Eric Rohmer
Cuentos de las cuatro estaciones



Cuento de primavera Rohmer. Cuentos de las cuatro estaciones:
Cuento de primavera (1989):
Conte de printemps
El control emocional se ve afectado por la convivencia personal fuera del lugar habitual. Infructuosos manejos para manipular las relaciones de pareja de otras personas. El hecho casual es la caída accidental de un collar en una caja de zapatos. Anne Teyssèdre (Jeanne), Florence Darrel (Natacha), Hugues Quester (Igor), Eloïse Bennett (Eve), Sophie Robin (Gaëlle), Marc Lelou (Eric) y Françoise Lamore. Música: Sonata número 5 en fa mayor de Beethoven, Montmorency Blues: Jean-Louis Valero, Cantos del alba de Schumann, Estudios sinfónicos de Schumman. Fotografía: Luc Pagès. Formato: 35mm (108 min.)

Rohmer: Cuento de invierno Cuento de invierno (1991):
Conte d'hiver
Tras un romance de verano en la playa, con la emoción del momento se les olvidó aclarar la forma de localizarse. Cuando la protagonista se recoge en una iglesia se puede escuchar algunos compases de una música. El desenlace llega con un reencuentro casual en el momento más inesperado, al sentarse de frente en un transporte público.

Cuento de verano Cuento de verano (1997):
Conte d'été
Breve encuentro veraniego de dos jóvenes. Con Amanda Langlet (Margot), actriz de Pauline en la playa, interpretetando a una joven que atiende temporalmente en un pequeño restaurante familiar. Gaspard (Melvil Poupaud), estudiante de matemáticas y músico aficionado, llega al pueblo costero de Dinar el 17 de julio y se instala en un pequeño departamento, acude a la playa y pasea por el pueblo. Entabla con Margot una relación de amistad y le cuenta confidencias. Se siente ordinario, alguien que nunca va a llegar a nada, duda todo el tiempo. Ha viajado hasta Dinar sólo por una mujer, Léna, a la que esperaba ese día, y no tiene claro ni el día del encuentro, ni si alguno de los dos está enamorado. Dedica a Margot una canción, pero aparece otra mujer, Solène, con la que se compromete para visitar Ouessant y a la que dedica la misma canción. Encuentra por fin a Léna, vuelve a ofrecer la visita a Ouessant y le dedica por tercera vez la misma canción. Los detalles de sus relaciones con Léna y Solène y su indecisión continua empiezan a cansar a Margot, quien propone ir en busca de canciones marineras tradicionales a Ouessant. Su relación con Margot termina por culpa de la forma elaborada e insincera que está usando para no renunciar a ninguna de las oportunidades que tiene. Fotografía: Diane Baratier. Música: Philippe Eidel, Sébastien Erms. Producción: Françoise Etchegaray También con Aurélia Nolin y Gwenaëlle Simon. 113 min.

    "Para este film retomé un título de un libro de Alain "Conversaciones a la orilla del mar". No pasa nada, son personas que se pasean y conversan a la orilla del mar. De todos mis flimes, es en éste donde la función de la palabra es la más importante, la parte visual es a prori accesoria" (Eric Rohmer)

Cuento de otoño Cuento de otoño (1998):
Conte d'automne
Magali, vitivinicultora de 45 años, apasionada por su oficio que ejerce en el valle del Ródano se siente aislada en su campiña desde que enviudó y sus hijos y su hija dejaron la casa para empezar sus vidas propias. Una de sus amigas, Isabelle, le busca un hombre y desarrolla una estratagema: pone avisos en el diario en los que anuncia que busca (con el nombre de Magali) un hombre para relacionarse. De esa manera, conoce a Gérald, quien al principio se entusiasma con Isabelle, para luego encontrarse frente a una situación completamente distinta. Por otra parte, Rosine, ex de su hijo, quiere presentarle a su antiguo profesor de Filosofía, Étienne, con quien tuvo / tiene una relación. En la fiesta de matrimonio de la hija de Isabelle los dos hombres son presentados a Magali. (Autor: )


Perceval le Galllois (1978):
The spirit of medieval drama lives in Perceval, Eric Rohmer’s utterly unique, flagrantly theatrical adaptation of Chrétien de Troyes’s 12th-century epic Arthurian poem, a film that will enchant medieval enthusiasts and bewilder others. The narration in verse has been set to music adapted from authentic medieval melodies, and is sung in the original old French by a chorus of minstrels playing traditional instruments, as well as by the players themselves. The players’ bright costumes and the overtly stagey sets — a grove of abstract sculpture-like trees for a forest; simple façade castles built of painted wood — were inspired by medieval paintings and illuminated manuscripts. The result is something that might strike casual viewers as not wholly unlike a serious dramatic Monty Python production — a far from exact analogy that may nevertheless give readers a rough idea of how likely they are to appreciate the film. Following Chrétien’s unfinished romance, Perceval is incomplete — in fact, it is three incomplete stories. The first is the naive, fable-like tale of Perceval, the bumpkin knight whose sheltered innocence is rewarded, despite lapses and ignorant errors, with a vision of the Grail (not yet clearly identified in Arthurian tradition with the cup of the Last Supper). Perceval’s story is abruptly interrupted by an adventure of Gawaine, and finally a moment of spiritual insight leads to a startling Passion-play finale. Though a French Arthurian art film of the same era as Robert Bresson’s Lancelot du Lac, Perceval le Gallois provides the greatest possible contrast to Bresson’s film. Where Lancelot is grim and meditative, Perceval is bouyant and dreamlike. Lancelot, like its hero, is haunted by human weakness and the hopeless impossibility of the Arthurian ideal, while Perceval is about one of the two knights (along with Galahad) whose otherworldly aspirations reached beyond chivalry and honor. Together, the two films represent the yin and yang of Arthuriana, and remain the most intriguing cinematic excursions into Arthurian Logres


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