MAR
Algas



La vida en las costas:
A lo largo de las costas, la vida marina es mucho más asequible al observador y más aparente. Aunque también hay algas microscópicas costeras, la mayor masa de los productores primarios está formada por algas y fanerógamas de gran tamaño. Todas estas plantas se parecen más a la vegetación terrestre que a la planctónica, en el sentido de que su masa total no se renueva con la rapidez del plancton, sino que su producción está en relación con la fertilidad de las aguas marinas. En las costas americanas donde ascienden aguas ricas en fósforo y nitrógeno, en California, Perú y Chile, crecen con rapidez las enormes algas pardas que miden decenas y hasta centenares de metros, como Macrocystis. Una parte de lo que asimilan lo ceden inmediatamente, hasta el punto de que la superficie del mar puede parecer aceitosa por la presencia de sus exudados. Aunque en menor grado, una secreción semejante se da en todas las algas, que de esta manera enriquecen el agua de mar en materia orgánica, utilizada luego por bacterias y otros organismos.

La producción primaria de las comunidades de algas y fanerógamas litorales suele e¡oscilar entre 300 y más de 1000 C/m2 año. No sólo la producción, sino incluso el desarrollo total de estas comunidades se halla en estrecha relación con la intensidad de las mareas. En las costas con gran amplitud de marea, la renovación periódica del agua aporta siempre nuevos nutrientes y estimula la producción, aunque no exista afloramiento local. Las algas y los animales del litoral se disponen ordenados en fajas paralelas a la superficie del mar. Esta zonación representa una organización del espacio ecológico gobernada fundamentalmente por factores físicos: la intensidad o violencia del movimiento del agua, su nivel o tiempo de inmersión, la exposición al sol, etc. Los detalles de la zonación dependen, en buena medida, de la intensidad de las mareas. En mares prácticamente sin mareas, el gradiente es muy constante y estrecho, y sólo la línea alrededor de la cual fluctúa el nivel del mar manifiesta una individualidad muy clara, con el desarrollo de algas pardas, como Cystoseira, o de algas rojas incrustadas de caliza, como las que forman una especie de cornisa continua en segmentos de la costa mediterránea. En la zona alcanzada sólo por las salpicaduras de las olas, viven algunos líquenes, cianofíceas, pequeños caracoles y algunas especies de bellotas de mar (Chthamalus). En puertos y escolleras, o cerca de donde llegan aguas dulces al mar, la línea de superficie suele estar señalada por algas verdes, Enteromorpha y Ulva. Más abajo, a unos pocos decímetros o metros de profundidad, la variedad de especies de algas es mayor, principalmente algas rojas y pardas, aunque su biomasa es pequeña y se desvanece rápidamente.

Volvox:
El estudio de ciertas algas sirve para intentar comprender el origen de los organismos multicelulares. Hay organismos unicelulares que se asocian con otros en circunstancias especiales dando lugar a organismos multicelulares. Volvox es una especie de algas que existen permanentemente como seres pluricelulares pero que, en realidad, son seres muy simples que tienen unas células somáticas (que no pueden reproducirse) y unas pocas que son reproductivas, sin ninguna otra diferenciación de órganos y tejidos. Son una especie que sirve de ejemplo como organismos que representan estadios muy primitivos de diferenciación multicelular.


Diatomeas y silicatos disueltos:
Aunque el silicio no forma parte de las moléculas de los seres vivos tiene gran importancia biológica. Poseen esqueletos silíceos las diatomeas, los radiolarios, las silicoflageladas y gran número de esponjas que lo utilizan para formar sus espículas. El agua del mar contiene silicio en disolución y en suspensión. Una gran parte de este último procede de la meteorización de las rocas terrestres que en forma de partículas finas de cuarzo, feldespato y minerales arcillosos arrastrados por los ríos. Las diatomeas recogen la sílice soluble para formar una cubierta de sílice hidratada que permanece insoluble mientras están vivas. A su muerte la mayor parte de los frústulos se disuelven antes de alcanzar el fondo. El intestino de las especies fitófagas genera fragmentaciones que aceleran la disolución. Aún así los frústulos de diatomeas no disueltos se acumulan formando grandes depósitos, fangos de diatomeas, en el fondo de los océanos en la zona antártica. Los radiolarios dan lugar a sedimentos silíceos en los mares cálidos del Pacífico próximas al ecuador.


Explotación económica:
Alimentación humana:
La gran mayoría de las algas carecen de toxicidad. Son ricas en proteínas y glúcidos de forma comparable a las terrestres. Forman parte de la dieta de algunos pueblos orientales. El 25% de la dieta japonesa está formado por algas. Las más apreciadas son las algas rojas, especalmente el género Porphyra. Su aporte compensa la escasez de tierras cultivables en el archipiélago con un aporte proteico y vitamínico que equilibra la dieta.


Aplicaciones en medicina:
Por su contenido en vitaminas y en yodo, las algas tienen interés como antiescorbútico y en el tratamiento del bocio. El agar tiene muchas aplicaciones en farmacología. Por una parte, se emplea para revestir las grageas y por ortra en la confección de linimentos. Pero su empleo más importante en este campo es el de laxante mecánico, para dar volumen al contenido del intestino, estimulando así sus contracciones. En EE.UU. se consumen para estos usos unos 50.000 kg al año. En alimentos de régimen, puede emplearse para sustituir al almidón, teniendo en cuenta que su digestión se realiza sólo en pequeña parte. Ciertos extractos de Chondrus son anticoagulantes, y algunos preparados a base de musgo de Córcega (Asidium), Corallina, Codium, etc. tienen virtudes vermífugas. La medicina oriental ha empleado ampliamente las algas en su farmacopea. Un ejemplo curioso lo constituye el empleo de pedúnculos secos de Laminaria para dilatar cavidades como fístulas, cuello uterino, etc., por absorción lenta de agua. Otro caso tal vez más curioso aún es la práctica relativamente extendida en algunos puntos costeros de tomar baños de algas como tratamiento antirreumático y tonificante. (Xavier Llimona, 1977)

Las algas pardas como el Fucus vesiculosus deben su color a las grandes cantidades de yodo que son capaces de acumular, en proporciones de centenares de miles de veces superiores al agua que les rodea. Este fenómeno de adsorción permite comprobar la presencia en el agua de algunos elementos de detección complicada debido a su infinitesimal cantidad.


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