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Albert Camus




Albert Camus Existencialismo:
Su rasgo fundamental consiste en investigar conceptualmente los principales problemas que se le plantean al hombre durante su existencia concreta, perdiendo importancia todos los temas tradicionales de la especulación. Gabriel Marcel afirmaba que en su esfuerzo por hacer las cosas inteligibles, el filósofo separa el objeto con el que se encuentra de la textura existencial a la que pertenece, esta dimensión existencial se refiere a ese poder por el que el objeto puede afirmarse a sí mismo como existente allí. Algunos racionalistas llegan hasta ignorar la existencia allí del objeto y en cambio se dan por satisfechos con que el objeto sea cognoscible. Lo que importa al existencialista no es la naturaleza, el cosmos, la vida animal o el origen de la vida; es el hombre individual, para el cual lo que cuenta es su existencia. Al dar prioridad a la noción de existencia, el existencialista no excluye su contrapartida, la esencia. Simplemente acentúa el hecho de que el hombre individual existe y existiendo se hace a sí mismo ser tal o de tal manera. La regla fundamental del existencialismo podría decirse que es la siguiente: La existencia precede a la esencia. Así, el individuo hace su propia existencia existiendo. Lo que el existencialista desea demostrar sobre todo es que si el individuo, al existir, se hace a sí mismo, esto vale tanto como decir que el hombre es absolutamente libre.

  • Rechazo de la filosofía de las esencias, de los mecanismos del pensamiento abstracto, metafísico, tomando como preocupación básica la existencia humana, el Yo humano.
  • La existencia humana es actualidad, el momento presente, la realización de unas posibilidades que revelan las cualidades del hombre. Consideran que la existencia precede a la esencia, que el hombre, cuando nace, no es nada, y que solamente existe cuando va decidiendo libremente lo que es y lo que será.
  • La existencia se considera como una forma de ser específicamente humana: sólo el hombre existe; las demás cosas son. La existencia es una forma de ser consciente, libre y activa, que se define más por su realidad que por su posibilidad ("el hombre está condenado a ser libre"), decía Sartre).

Cabe considerar al existencialismo como una reacción contra la Edad de la Razón. Los racionalistas consideraban la razón como una facultad absoluta; el existencialismo afirma que solamente explica un sector muy reducido de la realidad. El existencialismo acepta al hombre como un compuesto de razón y sentimientos, y dado que la razón carece de respuesta para todos los problemas, el hombre debe comprometerse. Las cuestiones que no pueden resolverse objetivamente han de plantearse subjetivamente. El hombre ha de utilizar su libertad para afirmarse frente al mundo.
Los principales filósofos de esta corriente son:

  • Martin Heidegger (1889-1976)
  • Merleau-Ponty
  • Jean-Paul Sartre (1905-1980)
  • Albert Camus (1913-1960)

Todas las filosofías existencialistas, por gran diversidad que ofrezcan, son en última instancia deudoras de René Descartes (1596-1650), que intrudujo una filosofía centrada sobre el sujeto humano."Lo que me interesa es el hombre", ha dicho Sartre, reconociéndose heredero del famoso dicho cartesiano Cogito, ergo sum. Otra influencia que acusa es la de Hegel (1770-1831), cuya dialéctica descubre la movilidad de las ideas y de las cosas, así como su estrecha interconexión. Paradójicamente, el existencialismo puede demostrarse que surge como reacción a Hegel, cuya filosofía es sobre todo objetiva y sistemática. El existencialismo ha adoptado, sin embargo, los métodos de investigación hegelianos. Soren Kierkegaard (1813-1955) ha recibido con frecuencia la calificación de primer existencialista por su reacción contra Hegel en su intento de acentuar la realidad subjetiva y existencial, es decir, vivida.

Objetivos:
El objetivo general que pretende el existencialismo es conseguir un análisis de la existencia que sea capaz de fundamentar un humanismo, es decir, una filosifía del hombre como persona individual y como ser social en consonancia con las circunstancias culturales históricas.
Método:
Para el análisis de la existencia y la descripción de las situaciones existenciales concretas el único procedimiento válido es el fenomenológico. Así pues, la feomenología de E.Husserl, acomodada a su propio contexto, constituye la base ontológica sobre lo que se fundamenta la antropología existencialista.

Soren Kierkegaard:

Martin Heidegger (1889-1976):
Se le considera el primer representante del existencialismo alemán. Su obra más importante fue Ser y Tiempo. El punto de partida es reflexionar sobre el ser o la realidad del mundo, pero al intentar alcanzar una respuesta, el hombre chocará con una dificultad insalvable: él mismo, el principal portador de la realidad. Lo que define al hombre es, por otra parte, su provisionalidad, pero ésta es la posibilidad de realización de sus potencialidades infinitas. Al elegir una posibilidad frente a otra, el hombre va existiendo y , a la vez, va limitando el campo de sus posibilidades existenciales, hasta que finalmente se halla ante la única e inevitable imposibilidad, ante la cual no hay elección: la muerte.
Un concepto básico de Heidegger y de la mayoría de existencialistas es el de la angustia (que Unamuno -1864-1936-, también existencialista, denominaba congoja). La angustia revela al hombre que su verdadero ser es la nada. Cuando un hombre es poseido por el sentimiento de la angustia, las cosas y los demás hombres siguen existiendo, pero ya no le interesan; entonces el hombre acepta libremente la auténtica realidad de su existir, asume plenamente la realidad de que es un ser arrojado al mundo, un ser-para-la-muerte. Respecto a la existencia de Dios, Heidegger ni la afirma ni la niega.
Albert Camus (1913-1960):
El compromiso de Camus no se orientó hacia el marxismo, al que criticó radicalmente, sino más bien a una actitud de tipo anarquizante, con un enorme transfondo humanista, pero al mismo tiempo relativista ("La humanidad es lo que es, mas bien poca cosa; pero es"). Fuera de las personas y de las relaciones entre las personas no existe nada. El hombre debe procurar civilizar tan limitado entorno. En sus ensayos periodísticos criticó acerbamente cualquier forma de poder.


Günter Grass, 24/07/2011):
[...] Cuando yo era joven, y durante los primeros años de la posguerra trataba de orientarme en un entorno destruido por el desvarío ideológico, se me presentó la variedad francesa del existencialismo. Estaba casi de moda dárselas de existencialista y vestirse de oscuro. Y especialmente era la disputa entre Sartre y Camus la que salpicaba por encima de la frontera, llegando a los talleres de la Academia de Bellas Artes de Düsseldorf, en la que yo aprendía mi primera profesión de escultor, y donde provocaba debates que, naturalmente, eran muy enconados. La ignorancia no impedía apasionarse y vociferar. Solo más tarde me decidí por Camus. Me impresionó su visión del hombre rebelde, es decir, su defensa de la oposición permanente. Cuando más o menos a mediados de los cincuenta apareció El mito de Sísifo en traducción alemana, fueron sus frases las que me mostraron el camino. Por ejemplo, la definición de felicidad: “Hace del destino un asunto del hombre, que debe ser resuelto por los hombres”. A la que se añade la hermosa certeza: “Las verdades aplastantes perecen al ser reconocidas”. Supongo que esas ideas resultarán también adecuadas para determinar su trabajo de periodistas. Solo tenemos este mundo. Y como la existencia de la especie humana en el planeta azul es de fecha reciente y su duración depende de lo que hagamos o dejemos de hacer, somos responsables de su estado. Lo hemos desfigurado en gran medida, lo hemos sobreexplotado y dejaremos a nuestros descendientes una carga hereditaria inevitable. De forma que hay que reconocer y nombrar esas y otras verdades. Hay que hacer rodar las piedras. A ese trabajo forzado para toda la vida nos anima Albert Camus. Dice: “La lucha misma hacia las cimas basta para llenar el corazón de un hombre. Hay que imaginarse a Sísifo feliz”.


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