucionó la cuestión obligándoles a realizar trabajos forzados, y, cuando los chinos se sublevaron, se decretó una matanza total, pagando una prima en dinero por cada cabeza de chino. Esto sucedía en 1740, en la época que la libertad de Prensa en las Provincias Unidas permitía la publicación de los escritos más progresistas, en que la gente culta hablaba de humanitarismo y felicidad, y en que los ilustrados ponían al "sabio chino" como modelo de buen sentido. En 1741 los chinos restantes fueron trasladados a la fuerza a Glodok, fuera de las murallas de la ciudad.

Holanda acabó perdiendo la mayor parte de sus colonias frente a los británicos. Cedió Ceilán, El Cabo, parte de Guayana y sus territorios de Malasia. En la colonia de El Cabo los holandeses habían hecho una notable inversión en recursos y fuerza de trabajo. Fue la única verdadera colonia fundada por los holandeses en el Viejo Mundo durante el siglo XVII. Fue erigida en 1652, no como puesto comercial, sino como base estratégica para el comercio de las Indias y como puerto de escala para el aprovisionamiento de las naves de la compañía holandesa. Estaba bajo el control administrativo general de Batavia y políticamente era uno de los nueve dominios de que constaban las Indias holandesas. Los otros dominios eran Ternate, Coromandel, Amboina, Banda, Ceilán, Malaca, Macasar y la costa nordeste de Java. En 1954 se independizó Indonesia y en 1975 la Guayana neerlandesa con el nombre de Surinam.


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