AGUA
Canalizaciones



Usos del agua: Actualidad:
Con el transcurso del tiempo y el progresivo desarrollo humano se han ido aumentando las demandas de agua para distintos usos, dando lugar a que los retornos de las cantidades usadas llegarán a incidir negativamente sobre la calidad de los recursos disponibles, lo cual llevó a la necesidad de efectuar, artificialmente, la depuración que la naturaleza llevaba a cabo, y controlar la contaminación, así como buscar nuevos recursos y administrar, adecuadamente, el conjunto disponible en las distintas zonas interconectadas o afectadas por los usos, que generalmente coinciden con las cuencas vertientes de los ríos o el conjunto de varias como suele ocurrir cuando son pequeñas, o cuando se tratar de explotaciones conjuntas para corregir desequilibrios o por la existencia de una interconexión subterránea de suficiente entidad.

En principio los usos del agua pueden agruparse en consuntivos y no consuntivos. En los primeros existe un consumo de agua con posteriores proporciones de retorno más o menos alterado o contaminado, como ocurre en los abastecimientos, agricultura e industria, y en los no consuntivos no se produce consumo, como en la navegación, la producción de energía eléctrica y los usos recreativos, pudiendo tener algunas alteraciones o contaminaciones. Los usos consuntivos cuentan directamente para el consumo y balance hídrico respecto a los recursos disponibles, junto a ellos se deben considerar con los consumos naturales, como los caudales ecológicos o medioambientales. Los usos no consuntivos son más bien limitativos del uso de los caudales disponibles, cuando menos temporalmente y deben tenerse en cuenta en lo que restan del uso de los recursos disponibles. Debemos, además, distinguir entre consumos y demandas de agua. Entendemos por consumo la pérdida o reducción física de agua que se produce por un determinado uso y demanda es el agua que es necesario suministrar para satisfacer el uso determinado. La diferencia entre la demanda y el consumo real, se denomina retorno. En las zonas de escasez de recursos como son las zonas áridas, los consumos deben ser las cifras de referencia para la distribución del recurso, contando con los retornos para llegar a satisfacer las demandas y aún así, no se consigue a veces llegar a las dotaciones correspondientes a unos niveles de desarrollo y calidad de vida, estimados como normales en los tiempos actuales, lo cual podría considerarse como un límite inferior de la demanda o demanda necesaria de la zona.

Pero ocurre a veces que las características climáticas, sobre todo en las zonas costeras, son propicias para ciertas actividades como la agricultura y el turismo, cuya explotación produce una atracción externa que genera nuevas demandas internas, en otros casos es la necesidad futura de poner en cultivo nuevas zonas para satisfacer las necesidades alimenticias de la creciente población humana lo que crean las demandas: Un ejemplo de la generación de nuevas demandas es el ocurrido en la costa Californiana de los EE.UU. donde en Los Angeles se carecía de agua, llegando a traerse del río Colorado, a unos 500 Km. , más de 1.500 Hm3 anuales. Otro factor a tener en cuenta es la necesidad que surge de limitar los daños por inundaciones, lo que conlleva la regulación de volúmenes de agua en el tiempo, mediante presas, así como la defensa de márgenes o encauzamientos, con la consiguiente repercusión medioambiental. En la actualidad ha de contabilizarse las repercusiones medioambientales, por los distintos usos o actuaciones, que sin duda repercuten en la calidad de vida y en la posibilidad de un desarrollo sostenido. (Miguel Angel Gutiérrez Fernández)


Canalización en la Europa mediterránea:
La llanura, cuando tiene buenas dimensiones, ha seguido siendo durante mucho tiempo dominio de las aguas errantes. Hubo que conquistarla de las marismas hostiles, protegerla de los ríos devastadores, engrosados por el invierno implacable, y exorcizar la malaria. Conquistar las llanuras para la agricultura fue, ante todo vencer al agua malsana. Luego hubo de traer el agua de nuevo, pero ahora viva, para las necesarias irrigaciones. Esta lenta, esta lentísima conquista ha terminado en nuestro siglo, hace todavía muy poco. Hoy, lo difícil es encontrar los paisajes de aguas dormidas y malsanas de antaño. Cerca de Sabaudia, esa ciudad nueva creada en medio de las marismas pontinas, existe una gran charca de varias hectáreas que se desliza entre los árboles, preservada en el corazón de un parque nacional asombroso. Se la contempla como un testigo arqueológico. Los animales salvajes, sobre todo los pájaros acuáticos, han encontrado allí un refugio selecto. La prueba de los esfuerzos realizados son los sistemas, muy antiguos o muy modernos, de drenaje y regadío, con sabias redistribuciones de agua. En conjunto, un fabuloso trabajo, cuyos iniciadores fueron los árabes en España. En la huerta de Valencia, en el corazón de un antiquísimo logro, el famoso Tribunal de las Aguas, sigue repartiendo todos los años, mediante subasta, el maná entre los compradores. La paradisíaca Cuenca de Oro que rodea Palermo, huerto de naranjos y viñas, es un milagro de agua domesticada que data solamente de los siglos XV y XVI. Basta remontar el curso de los siglos para encontrar toda la llanura mediterránea recubierta primitivamente por las aguas, tanto el bajo valle del Guadalquivir como las llanuras del Po, la región baja de Florencia y, en la lejana Grecia, tal o cual llanura donde la vasija de las Danaides evoca la irrigación perenne. (Braudel)

El ciclo del agua:
La cantidad de agua está en permanente movimiento merced a la acción del calor del sol y la fuerza de la gravedad. El agua del mar se evapora debido a esa radiación solar. Este agua evaporada se transforma en nubes y humedad atmosférica, como la niebla y el rocío, que se trasladan hacia las tierras emergidas. Allí, la humedad se incrementa por la respiración de las plantas y por la propia evaporación del agua de los continentes. Una parte se transforma en precipitación. Para que esto ocurra es necesario que exista un nivel suficiente de humedad atmosférica. Además, se requiere la presencia de los llamados núcleos de condensación o pequeñas partículas (polvo, sales o incluso contaminación) alrededor de las cuales el vapor puede condensarse. A partir de aquí, las gotas comienzan a crecer y a colisionar entre ellas, movidas por las corrientes de aire que hay dentro de las nubes. Al alcanzar un ubral de peso, las gotas caen formándose la precipitación. En función de la temperatura de nube la precipitación puede ser en forma de lluvia, nieve, granizo, etc. Cada día el sol evapora un billón de toneladas de agua. Cada año se avaporan 330 billones de litros en los océanos y 63 billones de litros en los continentes. Sólo 100 billones de litros de agua caen sobre la Tierra en forma de precipitación. La sexta parte de la humanidad habita en zonas de clima seco donde cerca del 55 % de la población rural y el 40 % de la urbana no puede llegar al agua potable. Según la OMS 1.500 millones de personas carecen de agua potable, y unos 5 millones mueren al año a causa de enfermedades derivadas del precario acceso y escasa salubridad. El 30 % de los tramos fluviales del mundo industrializado está contaminado.


John Snow y los datos del cólera (1854):
Estudió el cólera desde un punto de vista estadístico y sociológico. En 1854, hubo en Londres un terrible brote de cólera que en menos de diez días había provocado la muerte de más de quinientas personas. Al examinar las listas de personas fallecidas y afectadas, Snow advirtió que la mayoría de los casos habían ocurrido en las cercanías de Broad Street. «A través de entrevistas a miembros de las familias de los fallecidos, Snow consiguió identificar un único factor común, a saber, la bomba [de agua] de Broad Street, de la que todas las víctimas habían llegado a beber. El que en el asilo para pobres local, ubicado también en la zona de Broad Street, sólo unos cuantos internos hubieran contraído el cólera, y el hecho de que todos ellos lo hubieran contraído antes de haber ingresado en el centro, ofrecía una prueba adicional que confirmaba su intuición. Snow propuso la hipótesis de que el agua del asilo procedía de un pozo separado, y así era… Snow obtuvo su recompensa por esta cuidadosa investigación cuando, convencido de que las aguas contaminadas de la bomba de Broad Street eran la causa del brote de cólera, consiguió persuadir a las autoridades de que la cerraran». Aunque sus efectos no fueron inmediatos, esto acabó con el brote y el episodio se convirtió luego en una leyenda. Lo que hace a la investigación de Snow todavía más inusual es el hecho de que el bacilo del cólera no había sido aún descubierto (lo haría Robert Koch, unos veintiocho años después). (Watson)

Los brotes de cólera aparecen regularmente en las crónicas de la historia de Canarias. En 1832 Darwin no puede cumplir su sueño de desembarcar en Tenerife por temor de las autoridades al cólera. El profesor Grek destacó en su lucha contra la epidemia de 1851 en Gran Canaria. El informe de Bravo Murillo de 1852 describe los serios problemas económicos que causa en Canarias la enfermedad. Nos han quedado varias descripciones de los combatientes canarios que enfermaron del cólera durante la Guerra de Cuba.

Desagües de centros urbanos:
Las obras para instalar nuevos desagües en las ciudades tratan de separar las aguas negras de la canalización de aguas de lluvia. Las lluvias intensas pueden provocar la salida de aguas negras de las canalizaciones que deben cubrir las dos funciones a la vez. Las plantas de tratamiento de aguas negras de las grandes ciudades deben tener una capacidad de tratamiento de miles de millones de litros diarios. Algunas fases como la de sedimentación de sólidos en tanques o el tratamiento microbiano necesitan almacenamiento en reposo durante algunas horas.

► En 2017 el huracán Harvey azotó Houston (Texas) con efectos devastadores y elevadísimas pérdidas económicas. Uno de los elementos que empeoraron la situación fue la enorme superficie urbanizada que ha sido cubierta de cemento. Se acumuló en poco tiempo una gran cantidad de agua que no encontró resquicios para filtrarse en el subsuelo. La zona sur de EE.UU. sufre con frecuencia los efectos de los huracanes y debe estar preparada para súbitas inundaciones y evacuaciones masivas.


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